Honda patenta para sus motos eléctricas algo sacado del Dakar y que cambia por completo la manera de pilotarlas
Aunque una moto eléctrica es más sencilla de operar que una de combustión, la marca nipona ha optado por ‘complicar’ las cosas, pero al mismo tiempo crear un sistema para apasionados del motor, especialmente para los que les gusta el motocross y volar a dos ruedas lejos de asfalto.

Cuando nos imaginamos una moto eléctrica, vemos en nuestra cabeza lo mejor de dos mundos: la estética, la velocidad y la potencia de una moto de toda la vida, junto con la sencillez de uso y la practicidad de un scooter. No obstante, Honda ha decidido ‘complicar las cosas’, devolviendo a sus motos eléctricas uno de los elementos más característicos que uno se puede encontrar en su manillar.
En el diseño de su CR Electric Proto de motocross más reciente, Honda ha instalado un embrague dentro del manillar izquierdo - pese a que un motor eléctrico, evidentemente, no necesita cambiar de marchas como tal. El embrague no es real, sino una simulación - es decir, replica el efecto del embrague de soltar la energía acumulada del volante de inercia para cuando se necesita un empuje extra en pistas de tierra.

Honda desarrolla una patente de embrague para motos eléctricas
Si se gira el manillar a la mitad, la potencia del motor eléctrico se limita a la mitad - y si se gira del todo, no hay potencia, pero en cuanto se suelte este embrague ‘virtual’ habrá un extra de par instantáneo. De otro modo, o se pre-programa este extra de par o no habría forma de simular este efecto del embrague que vemos en salidas de motocross (similar al comienzo de una carrera de rallycross con el freno de mano, aunque aquí es por el efecto de bajar el coche).
Este sistema utiliza tres motores de vibración, uno dentro de cada manillar y un tercero junto a la leva del embrague. Estas vibraciones simulan las vibraciones de un motor de combustión cuando se busca el punto óptimo para soltar el embrague, el punto de mordida. En competición, las ventajas son claras - además de servir como entrenamiento si motoristas jóvenes comienzan con motos eléctricas antes de saltar a las de combustión, como las que siguen utilizándose en competiciones internacionales tanto en motocross como en MotoGP o Superbikes.
Útil para utilizarla en motocross o replicar sensaciones dakarianas
En definitiva, es un sistema sencillo, pero efectivo. El acelerador, la leva y el sensor de rotación van ligados, respectivamente, al módulo de control, el pseudo embrague y el pseudo volante de inercia, controlados por una centralita, que analiza los inputs para mandárselos de manera individual a los respectivos motores de vibración.

Para productos ‘pasionales’, como motos inspiradas en las motos del Dakar como las que utilizan Tosha Schareina, Ricky Brabec, Adrien Van Beveren o Skyler Howes como pilotos oficiales de la marca, también tiene su utilidad. El potencial de poder imitar a los ídolos que llevan sus máquinas al límite en condiciones al límite sigue siendo un atractivo para las marcas, sobre todo las que han mantenido un vínculo fuerte con las carreras - y Honda tiene uno muy fuerte, tanto en dos como en cuatro ruedas.
Otros fabricantes tienen ideas similares a esta de Honda
Esta idea, como tal, no es novedosa o única. Sin ir más lejos, el Hyundai IONIQ 5 N monta un sistema similar (N e-Shift), un sistema que ha dejado impresionados incluso a los de Porsche (de hecho es de esperar que lo incluyan en futuros coches eléctricos). En el caso de las motos de motocross no es solo algo emocional, que busque una conexión mayor entre máquina y conductor, sino también darle un uso práctico.
Otros fabricantes de motos de calle también han tanteado esta idea, pues Zero y Kymco también cuentan con sus propias patentes de pseudo embragues (literalmente lo llama así Honda en su patente). Ahora bien, gracias al sistema de motores hápticos con vibraciones en los manillares, la sensación para el motorista sea más ‘real’ que en los otros casos.

