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    Inzile podría ocupar la fábrica de Nissan en Barcelona y producir industriales eléctricos

    Instalaciones de Inzile en Suecia

    El reloj corre, antes de que acabe el año fiscal japonés (31 de marzo) debe haber una propuesta ganadora para tomar el testigo en la fábrica de Nissan de la Zona Franca de Barcelona. Uno de los candidatos es Inzile, un fabricante sueco de vehículos eléctricos ligeros.

    El año pasado fue sin lugar a dudas un annus horribilis para los trabajadores de Nissan en Barcelona. Primero llegó el jarro de agua fría del anuncio de su cierre durante el año, después la pandemia de coronavirus que paró la actividad, y después una huelga que interrumpió el trabajo varios meses. Ganaron algo de tiempo.

    Pero el tiempo se acaba este año. Nissan se va a ir sí o sí, aunque retrasó el cierre para calmar los ánimos. La fábrica de Nissan lleva varios años con la producción muy por debajo de su capacidad, por lo que cada unidad que se fabrica supone perder dinero. Los tres modelos que se asignaron a la planta hace años para salvarla no han funcionado: Pulsar, NV200/e-NV200 y las pick-up Navara, Alaskan y Clase X.

    A lo largo del segundo semestre Nissan fabricará su última unidad en Barcelona, tras una presencia en tierras catalanas de casi 40 años. Los japoneses tendrán que llevarse hasta la maquinaria y adecentar las instalaciones, que están alquiladas a un consorcio público. Y aquí surge la pregunta, ¿quién será el próximo inquilino?

    Inzile Pro4 Work

    La prensa económica cita tres posibilidades. Se trata de una fábrica de baterías para vehículos eléctricos (de la que pueden beneficiarse varios fabricantes para ahorrar costes), un hub de electromovilidad y el fabricante sueco Inzile.

    Este último se trata de un perfecto desconocido para el público español, lo cual no es muy difícil a tenor de su fundación, 2012. Es uno de tantos fabricantes de vehículos eléctricos que están brotando como setas, inicialmente con una producción baja, para atender las soluciones de movilidad de cercanía y sin emisiones.

    Los vehículos de Inzile son como camiones ligeros pero en talla XS

    En su gama solo encontramos dos modelos, Pro4 Work y Pro4 Van, que son de formato pick-up y cabina con caja trasera, respectivamente. En ambos casos se trata de eléctricos biplaza con una autonomía de 120 a 140 kilómetros y capacidad para un par de operarios. El Pro4 Work puede cargar con una tonelada y el Pro4 Van con 700 kg.

    Inzile Pro4 Work

    En el caso de que las negociaciones prosperen y se convierta en la oferta ganadora para ocupar dichas instalaciones, se espera una producción de 5.000 vehículos al año para 2022. Eso es un sinónimo de que habrá despidos a mansalva, porque con 50.000 al año también habría bastantes. Corrijo... habrá pocas contrataciones, es Nissan quien despide a sus trabajadores, Inzile necesitará muchos menos.

    Estos vehículos pueden hacer la competencia a productos de corte similar de importación asiática

    Nissan tendrá que hacer frente a una bestial factura en costes laborales por finalización de contratos, prejubilaciones, indemnizaciones, etc. El fabricante japonés lleva meses de que la mudanza le va a salir bastante cara (más de 1.400 millones de euros), pero no han aparecido modelos para mantener la producción en su penúltima fábrica europea.

    Pese al «Brexit», la planta de Sunderland (Reino Unido) se ha mantenido en pie y con nuevas asignaciones para producir coches. Los aranceles se han evitado a ambos lados de la frontera, no así los controles aduaneros, que están siendo un tapón en la cadena logística. Barcelona lleva algunos años siendo inviable para los japoneses.

    Inzile Pro4 Work

    Para que Inzile se instale en Barcelona hará falta una inversión público/privada de unos 800 millones de euros. La localización resulta atractiva para los suecos por su cercanía con los mercados del sur de Europa, el puerto de Barcelona a tiro de piedra, una plantilla (parte de la misma) bien formada y un parque de proveedores cercanos y experimentados también.

    Los ministerios de Industria y de Transición Ecológica, así como la Generalitat de Catalunya, han recibido la petición de interés de la empresa sueca. Están en juego unos fondos europeos y la fábrica podría integrarse en el denominado «Hub de Descarbonización de la Zona Franca de Barcelona», enfocado a la ecología en varios sentidos industriales.

    Si los otros dos proyectos en juego resultan más rentables, se destruye menos empleo y se recupera un mayor nivel de actividad, ciertamente Inzile no parece la oferta más jugosa de todas. Pasarían años hasta que Inzile pudiese aprovechar la fábrica a tope y se pueda mantener el empleo que tuvo Nissan en buenas épocas.