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    El cinturón de seguridad: todo lo que debes saber para valorarlo adecuadamente

    El cinturón de seguridad salva millones de vidas, no merece la pena ignorarlo.

    La seguridad pasiva de los automóviles ha evolucionado mucho en las últimas décadas, pero el cinturón de seguridad sigue siendo la medida más importante para los ocupantes del mismo. Conoce todos los detalles.

    El cinturón de seguridad lleva muchas décadas salvando vidas, pues aunque la tecnología de la automoción ha evolucionado mucho, este sigue siendo el mecanismo más eficaz de seguridad pasiva para el conductor y los ocupantes de un vehículo.

    Y es que los datos demuestran que el cinturón es el dispositivo que más vidas ha salvado y salva en carretera, puesto que su eficacia reduce a la mitad el riesgo de muerte en caso de accidente. Además, el airbag no es eficaz si no se complementa con la utilización del cinturón de seguridad, ya que ambos dispositivos están diseñados para funcionar de forma conjunta. Del mismo modo, los reposacabezas también cumplen una importante función para el cuello y la cabeza.

    El Volvo Amazon se convirtió en el primer vehículo de producción en incorporar el cinturón de seguridad de serie

    En caso de choque frontal, el cinturón de seguridad reduce en un 90% el riesgo de fallecimiento y de heridas graves en la cabeza. Además, reduce en un 75% el riesgo de heridas, fracturas y lesiones de otro tipo.

    Si hablamos de alcances, es decir, choques por detrás, la reducción del riesgo de muerte o de heridas graves es del 50%. Así pues, hablemos del cinturón de seguridad.

    Historia

    Los primeros cinturones de seguridad, como muchas cosas en el mundo de la automoción, se idearon inicialmente en la aviación. Concretamente en la década de los años 30.

    Ya a finales de los años 40, Preston Tucker, empresario y diseñador de automóviles estadounidense, incluyó el cinturón de seguridad como una de las opciones en el Tucker Torpedo, un sedán de cuatro puertas lanzado en 1948 del que se fabricaron 50 unidades.

    El Volvo Amazon, un coche importante para la historia del automóvil.

    Cuando su empresa fue cerrada por acusaciones de fraude, el cinturón de seguridad quedó en el olvido hasta 1956, cuando Ford rescató la idea de la mano de Robert McNamara y a través de un paquete de seguridad opciones para sus vehículos llamado SafeGuard.

    Tres años más tarde, el Volvo Amazon se convirtió en el primer vehículo de producción en incorporar el cinturón de seguridad de serie, incorporando uno de tres puntos de anclaje diseñado por Nils Bohlin. Poco después, la marca sueca liberó la patente para convertirlo en un mecanismo de seguridad universal en todos los vehículos.

    Para qué sirve un cinturón de seguridad

    Esta pregunta es fácil, ¿verdad? El cinturón de seguridad sirve para minimizar las lesiones de sus usuarios en caso de colisión o accidente. Para ello, cumple lo siguiente:

    1. Amortigua la desaceleración del cuerpo, evitando lesiones de mayor gravedad.
    2. Impide o reduce la fuerza del impacto del pasajero con otros elementos del vehículo como el volante, el salpicadero o los asientos.
    3. Impide que, en caso de vuelco o fuerte impacto, los pasajeros salgan proyectados fuera del vehículo.

    Del mismo modo que el coche tiene estructuras deformables para perder su energía cinética en caso de impacto, los pasajeros disponen del cinturón de seguridad para perder la suya. Y es que el cinturón está hecho para estirarse, pero no porque sus fibras sean elásticas, sino porque están tejidas para que pierda anchura y gane longitud con el fin de no causar lesiones graves al usuario.

    Aunque la normativa vigente estipula que la fuerza máxima que debe soportar el cinturón sin romperse es de 1.200 kg, los fabricantes montan cinturones que aguantan hasta 3.000 kg. Sin embargo, lo más importante del cinturón de seguridad no es la fuerza que puede llegar a aguantar (ya que sería posible utilizar materiales que multiplicaran la resistencia del cinturón), sino cuánto es capaz de deformarse,

    Y esto sólo a 30 km/h.

    Para averiguar esto se realizan pruebas de choque en laboratorio a 50 km/h con maniquíes de 1’74 m de estatura y 76 kg de peso. En ellas se ha demostrado que la fuerza de un cuerpo de este peso sobre el cinturón puede ser de hasta 1.000 kg.

    En estas condiciones, el cuerpo se desplaza una distancia de 25 cm hacia adelante como consecuencia del estiramiento del cinturón en caso de una deceleración muy fuerte.

