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    Mi coche pierde agua, ¿qué puede estar ocurriendo?

    Un charco bajo el coche nos invita a pensar en una avería.

    ¿En algún momento te ha pasado que al acercarte a tu coche has visto un charco de agua en el suelo, debajo del capó motor? Tu coche está goteando agua por algún sitio, pero no siempre es a consecuencia de una avería. Te lo explicamos.

    Salimos a la calle o entramos en el garaje y nos dirigimos en dirección a nuestro coche. Y, de repente, ¡un charco bajo el motor! Seguro que es un manguito, que tiene fuga…¿o se habrá rajado el radiador? Tranquilidad, puede ser una avería, pero lo más normal es que sea por otra causa, sobre todo si es un día caluroso.

    El agua, o el líquido refrigerante anticongelante, es esencial para el correcto funcionamiento del motor, que a consecuencia de las fricciones y la combustión adquiere una temperatura muy elevada en pocos minutos. Para mantener dicha energía bajo control y evitar la rotura de juntas y demás elementos mecánicos, el sistema de refrigeración hace uso de este líquido y se asegura de que la temperatura óptima de trabajo se mantenga estable una vez alcanzada.

    Si el radiador pierde líquido, deberemos repararlo de inmediato o el motor se sobrecalentará

    Pero, como es lógico, el mencionado sistema de refrigeración puede tener fugas en un momento dado y eso seguramente nos lleve a sufrir un problema aún mayor. Pero también pueden ocurrir otro tipo de situaciones que nos engañen y nos hagan temer una avería. Vamos a analizar todas las causas posibles.

    Causas de una fuga de agua o líquido refrigerante anticongelante

    Antes de comenzar con las causas de un charco en el suelo que sí nos deben preocupar, debemos aclarar que el sistema de refrigeración no utiliza agua (ni destilada ni de otro tipo), sino que hace uso de un líquido específico para ello.

    El anticongelante refrigerante, además de mantener bajo control la temperatura del motor cuando está en funcionamiento y de evitar su congelación en invierno, previene la corrosión y lubrica las partes internas, por lo que el agua es desaconsejable en todo momento.

    El radiador

    Este componente, situado delante del motor, se encarga de enfriar el líquido refrigerante que posteriormente circulará por el sistema para absorber el calor del motor y enfriarlo. Si se produce una fuga en el radiador o en los manguitos que lo acompañan, veremos un charco en la parte delantera del mismo y deberemos repararlo de inmediato. De lo contrario, el motor se quedará sin líquido y no podremos evitar un sobrecalentamiento y averías tan graves como la de la junta de la culata u otras.

    La bomba de agua

    Esta pieza se encarga de mover el líquido refrigerante por todo el circuito, para lo cual se sirve de una hélice, una polea, un eje de rodamientos y un eje armado, todo ello insertado en el interior de una carcasa o cierre que incluye una junta tórica.

    La bomba de agua también puede provocar fuga de líquido refrigerante.

    Una fuga en la bomba de agua creará el temido charco y, al igual que en el caso del radiador o los manguitos, un sobrecalentamiento que agravará el estado del motor. Un modo de evitarlo es sustituir el líquido refrigerante cuando lo aconseje el fabricante y no utilizar nunca agua, pues el cloro presente en la misma oxidará la bomba y otros elementos, como el radiador o la tapa de los cilindros.

    Causas de goteo de agua que no deben preocuparnos

    Una vez vistas las dos causas principales por las que puede producirse una fuga de agua, o mejor dicho, líquido refrigerante anticongelante, nos ocuparemos de otros dos casos en los que podría producirse un charco bajo el coche, pero que no debe preocuparnos en absoluto.

    Condensación del aire acondicionado

    La primera de la que vamos a hablar es la que provoca la condensación de la humedad presente en el aire. El aire acondicionado funciona con un gas encerrado en un circuito interno, que con ayuda de un compresor y otros elementos cambia de estado gaseoso a líquido y viceversa.

    Ello hace que los conductos estén fríos y, al entrar el aire en contacto con ellos por encima de los 25 ºC de temperatura ambiente, se produce la condensación de la humedad, que se licua y genera el goteo. Ello no es un problema sino un fenómeno natural habitual en verano, por lo que no debe preocuparnos. Y, recuerda, el gas del aire acondicionado sólo hay que recargarlo cuando se ha producido una fuga, por lo que antes habrá que repararla o estaremos tirando el dinero.

    Fuga por los conductos de los lavafaros

    Aunque hoy en día no es habitual, durante años se hizo muy popular el sistema de lavafaros, que en el caso de los de tecnología xenón es casi obligado, ya que permite una mejor visión y menor deslumbramiento.

    Este sistema consta de conductos por los que circula el líquido lavafaros procedente del depósito de líquido limpiaparabrisas, pero puede ocurrir que se genere una fuga que propicie un charco en el suelo a causa de un impacto en la parte delantera del vehículo o al deterioro de juntas o tubos.

    Es obvio que tendremos que repararlo para no ver nuestra visibilidad perjudicada o generar una avería de mayor calado en el sistema, pero el coche podrá seguir circulando sin miedo a una avería seria en otras partes del mismo.

    Estos cuatro casos pueden requerir una intervención inmediata o no tener importancia alguna, pero en cualquier caso siempre es recomendable seguir el calendario de mantenimiento y revisiones del fabricante, a fin de evitar en la medida de lo posible estos o cualquier otro tipo de inconvenientes.