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    Faros halógenos frente a xenón y LED: tecnologías de iluminación

    Los faros halógenos son los más habituales y sus prestaciones son bastante limitadas.

    Los faros halógenos son los más extendidos, frente a los xenón o LED, que son dos tecnologías superiores. Pero ¿cuál es la diferencia respecto a estos sistemas de iluminación? Esto es todo lo que necesitas saber al respecto en cuanto a sistemas de iluminación en vehículos.

    Existen una amplia variedad de tecnologías de iluminación en el sector automovilístico. Tu coche puede estar equipado con 'lámparas' de diversas tecnologías para sus faros, y los más extendidos en estos momentos son los faros halógenos. Pero ¿qué les caracteriza y qué tienen de buenos, o de malos? ¿Qué hay mejor que unos faros halógenos?

    Los faros halógenos

    En los coches con faros halógenos, además de la bombilla propiamente dicha hay un reflector o una parábola que proyecta la luz de la misma. A lo largo de los años no solo han evolucionado las bombillas, con muchas variedades disponibles, sino que también han evolucionado en gran medida los proyectores. Ahora, los más extendidos son los elpsoidales, con forma cilíndrica y algo parecido a una lente para la dirección del haz de luz.

    Esta evolución es, precisamente, lo que ha permitido que los 'cristales' de los faros abandonen el diseño estriado. Otra característica de los coches con faros halógenos está en la necesidad de contar con un sistema de regulación de altura del haz de luz para evitar los deslumbramientos al resto de usuarios de la vía. Algo que con otras tecnologías no es necesario.

    Para resolver una de las limitaciones de esta tecnología, la de los halógenos, es habitual encontrar sistemas de cornering. Esto son ópticas complementarias que iluminan zonas específicas en el giro. La primera vez que se instaló un sistema así fue a finales de los años 60, pero ahora es algo común y los fabricantes optan por diversas soluciones para ello.

    La iluminación del coche está directamente vinculada a la seguridad.

    Las luces del coche y su tecnología

    Como evidentemente sabrás, hay una amplia variedad de luces en el coche, y en el caso de los faros halógenos estaríamos hablando de un grupo óptico -el de los faros- y también de una tecnología -el halógeno-. El grupo óptico puede contar con las luces de posición, las cortas y las largas y, en muchos casos, incluyendo también los intermitentes. Pero esto es algo que puede variar en función del modelo y del equipamiento.

    En cuanto a la tecnología, el halógeno es una de las varias opciones entre las cuales están también los xenón y los LED, la tecnología más conveniente por diversos motivos.

    Halógeno vs xenón

    Frente al halógeno, como tecnología, el faro de xenón se basa en un proyector que, como fuente de iluminación, tiene una bombilla de xenón. En lugar de utilizar un filamento y gas halógeno, se basa en dos electrodos separados por un bulbo de cuarzo, con xenón a presión en su interior. En este caso, una centralita electrónica es la que se encarga de generar la tensión que se requiere.

    Entre los puntos clave de esta tecnología está el hecho de que ofrecen una iluminación más fría; es decir, más blanca, además de una mayor intensidad. Pero los faros de xenón requieren no solo de un sistema de autonivelación, sino también de lavafaros. Son más caros que los faros halógenos, como ya habrás podido deducir de lo anterior.

    Xenón y LED son mucho más caros y complejos, pero sus prestaciones están muy por encima.

    Halógeno vs LED

    La tecnología LED es otra opción frente a los faros halógenos, la más conveniente por las características que ofrece. Los faros LED se basan en diodos LED que se configuran en grupos. La relación entre consumo e intensidad de iluminación está muy por encima de los halógenos, y también de los xenón. ¿El problema? Que su elevada potencia hace que requieran, en muchos casos, de sistemas de disipación.

    Al basarse en diodos agrupados, desconectables de forma independiente, han dado lugar a los sistemas adaptativos -también disponibles en faros xenón-. Esto significa que, conectados a un sistema de visión y una centralita, los faros LED adaptativos pueden encender y apagar diodos de su matriz de manera selectiva para modular el haz de luz en función del entorno.

    La durabilidad de los LED, su bajo consumo y sus excelentes prestaciones en términos de iluminación hacen que estén muy por encima de los faros halógenos típicos.Pero también, como ocurre como con los xenón, son mucho más caros.