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Prueba BMW 320d 2019, el BMW que esperas ¿o no? (Con vídeo)

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El legado familiar puede pesar mucho a la hora de analizar un coche nuevo. El nuevo BMW Serie 3 se enfrenta a nuestra prueba con la sombra de sus antecesores. Y qué mejor que comprobarlo sobre una de las versiones más vendidas, el 320d.

Imagina que tu abuelo, tu padre y tu hermano fueron grandes atletas, ganadores de premios y mundialmente conocidos. Eso supondría que sobre ti hay un gran peso que te obliga a estar a la altura del legado familiar. Esto mismo es lo que podemos decir del nuevo BMW Serie 3. La historia siempre nos ha dicho que la berlina compacta de BMW es la mejor de todas, pero esa afirmación debe reafirmase año tras año y generación tras generación. Ahora le toca el turno a la séptima de ellas, la denominada G20 que ya ha pasado por nuestras manos en una versión que a priori tiene toda la pinta de convertirse en una de las más vendidas, el 320d.

Sí, lo sabemos, los diésel están de capa caída, la gente empieza a repudiarlos, pero en el fondo todos sabemos que siguen siendo el mejor aliado para obtener bajos consumos. Históricamente el 320d ha sido una de las opciones preferidas por los compradores de anteriores generaciones, principalmente en las series E46 y E90, en la anterior saga las ventas de diésel descendieron un poco pero siguieron siendo la opción preferida, y creemos que para esta generación el caso será muy similar. Más si tenemos en cuenta dos hechos que refuerzan esta teoría.

El primero de ellos es que actualmente la gama del Serie 3 es corta, tan solo están disponibles dos motores de gasolina y tres motores diésel además de un híbrido enchufable, el BMW 330e iPerformance que arranca sus precios en los 53.700 euros. Dejando a un lado ese modelo tan eficiente por su elevado precio inicial, la mayor parte de las ventas serán para el 318d, el 320i y el 320d, estos dos últimos separados por apenas 1.300 euros de diferencia y escasos seis caballos de potencia a favor del de gasoil. Entre las tres opciones nos decantamos por la que ocupa toda la atención en esta prueba, y ya va siendo hora de analizarla.

Esta generación ha ganado en presencia, recuperando toques deportivos pasados

Pero claro, como ya se ha dicho al principioa la hora de evaluar un nuevo Serie 3 hay que tener en cuenta lo que le precedió para saber si realmente estamos ante un digno heredero o no. Partiendo de la base que en cuanto a gustos no hay nada escrito, se podría decir que el G20 es más espectacular que el F30 anterior. Más musculo, más nervaduras y mejor presencia desde el acabado base. Obviamente todos demandan el paquete estético más agresivo, el M Sport, que consigue enfatizar en todos esos detalles, pero en cualquiera que se elija tenemos una berlina muy atractiva, muy en línea con lo que se espera de la casa de Múnich.

En líneas generales los diseñadores de BMW no han arriesgado demasiado a la hora de concebir el nuevo modelo. Si lo vemos desde el lateral se le reconoce fácilmente aunque en este caso ha ganado siete centímetros extra para llegar a los 4,7 metros de largo. La parte que más polémica ha desatado es la trasera. Es innegable que el culo del nuevo Serie 3 recuerda bastante al lavado de cara del Lexus RC. No se podría decir que son zagas calcadas, pero los faros sí que son prácticamente idénticos. Aun así, en líneas generales, el diseño es algo positivo.

En los últimos tiempos BMW se ha esforzado en crear ambientes de lujo en el interior de sus coches. Siempre lo ha hecho, pero en los últimos años han dado un paso adelante y quieren ser reconocidos por ello. Junto con el Volvo V60, el nuevo Serie 3 está a la cabeza del segmento en este apartado, todos los materiales derrochan mucha calidad aportando un gran tacto. Además la forma en la que todo está ensamblado y compuesto da la sensación de que va a soportar el paso del tiempo sin problema alguno, un paso adelante claro con lo visto en el pasado que ya era muy bueno.