    Partes de un cinturón de seguridad

    El funcionamiento de un cinturón de seguridad, además de por las características del tejido del que está formado, depende de tres sistemas principales:

    • Sistema de limitador de carga: este sistema permite entre 5 y 7 cm de longitud adicional cuando la fuerza sobre el pecho o la pelvis alcanza un valor predeterminado. Gracias a eso, se evitan o reducen lesiones internas y latigazos cervicales.
    • Sistema de bloqueo angular: este mecanismo impide que la cinta siga saliendo de su alojamiento cuando la fuerza ejercida excede un valor determinado o su inclinación no es la adecuada. Esto último es útil en caso de vuelco.
    • Sistema de bloqueo por sensibilidad de la cinta: cuando el ocupante se mueve de manera brusca hacia adelante, algo que ocurre sobre todo en choques frontales, el sistema bloquea la cinta para impedir que salga.

    Tipos de cinturones de seguridad

    El cinturón de seguridad ha evolucionado mucho y podemos encontrar numerosas variantes. Desde los más sencillos de cadera hasta los propios de la competición con cinco puntos de sujeción.

    • Cinturón de cadera o abdominal: consta de dos puntos de anclaje y se coloca en las caderas del pasajero. Es el utilizado en los aviones y ya se ha desechado en los coches al causar la separación de la espina lumbar y parálisis.
    • Cinturón de tres puntos: es el más habitual y es, en esencia, un cinturón de cadera al que se le incorpora un tercer punto de anclaje por encima del hombro. Sujetan el tórax y el abdomen, eliminando en gran medida el peligro de deslizamiento y desplazamiento del cuerpo hacia adelante.
    El cinturón abdominal ya está en desuso por su escasa efectividad.
    • Arnés de cinco puntos: son los que suelen utilizarse en sistemas de retención infantil (SRI) o en competición, y constan de cuatro puntos cuya cinta se coloca sobre ambos hombros, más un quinto que se coloca entre las piernas. En el caso de los niños se recomienda utilizarlo en el sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible para evitar latigazo cervical. En la competición se complementa con el HANS para limitar el movimiento de la cabeza hacia adelante.
    • Cinturón de cuatro puntos: es como el arnés, pero sin el quinto punto que se coloca entre las piernas.

    El efecto submarino y el cinturón en los asientos traseros

    El cinturón es imprescindible también en los asientos traseros ya que en caso de impacto frontal, por ejemplo, la probabilidad de que un ocupante de esos asientos golpee mortalmente a otro pasajero de delante puede ser hasta ocho veces mayor.

    Sin cinturón de seguridad, a 80 km/h los pasajeros de atrás no tienen ninguna forma de sujetarse y son proyectados contra los de delante con una fuerza equivalente al golpe de una bola de 1.200 kg a 10 km/h, lo que podría matar o lesionar gravemente a los ocupantes de los asientos delanteros, además de sufrir ellos mismos una suerte parecida.

    Sí, en los asientos traseros también es necesario. ¡Deja de buscar excusas y póntelo!

    Sin embargo, los datos reflejan que su uso en los asientos traseros es inferior al de los pasajeros delanteros. Si tenemos en cuenta los valores medios del periodo 2017-2019, el 25% de los fallecidos en turismos no usaba el cinturón en carretera, pero este porcentaje crece hasta el 31% en el caso de los fallecidos que eran pasajeros de los asientos traseros.

    El efecto submarino, por su parte, es uno de los peligros principales de no llevar el cinturón de seguridad bien colocado. Dicho efecto consiste en que el cinturón queda holgado, propiciando que el cuerpo presione el asiento hacia abajo y llegue a deslizarse por debajo de la banda abdominal del propio cinturón.

    Obviamente, esto plantea graves problemas para la integridad del ocupante, pues aumenta el riesgo de chocar contra el volante o el salpicadero, además de presionar el abdomen y aumentar el riesgo de lesiones internas. Finalmente, el deslizamiento puede incluso provocar que se produzcan fracturas en las piernas al colisionar contra los pedales u otros elementos de la parte baja del habitáculo.

    Por todo ello, siempre es importante llevar el cinturón y hacerlo con la tensión y posición adecuadas.

    Mitos y creencias sobre el cinturón de seguridad

    El cinturón de seguridad está ya muy instaurado en la mentalidad y costumbres del conductor y los ocupantes de un vehículo, pero para un porcentaje importante de personas sigue siendo una asignatura pendiente.

    Muchas de ellas argumentan su falta de uso de un modo equivocado o basado en información errónea y vamos a repasar algunas.

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    Fuente: DGT / Fotos: Pixabay