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    Mazda estudia la tecnología para producir un nuevo biocombustible a base de algas

    Detalle del biocombustible de microalgas desarrollado por Mazda y la Universidad de HiroshimaMazda

    Ya hemos visto cómo algunas marcas de coches buscan nuevas fórmulas que permitan mantener los motores de combustión en liza. Aunque los híbridos y los eléctricos son el futuro más lejano, los fabricantes valoran también los combustibles sintéticos. Mazda es uno de ellos, que profundiza en un biocombustible a base de algas.

    En unos meses, comenzará la entrega de unidades del nuevo Mazda MX-30. La marca nipona estrena una nueva era marcada por la electrificación completa de sus modelos, una tecnología que no será la única en el futuro más inmediato de la firma de Hiroshima. Porque, la igual que sus competidores, tampoco quiere dejar de lado los motores de combustión más tradicional.

    Mazda, como otros fabricantes asumen que la electrificación ha llegado para quedarse, pero los motores de combustión tienen todavía una larga vida por delante, y así lo han demostrado con las tecnologías de 48 Voltios que llaman "Mazda M Hybrid" y el avanzado motor "Skyactiv-X" con encendido por compresión, disponible en el Mazda3 y el Mazda CX-30. Los japoneses tienen varios frentes abiertos y uno de ellos es el desarrollo de un biocombustible líquido de microalgas.

    Detalle del motor SKYACTIV-X de Mazda, la última generación de tecnologías sostenibles

    Un desarrollo a tres bandas, junto a la Universidad de Hiroshima y el Instituto de Tecnología de Tokio, que esperan tener listo en 2040 para reducir las emisiones al máximo posible. Según Mazda, el objetivo es reducir las de CO2 en un 50% para 2030 y en un 90% para 2050 en comparación con los niveles de 2010, dado que los estudios internos del fabricante apuntan que el 95 por ciento de los modelos vendidos en 2030 serán de combustión.

    Las microalgas son modificadas genéticamente, no necesitan grandes cantidades de agua para su crecimiento, sino que basta una poca cantidad del líquido elemento pero con una baja cantidad de sal, el único y principal nutriente. A cambio, ofrece un alto punto de inflamación, y solamente dióxido de carbono durante la combustión, en la misma proporción que han absorbido mientras se han ido generando y creciendo.

    Por ahora, la marca japonesa confirma que no está listo para la producción todavía, una fase en la que se está trabajando para reducir el coste del procesamiento y la transformación. El fabricante tampoco ha explicado si será necesaria una nueva generación de propulsores o una profunda revisión de los Skyactiv que los adapte para funcionar con este nuevo biocombustible.