La calidad del interior es intachable, bien presentado y mejor rematado

Se podría decir que el Serie 3 es un digno hermano pequeño del BMW Serie 5, y que este a su vez lo es del buque insignia, el BMW Serie 7. Los tres modelos están relacionados, y los tres buscan ofrecer mucha calidad y mucha tecnología. A día de hoy el apartado tecnológico se ha convertido en un factor de compra decisivo, que a su vez ha hecho competir a las marcas fuera del asfalto. Ya no solo importa lo cómodo, refinado o deportivo que sea tu modelo, importa y mucho qué avances y qué gadgets se incluyan en él. Cuantos más mejor.

Ahora bien, la tecnología tiene que convertirse en un punto de atención más a la hora de desarrollar un nuevo coche, pero no debe ser el único punto. Véase el caso del Mercedes Clase E, mucha tecnología pero no tanta calidad. En este caso BMW ha equilibrado más la balanza y ha prestado atención a todos los frentes. No se han dejado ni un solo elemento en la bandeja de opcionales. Todo lo que podemos contar en sus hermanos mayores está disponible en el nuevo Serie 3, e inclusive es capaz de disponer de artilugios muy avanzados antes que ellos.

Todo lo que te puedas imaginar lo tienes. Pantallas, climatizador de tres zonas, asientos climatizados, navegador, cámaras de aparcamiento, faros láser, control de crucero adaptativo, asistente en atascos, asientos con masaje, techo solar, tapicería de piel, molduras de madera, volante calefactado, conectividad para dispositivos móviles, WiFi, asistente personal, Head-Up Display, iluminación interior, control por gestos, cargador inalámbrico y por supuesto un amplísimo despliegue de asistentes a la conducción como indicador del ángulo muerto, alerta de tráfico trasero, detección de obstáculos y peatones, lector de cámaras de tráfico, asistente de salida de carril...

Podríamos estar así un buen rato y no acabaríamos. Toda esa tecnología es obligatoria en un coche de esta categoría, todos sus rivales aportan más o menos lo mismo y el Serie 3 no puede ser menos en ese aspecto. Una de las novedades del Serie 3 es el cuadro de instrumentos digital. Hasta ahora esta tecnología solo había estado presente en modelos de categoría muy superior como el BMW Serie 8 o el BMW X5, pero el Serie 3 es el primero en democratizarla. Sin embargo no está a la altura del de su máximo rival, el Audi Virtual Cockpit.

BMW tiene que mejorar mucho su cuadro de instrumentos digital. Le falta personalización

BMW ha optado por un formato mucho más conservador para el cuadro de instrumentos. Su infografía no es del todo clara, y lo peor de todo es que su configuración y personalización es muy limitada. A diferencia del de Audi que permite cambiar el formato de la pantalla, la información y la distribución de los elementos presentes en ella, algo que también permite Mercedes, la de BMW es mucho más sencilla. Los gráficos tienen poca o nula personalización, los dibujos son demasiado oscuros, y la información no es muy amplia. En líneas generales es una pequeña decepción. ¿Cumple como cuadro de instrumentos? Sí, pero tiene mucho que mejorar.

Pero para compensar BMW sigue disponiendo del mejor equipo o sistema de infoentretenimiento. La pantalla superior, con un tamaño de hasta 12,3 pulgadas, derrocha calidad por todas sus esquinas gracias a un panel táctil de alta definición que hace uso de la última tecnología desarrollada por la casa, el Operating System 7.0. El manejo, además de a través de la propia pantalla, se puede hacer de forma gestual, solo algunas funciones, o mediante el módulo de control archiconocido situado en el túnel central. En este caso dado que hay más funcionalidades, el periodo de aprendizaje el algo mayor, pero como ya decimos es el sistema más intuitivo de los que hay en el mercado.

Si hay una pega que se achacaba a anteriores generaciones del Serie 3, esa era la habitabilidad. Más concretamente la habitabilidad de la segunda fila de asientos. Por su corte deportivo el Serie 3 distribución que no favorecía en nada el acceso a la fila trasera. En esta generación el problema se ha subsanado con un ligero incremento de la batalla y una altura ligeramente mayor. Esto obviamente deja más espacio para entrar y salir y también para estar. Los ocupantes traseros dispondrán de más espacio, e incluso los pasajeros más altos podrán viajar con comodidad. Donde no hay variación es en el espacio de carga, que sigue mostrando una aceptable capacidad mínima de 480 litros.

