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Fórmula 2Russell contra Norris, un duelo sin tregua en pos del Gran Circo

Las dos promesas británicas reanudarán su pelea por el título de Fórmula 2 en Spa.

El metódico y contundente Russell aventaja en 12 puntos a un Norris en busca de victorias.

El futuro de ambos está lleno de incógnitas, con pocos huecos en Fórmula 1 y pocos escenarios propicios.

Este fin de semana, terminan las vacaciones de la Fórmula 1 tras un mes de descanso más que necesario antes de afrontar el tercio final de la temporada. La competición sigue en Europa, y por ello, en Spa-Francorchamps regresarán también sus principales categorías soporte, la Fórmula 2 y la GP3. Ambas disfrutan de peleas relativamente entretenidas por sus respectivos títulos, pero las circunstancias de las mismas hace que la de GP3 pase a un segundo plano ante la del "hermano mediano", y por buenos motivos.

Tras haberse disputado ocho rondas y 16 carreras, ha quedado más que claro que el dominio que Prema exhibió durante los últimos dos años ha desaparecido, debido a la introducción del F2 2018 y contar con una dupla de pilotos que no parece la apropiada para prolongar el "legado" de Pierre Gasly, nuevo piloto de Red Bull, y Charles Leclerc, futurible en Ferrari. Por ello, el foco de atención en la pelea por el campeonato ha pasado a estar en ART y la retornada Carlin, pero eso no implica que los integrantes de programas junior en equipos de Fórmula 1 no sigan siendo los grandes protagonistas. Todo lo contrario, de hecho.

Al frente de la general se sitúa George Russell, junior de Mercedes y vigente campeón de la GP3, que es el piloto más en forma hasta la fecha, habiendo ganado tres carreras principales y la sprint de Bakú, además de obtener otros tres segundos puestos. Con todo, su ventaja es de tan solo 12 puntos ante la presencia de Lando Norris, piloto McLaren y vigente campeón de la Fórmula 3 europea, que ha ganado todas las categorías en las que ha competido a tiempo completo desde su debut en monoplazas en 2015, y del que se esperaban grandes cosas esta temporada si Carlin estaba a la altura, pero que solo ha conseguido un triunfo este año.

¿McLaren, Williams, Toro Rosso... esperar?

Su protagonismo en Fórmula 2, y su buena posición dentro de sus respectivos programas, ha espoleado la presencia de Russell y Norris entre los nombres más mencionados en la efervescente 'silly season' de la Fórmula 1. La situación es particularmente curiosa en el caso de Norris, para el cual un ascenso a McLaren no parece ser la opción más probable a estas alturas, pese a la marcha de Fernando Alonso y las dudas con Stoffel Vandoorne, en especial con la posibilidad de otros agentes libres de interés entrando en juego.

Sus puntos bajos en su temporada de F2 no han ayudado a su causa, y la decisión del título llegaría demasiado tarde para afectar al veredicto final. Desde su entorno, no se vería mal esperar una temporada más, pero, en el caso de ganar el campeonato, sería imperativo buscarle un nuevo rol, algo altamente complicado tras romperse los lazos McLaren-Honda que posibilitaron el año de Vandoorne en Super Formula. Por ello, la opción de Toro Rosso, en la que sería utilizado como moneda de cambio por la llegada del ingeniero James Key, gana enteros con el paso de tiempo para Norris, que este fin de semana se subirá al McLaren de Fernando Alonso en los libres de Spa.

En cuanto a Russell, su futuro inmediato podría pasar por Williams, siempre y cuando Mercedes no centre sus esfuerzos en impedir que Esteban Ocon se quede sin asiento. Sus opciones también parecen limitadas fuera de ese escenario, toda vez que Mercedes dejará de competir en el DTM con equipos oficiales, cerrando la vía usada para el propio Ocon en la primera mitad de 2016. Tras probar este año el Mercedes en los test celebrados durante la temporada, tampoco es descartable que pase a ser tercer piloto en Force India o la propia Williams, aunque pasar un año en el dique seco sería la opción menos aconsejable.

Idas y venidas, con permiso mecánico

La temporada de ambos pilotos en Fórmula 2 ha ido por tendencias, como si de temas de conversación en Twitter se tratara. De hecho, Norris se impuso con gran autoridad en la primera carrera en Bahréin, y muchos pronosticaron que su temporada podía ser similar a la vivida por otro "novato de oro" como Leclerc. Nada más lejos de la realidad: en Bakú, un fallo en el dichoso embrague del nuevo coche y una pasada de frenada (con Russell de por medio) le costaron dos podios, una discreta clasificación en Montmeló le obligó a remontar para salvar dos terceros puestos, y en Mónaco no se libró de incidentes: accidente en clasificación, Drive Through tras colisión en la prueba principal, y sanción en la sprint por no respetar un periodo de Virtual Safety Car.

