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    El hidrógeno como salvación del motor de combustión y frente al coche eléctrico

    El hidrógeno como salvación del motor de combustión y frente al coche eléctrico
    La tecnología MJI podría dar una nueva vida a los motores actuales.
    Carlos González
    Carlos González4 min. lectura

    La tecnología MJI permitiría utilizar hidrógeno en motores tradicionales. Una solución que podría coexistir con el coche eléctrico en el futuro y que, evidentemente, haría que existan soluciones más ecológicas a un precio más accesible. Así funciona esta tecnología y estas son sus ventajas.

    Aunque sin hacer tanto ruido como el eléctrico puro, el coche de hidrógeno continúa evolucionando. Y hay quienes consideran que puede ser la alternativa a los coches eléctricos puros; es decir, que en algún momento serán las dos opciones que coexistan. Fabricantes como Toyota, o Hyundai, llevan algún tiempo confiando en esta tecnología y tienen intención de seguir invirtiendo en ella.

    Una evolución del motor de hidrógeno, de la mano de Mahle y Liebherr Machines Bulle, permite la inyección y quema de hidrógeno en un motor con pistones. Es decir, que esta evolución de la tecnología de los motores de hidrógeno podría servir para sustituir a los combustibles fósiles por el hidrógeno y, sin embargo, en cierto modo, mantener los motores actuales en una línea de desarrollo muy similar a la actual.

    Los 'mismos' motores de ahora, pero con hidrógeno... como alternativa al coche eléctrico

    Esta tecnología se llama Mahle Jet Ignition (MJI) y consiste en la inyección de hidrógeno en la precámara de combustión. La mexcla de una pequeña cantidad de hidrógeno, aire y una carga principal muy diluida en la precámara hacen que, hacia la cámara de combustión principal, a través de pequeñas boquillas, se dispare el plasma de gas a muy altas temperaturas.

    Con esto lo que se consigue es que la carga principal se queme de una forma uniforme y completa, logrando una eficiencia muy superior y sin necesidad de tener que modificar la relación de compresión. Este desarrollo tecnológico, en realidad, tenía como objetivo mejorar la eficiencia energética de los sistemas híbridos térmicos -de gasolina-. Pero serviría para plantear un futuro en el que los motores térmicos tradicionales sigan desarrollándose para el funcionamiento con hidrógeno.

    La mayor diferencia está en el sistema de inyección del motor.

    La gran ventaja del hidrógeno está en que no contiene ni carbono ni hidrocarburos, aunque puede llegar a producir NOx cuando el nitrógeno se oxida a altas temperaturas en el aire. El dilema que plantea, como combustible, es que se requiere de una muy alta relación de compresión para que se pueda producir la potencia suficiente.

    Era crítico lograr que las temperaturas no sean excesivamente altas y, de este modo, no se produzca emisiones de NOx con una mecánica de este tipo, motivo por el cual se ha optado por una mezcla más pobre, con grandes cantidades de aire, y una relación de compresión más baja de lo normal. En este contexto, la tecnología MJI, que han desarrollado estas dos compañías en colaboración, es la clave para sortear los posibles inconvenientes y que sean viables motores tradicionales con hidrógeno.

    Fuente: Mahle