La fila trasera gana en habitabilidad gracias a más distancia para las piernas

Aunque ya hemos mencionado las opciones mecánicas que hay, decir que todas ellas podrán asociarse con una caja de cambios automática de ocho velocidades, de hecho todas las versiones vienen de serie con ella a excepción del 318d de acceso. En cuanto al sistema de tracción, una vez más BMW se apoya en el eje trasero para dar impulso al Serie 3, aunque el 320d tendrá como opción un sistema de tracción total xDrive, lo mismo que el BMW 340i de 374 CV que llegará de serie con él, tal y como ya os hemos contado en su correspondiente prueba.

Prueba BMW 320d 2019

Cuando pensamos en un BMW todos nos imaginamos a una berlina de carácter deportiva. Eso es lo que la marca alemana lleva imprimiendo a todos sus modelos desde que comenzó en esto de los coches. Cada nuevo modelo debe enfrentarse a un examen riguroso que evalúa su "BMWidad" para así determinar cómo de bueno o cómo de malo es. El nuevo 320d tiene que cumplir con muchas expectativas, ¿será capaz de llegar a todas ellas?

Las armas dispuestas son bastante conocidas. Motor diésel de cuatro cilindros turboalimentado con dos litros de cilindrada que entrega 190 caballos de potencia a 4.000 revoluciones y 400 Nm de par motor entre las 1.750 y las 2.500 vueltas. Un motor evolucionado y más que probado en gran parte de la gama de la casa y que en este caso arroja datos de rendimiento bastante buenos; 240 kilómetros por hora de velocidad punta y aceleración de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 6,8 segundos.

El sistema de infoentretenimiento de BMW sigue siendo el mejor, aunque ha evolucionado

A tenor de lo que vemos en la ficha técnica podríamos esperar un coche con potencia y entrega suficiente, pero ya se sabe que del dicho al hecho... Al igual que el resto de fabricantes, BMW vive agobiada por una espada de Damocles que pende justo encima. Esa espada es la normativa europea de emisiones contaminantes que entrará en vigor a partir de 2021. Una media de 95 gramos de CO2 en toda la flota vendida es esa marca que tantas pesadillas provoca a los fabricantes.

Como ya sabemos los diésel emiten menos CO2 que los coches de gasolina, pero al igual que estos se tienen que apretar el cinturón de las emisiones para así no elevar demasiado la media. Por ese motivo los 190 caballos del 320d de esta generación no tienen nada que ver con los 190 caballos de un F30 o un E46. Son 190 caballos mucho más discretos, y en algunos momentos ni siquiera notas que estén ahí. Lo mismo pasa con el par, que solo está disponible en un rango de 750 revoluciones, un rango óptimo para tratarse de un diésel, pero aun así en muchos momentos, escaso.

La caja ZF de ocho marchas es perfecta, aunque obliga al motor a circular muy bajo de vueltas, por debajo del rango óptimo de par

En realidad nada en este 320d te tienta a pisar el acelerador a fondo. La tónica habitual es una conducción tranquila y relajada, sin grandes sobresaltos y sin demasiadas estridencias. Conducción que como podrás imaginar nada tiene que ver con un BMW. Hay diferentes programas o modos de conducción que sí que varían el comportamiento del coche, volviéndolo más o menos flojo en función del escogido. Así tenemos Eco, Normal, Confort y Sport. En ninguno de ellos cambiamos el estado de la suspensión, por lo que lo único que conseguimos modificar es la respuesta del tren motriz, es decir la velocidad a la que responden el acelerador y la caja de cambios.

Pero en ninguno de ellos, insistimos, tenemos la necesidad de ir más deprisa. No es como los antiguos Serie 3 que el coche iba algo revolucionado y siempre dispuesto a correr más, no, en este caso todo se enfoca al confort y los bajos consumos. Consumos que todo sea dicho de paso son realmente bajos para tratarse de esos 190 caballos. A lo largo de la semana el consumo medio fijado por el ordenador de a bordo se quedó en unos excelentes 5,7 litros a los 100 kilómetros. Una pena que el depósito de combustible de tan solo 40 litros no le permita tener autonomías más grandes, aun así excelente en este apartado.