El piloto de Carlin, con todo, había logrado terminar todas las carreras entre los seis primeros, y mantenía una cómoda ventaja de 27 puntos en la general. A esas alturas, Russell ya había ganado dos veces, incluida su remontada desde el 12º lugar en Bakú, pero no había estado exento de problemas; el día anterior, sin ir más lejos, perdió una posible victoria al pasarse de frenada en una resalida, y él también había padecido los caprichos del embrague en la carrera sprint de Bahréin. En Mónaco remató la faena con un doble abandono, ambos por accidentes individuales, tras no rodar apenas en libres por un problema de motor.

Las fortunas del año, no obstante, empezaron a cambiar en Paul Ricard, pese a que ambos tuvieron problemas mecánicos. El embrague se la jugó por segunda vez a Norris en la carrera principal, dejando en nada su tercer lugar en parrilla y obligándole a remontar el domingo para ser quinto. Por su parte, Russell, que ganó la carrera principal desde la pole, tardó dos vueltas en arrancar el domingo por problemas en el acelerador, neutralizando en parte lo obtenido el día anterior.

Ninguno de estos problemas se reprodujo en Austria, donde ambos tuvieron su primer duelo directo. Russell se adjudicó el primer asalto, batiendo en clasificación y carrera a un Norris que se entretuvo peleando por el podio tras una resalida. La "victoria por puntos" pasó a ser un KO en toda regla el domingo, con Russell pasando del séptimo al segundo lugar en siete vueltas adelantando, entre otros, a un Norris que no pasó de ser séptimo hasta que una mala gestión de las gomas le sacó del top 10 y del liderato de la general.

Norris parecía no levantar cabeza en Silverstone, tras clasificar sexto y calar el coche medio minuto en su parada, aunque ART le dio algo de vida con una mala detención y un mal ajuste del limitador de Russell, que le costaron una sanción y la victoria. Pese a ello, repetiría segunda posición al día siguiente adelantando a diestro y siniestro... del mismo modo que Norris, que acabó tercero tras salir décimo. Ahora era él que tenía que remontar también en la general, encontrándose a 37 puntos del líder.

La suerte volvió a cambiar de barrio en el último capítulo hasta la fecha, Hungaroring, donde Norris se exhibió en pista mojada el sábado con un acertado setup de lluvia que solo la ausencia de la misma en la segunda mitad le impidió transformar en victoria. Russell, mientras, miraba desde su garaje, tras no poder tomar la salida por un problema de motor y, aunque rescató un punto al día siguiente, el cuarto lugar de su principal rival redujo la diferencia a la cifra actual, que deja la pelea en un punto álgido, a falta de que Spa, Monza, Sochi y Yas Marina decidan el desenlace.

Pienso, luego actúo... o actúo, luego pienso

Problemas aparte, el pilotaje de ambos pilotos ha permitido trazar importantes diferencias en su modo de afrontar las carreras, muchas de ellas observadas en años anteriores. Entre ellos se puede trazar, perfectamente, una yuxtaposición entre un estilo de pilotaje más agresivo y uno más calculador, pero no por ello falto de nervio, la ya manida "tangente Ayrton-Alain". Ambos han pecado de errores típicos de su condición de novatos, pero han sido sus muchas virtudes las que les han permitido destacar sobre el resto pese a la adversidad.

Cualquier observador, no obstante, puede comprobar fácilmente que Russell ha estado, de media, un punto más enchufado que Norris, en especial en lo que a rendimiento puro se trata. Sus tres poles consecutivas hablan por sí solas, así como el petróleo que logró sacar de ellas. Quizás, y solo quizás, el meteórico ascenso de Norris en su carrera ha jugado en esta ocasión a favor de su rival, al que su labor más metódica le habría permitido sacar más partido del nuevo paquete, pero, por supuesto, no se puede obviar el año de experiencia de Russell en GP3, tratando con los neumáticos Pirelli, el DRS y el formato de carrera, todo ello nuevo para Norris, y más complicado cuando tu equipo viene de un año sabático.

Sin duda, ambos marcan el tempo de lo que ocurrirá con este campeonato, pero lo que ha quedado más que claro que ninguno puede dormirse en los laureles, más aún con su posible salto a la Fórmula 1 en entredicho. De hecho, si ambos bajaran un pistón, podrían involucrar de lleno al tailandés Alexander Albon, que está rindiendo a un gran nivel en DAMS con tres victorias y tres poles, y que está a solo 30 puntos del liderato, pese a que el ex-junior de Red Bull no tiene apenas apoyo económico, ni el de ninguna marca o equipo, más que el del misterioso empresario detrás de BullFrog. Dado que Albon nació y se formó en las Islas, la Fórmula 2 tiene este año un marcado acento 'brit', pero aún queda por ver si el título viajará a Londres, Bristol o Norfolk.

Fotos: Formula 2 Press

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