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    Tesla rectifica respecto al Bitcoin, no lo aceptará como moneda de pago

    La cotización del Bitcoin cayó en unos 7.000 dólares tras el nuevo anuncio de Elon MuskBlockchain.com

    Las criptomonedas son el futuro, pero todavía están un poco verdes (o no). Tesla, tras colaborar indirectamente a la burbuja del Bitcoin, ahora hace lo mismo en sentido contrario. La compañía no aceptará de momento la criptomoneda por su impacto ambiental.

    Ni dos meses ha durado el criterio. En febrero, Tesla anunció que había adquirido -siguiendo los trámites pertinentes- 1.500 millones de dólares en criptomonedas Bitcoin (BTC) para preparar a la empresa para aceptarlas como medio de pago, tanto en coches nuevos como en postventa.

    Dicho posicionamiento fue todo un revulsivo para el aumento bestial de cotización de la criptomoneda, que aumentó rápidamente su valor frente a divisas tradicionales. A nadie le tenía que sorprender, es un activo muy volátil porque no tiene ningún respaldo tangible (aunque el dólar tampoco).

    El mero anuncio de Tesla implicó una subida del BTC del 16% en un solo día, todo un récord en revalorización en un año de pandemia de COVID-19

    En muy pocos días Tesla había ganado dinero (y bastante) a efectos contables, ya que la subida del Bitcoin también le benefició. Que una moneda sea aceptada como medio de transacción hace que sea más valiosa, sobre todo si, como en este caso, no está respaldada por oro, ni diamantes, ni similares.

    Pero el magnate sudafricano y CEO de Tesla, Elon Musk, ahora resulta estar preocupado por las externalidades negativas de la criptomoneda en cuestión. El «minado» (implica más disponibilidad de masa monetaria, dado que esta está limitada por definición) implica un gasto en recursos, básicamente electricidad.

    2020 cerró con el BTC por debajo de 30.000 dólares. En lo que va de 2021 se llegó a duplicar su valor de mercado, más de 65.000 dólares/BTC (intradía)

    Y dado que la minería de Bitcoin se está llevando a cabo en cualquier parte del mundo, tanto si es con energía renovable como respaldada por combustibles fósiles (fuel, gas o carbón), se puede achacar un impacto en el cambio climático por las emisiones de CO2 que eso implica.

    Además, el uso de criptomonedas en transacciones también implica un consumo de energía, ya que estas quedan respaldadas en la red por cadenas de bloques (blockchain) y así dar legitimidad a los intercambios de BTC. Por lo tanto, la mera existencia de la criptomoneda ya implica gasto energético (incluso con minado 0) y, por ende, más emisiones de CO2.

    Musk añadió a su tuit esta gráfica -fuente cbeci.org- sobre tendencias de uso energético por la criptomoneda

    Sin embargo, tal y como muestran investigaciones independientes (convenientemente señaladas por la propia organización Bitcoin.com) resulta discutible el impacto ecológico de la criptodivisa si se compara con el sistema bancario tradicional.

    Disquisiciones aparte sobre este tema, el que Tesla recule sobre la validez o conveniencia de este medio de pago, la cotización del Bitcoin ha vuelto a verse afectada, ahondando en la espiral bajista leve en la que lleva ya un mes, tras llegar a su máximo histórico en abril.

    Puede que el efecto medioambiental sea simplemente una excusa a la que Elon Musk se ha agarrado para no decir que es un medio de pago demasiado fluctuante y tan sujeto a la especulación. No sería más que constatar una evidencia empírica, el Bitcoin es muy volátil: solo en 2020 osciló entre los 4.000 y los 24.000 euros.

    Cotización BTC/dólar desde su creación hasta febrero de 2021 - Fuente: Blockchain.com

    De momento Tesla no va a deshacerse del 90% sus Bitcoins (durante el primer trimestre vendió el 10% de lo invertido, y con ganancias, para «probar su liquidez») y ha dejado caer que pueden aceptarse otras criptomonedas en el futuro si estas son menos intensivas en uso de energía, véase el 1% o menos de lo que Bitcoin representa.

    Por otra parte, hay expertos que apuntan a que el propio Bitcoin es un estímulo para invertir en energías renovables, ya que el minado es más rentable cuando se utiliza energía limpia. Es más, según la Universidad de Cambridge, más de tres cuartas partes de los criptomineros utilizan sobre todo energías renovables, de acuerdo al 3rd Global Cryptoasset Benchmarking Study.

    La misma fuente indica que el 78% de las transacciones de la criptomoneda estrella también se hacen con energías renovables. Si tenemos en cuenta todo esto, nos sale una preciosa contradicción respecto a las comparaciones con el sistema bancario tradicional y su nada despreciable uso de recursos energéticos.