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Virutas F1Vettel no sonríe

Debe andar fastidiado. A Sebas Vettel, el segundo piloto más brillante de la parrilla títulos-en-mano, se le está poniendo cara de andar agobiado. Una pole, cero victorias y que le adelante en puntos Mad Max con un coche inferior lo tiene pasando más calor que probando lavaplatos en un asador de pollos cordobés.

Sebastian Vettel no está pasando por un buen momento en Ferrari.

Lo peor de todo no es eso. Lo más peor es que su compinche de box, un posrookie como Charles Leclerc en su primer año vestido de rojo y el segundo en la Fórmula 1, lo deja atrás con una frecuencia que va a más cada fin de semana. No terminan ahí los martillazos en la olla germana por parte de su vecino de apartamento. El monegasco suma un pódium más, y le duplica las poles y vueltas rápidas al rubiales. La presión sube, los sudores bajan, el ánimo se aprieta, y en Italia se impacientan en la Scuderia, los medios y el aficionariado.

La prensa transalpina no empieza a cargar contra ‘il tedesco’, porque ya comenzó a hacerlo el año pasado cuando muchos le apuntaron con el índice, tras palmar un título que estuvo ganado hasta la mitad del calendario. Cinco victorias y una decena de pódiums no fueron suficientes para detener el ritmo arrollador de un Lewis Hamilton en estado de gracia. Los errores lastraron el resultado final del que iba camino de ser su primer título-de-algo en una década y primer no-Mercedes de la era híbrida y quedó en tan sólo cinco banderas rojas sobre la puerta giratoria del edificio en Maranello. Parafraseando al apreciado Chiquito de la Cazada, ‘una mala temporada la tiene cualquiera’ a lo que añadimos ‘pero dos no’.

Lo que se ve en pista es que el germano comete más errores y rinde menos que su compañero cuando debería estar dominando con mano firme todo el negociado, como hiciera Fernando Alonso en su era encarnada. Vettel es un hombre sensible, amigable, apreciado por todo aquel que se le acerca pero en su red de sensores es muy posible que esté albergada una extremada afección por lo que ocurra a su alrededor. Esto ya se vio cuando Daniel Ricciardo lo puso contra las cuerdas en 2014. Entonces la decisión fue tomar las de Villadiego y la oferta de matrimonio con Ferrari le vino como caída del cielo de los contratos. En aquella época de dominio del trío Alonso-Hamilton-Vettel, Sebas se rindió en pista, los otros dos, gallos de pelea con colmillos, espolones y mandíbula como la del monstruo de Alien, se dieron lo más grande en cada curva cuando pudieron, como cuando salieron empatados punto a punto en aquel terrorífico 2007. Los dos demostraron a las claras quién era el que mandaba en sus equipos, y esto empieza a estar en entredicho en el seno de la Ferrari actual con el llamado a ser el macho alfa sin discusión… porque comienza a ser discutido.

Hasta donde se conoce Vettel tiene contrato hasta 2020 pero de todos es sabido que en la F1 esos papeles son tan quebradizos como el deseo de ambas partes de no continuar. Tras cinco años infructuosos en Ferrari los del cavallino ya son conscientes de que si el tetracampeón forma más parte de su pasado, es Leclerc el destinado a dibujar su futuro. Los cinco años necesarios para cualquier equipo en la categoría para poder dominar a la manada (entre otras cosas) ya han pasado pero las circunstancias con respecto a la última vez que un multicampéon esperó ese lustro para llevarse un título a casa son muy distintas.

Charles Leclerc parece preparado para recoger el testigo de Sebastian Vettel.

Alonso llegó a Ferrari con todas las ganas del mundo por ambas partes y tanto es así que tuvieron que prepararle una Operación Salida a Kimi, pagada con un enorme taco de billetes, ALO trajo tras sí al Banco de Santander y el primer año por poco no jatrinca el que por los pelos de un Lobato cualquiera iba a ser su tercera corona. Desde el primer día el asturiano mantuvo a raya a todos sus compañeros, cuando no les humilló directamente. Entonces no falló Alonso; falló Ferrari. Ahora parece que ocurre lo contrario, o al menos no queda tan clara la paternidad de la falta de resultados. En el seno de la Scuderia los almanaques pesan el doble que en cualquier otra parte. Es como si la Teoría de la Relatividad de Einstein, en la parte que habla de la elasticidad del tiempo, allí se aplicase dos veces, con un tiempo que pasa como más rápido, y de ahí que el personal se queme antes.

Ahora, en lugar de echar mano de Einstein, hay que acudir a una de las recetas de Isaac Newton. Su tercera, la Tercera Ley de Newton, dicta que al intentar mover cualquier objeto recibirá una fuerza equivalente a su movimiento que se opondrá al desplazamiento; para compensar eso y si quieres avanzar tendrás que dejar algo atrás. Puede que haya llegado el momento en que para que Ferrari y Vettel avancen se vean obligados a dejar algo tirado por el camino, y cuando el alemán lo hizo la última vez, no le fue mal del todo.

"Puede que haya llegado el momento en que, para que Ferrari y Vettel avancen, haya que dejar algo tirado por el camino"

En cuanto a Ferrari, ya tiene la fuerza de empuje en ese chaval discreto y con aire de tipo despistado llamado Charles, y probablemente necesite soltar lo que lastra, a menos que el lastre sea capaz de generar el empuje que a día de hoy le cuesta aportar. En Red Bull dejó de avanzar cuando el australiano de la sonrisa perenne le metió las cabras en el corral y les vino bien a todos. Mejor moverse e intentar otras cosas, que quedarse quieto y convertirse en pasajero de las decisiones de otros.

Tras cinco años, Michael Schumacher comenzó a recabar títulos como el que va a comprar pan. Tras los mismos cinco años, ALO acabó entre mal o muy mal con el equipo rojo. Cinco años han pasado para Vettel parlando en italiano y los títulos no llegan, así que a lo peor es hora de revisarlo todo. ¿Para ir a dónde? De vuelta a Red Bull sería poco probable, en Mercedes se pegarían por la alemanidad de Sebas, pero a sabiendas de que llegaría siendo monaguillo de un muy probable Lewis con seis títulos, o puede que en Renault le hicieran sitio al lado de… ¡¡¡cha-chán!!! (golpe orquestal con sabor a Stephen King) ¡Ricciardo!

Especulaciones aparte la realidad es que Vettel no está ejecutando su parte del guión como estaba previsto y cuando está bajo presión tiende a cometer errores, así que vamos a verle cometer más, lo que ahondará su crisis deportivo-personal. Los finales de temporada de Vettel (a excepción del año pasado) tienden a ser mejores que sus inicios así que va a ser interesante ver su grado de concentración, como bandea las dificultades y si es capaz de sobreponerse a su déficit de resultados, liderazgo, exceso de presión y verse en un punto de su carrera que aunque tiene cuerda para rato comienza a estar más cerca del final, que del principio. Como canta Rozalén “(demasiados) Asuntos pendientes”.

Fotos: Scuderia Ferrari

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