No dudes, opta por el cambio automático, una gran elección

También en confort. Es sorprendente que una berlina de este corte pueda ofrecer estos niveles de comodidad. Obviamente ya estamos en tamaños que antes servían para identificar a segmentos superiores, pero el trabajo de BMW en lo que a calidad de rodadura se refiere es extraordinario. Lo bueno del nuevo Serie 3 es que sí que podemos considerarlo un pequeño Serie 5, y este a su vez un mini Serie 7. Esto por ejemplo no pasa con sus rivales el Mercedes Clase C y el Audi A4, aunque sí en el S60. En cuanto a confort de marcha el de Múnich está, sin lugar a dudas, en la cabeza aunque no por mucha diferencia.

Dónde sí destaca más es en dinámica pura y dura. En un tramo de curvas se nota que la puesta a punto permite una conducción más alegre que la de sus rivales, pero no tanto como la de un Alfa Romeo Giulia, el mejor en ese aspecto. El Serie 3 G20 no es que haya perdido capacidades pero le cuesta sacarlas, su zona de confort son autopistas rápidas y sencillas, y fuera de esos terrenos no es que pueda afrontarlos, que lo hace muy bien, pero como que le cuesta salir de su zona de confort. A pesar de ello el chasis ofrece muy buen comportamiento, y claro está es capaz de hacer frente a mucho más rendimiento.

Dada esta configuración el nuevo Serie 3 no muestra ese carácter que todos le asociamos. En realidad es en parte por culpa de la restricción de emisiones y en parte porque BMW ha descubierto un oscuro secreto, y es que los fanáticos de BMW no compran coches nuevos. Ellos están encantados con sus modelos antiguos y tratan de mantenerlos lo máximo posible. Por ese motivo los alemanes tienen que atraer a otro tipo de comprador, a uno que busca una gran berlina premium, cómoda, tecnológica y de bajos consumos.

La calidad de rodadura es sobresaliente, ahora bien a costa de perder esa dinámica que todos conocíamos

Todo ello por un precio de venta que no podríamos tachar de económico. El precio de salida del nuevo BMW Serie 3 es de 38.600 euros, algo que no está nada mal, pero como ya es habitual en las marcas premium los problemas llegan a la hora de sumar esos artilugios tecnológicos y estéticos que tanto gustan y que casi nos sentimos obligados a comprar para así tener un coche en condiciones. Ahí es donde las marcas tienen los márgenes de beneficio más altos, y por lo tanto es donde más dinero nos vamos a dejar.

Conclusiones

Es difícil catalogar al BMW Serie 3 G20. Por un lado es un BMW de los de antes y por otro es un BMW de los nuevos. En cuanto a su diseño transmite la fuera típica de la casa alemana, y en líneas generales se podría decir que es una de las berlinas compactas más bonitas que hay actualmente, aunque sin llegar a la elegancia de su rival sueco. Por dentro es un BMW de última generación al ciento por ciento. Lo último de lo último, la más avanzada tecnología aunque deberían darle una vuelta al cuadro de instrumentos y encima ha mejorado en características como la habitabilidad y la calidad, de puertas para dentro no se puede pedir más.

Más difícil es la reflexión de la conducción y la dinámica. Como coche hay que reconocer que es estupendo, lo mejor del segmento, pero si eres un fanático de BMW lo siento mucho pero el 320d no está hecho para ti. No tiene esa garra ni ese carácter de ediciones anteriores, su enfoque de confort y comodidad lastran mucho las sensaciones deportivas, aunque eso no quiera decir que no las tenga. La base del coche está preparada para recibir mucho más y esas sí que serán las versiones que más recuerden el espíritu del Serie 3. Eso sí, prepara dinero porque ninguna de ellas saldrá barata, ni el 330i, ni el 340i xDrive ni muchísimo menos el nuevo BMW M3 que está a punto de ver la luz.

El 320d no será la versión que enamore a los puristas, pero como coche es sensacional

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