Pruebo la respuesta de Mercedes al impresionante BMW iX3, no tiene nada que envidiarle salvo por un par de detalles

El nuevo GLC eléctrico mete a Mercedes en una nueva era eléctrica. Tras una breve toma de contacto lo probamos a fondo para saber si realmente tiene las cualidades necesarias para ser el coche sin emisiones que los conductores estaban esperando.

Tras probar durante una semana el Mercedes GLC tengo muchas cosas que contarte de él.
Tras probar durante una semana el Mercedes GLC tengo muchas cosas que contarte de él.

Publicado: 31/10/2026 10:00

15 min. lectura

Hoy los coches eléctricos son algo totalmente cotidiano. Hay muchos, cada vez más, circulando por nuestras calles, pero no siempre ha sido así. Hasta llegar a esta realidad hemos pasado por diferentes etapas; Mercedes también. En 2019 tuve la suerte de ser uno de los primeros periodistas en probar el primer coche eléctrico de producción de la marca alemana. Hoy, 7 años más tarde, me he puesto tras el volante de su sucesor. Un coche completamente diferente que demuestra la rápida evolución del coche eléctrico.

El diseño del GLC eléctrico es diferente al de combustión, aunque se parecen.
La parrilla iluminada es súper característica. Llama la atención de día y más de noche.

El Mercedes EQC fue el primer paso de los alemanes en materia de electrificación total. Su lanzamiento fue todo un espectáculo global, pero a nivel comercial nunca ha tenido la misma repercusión, ¿por qué? Pues sencillamente porque no era un buen coche eléctrico. Ya por entonces Tesla demostraba lo que había que hacer. Primero con el Model 3 y más tarde con el Model Y. El de los alemanes fue un burdo intento que si bien sirvió como primer paso, no fue muy estable.

Ni siquiera acertaron con el nombre. En Stuttgart decidieron que sus gamas térmica y eléctrica fuesen y se llamasen de forma diferente. Durante unos años los EQ han ido en paralelo a los habituales GLC, Clase C y GLA, por ejemplo. Hoy, Mercedes se ha dado cuenta del error. Cuando decimos GLC debemos saber que puede ser eléctrico o térmico, aunque los alemanes se complican la vida para definir a sus modelos más respetuosos con el medio ambiente. El GLC eléctrico se llama oficialmente Mercedes GLC 400 4MATIC con tecnología EQ. A partir de ahora, entre tú y yo, será el GLC eléctrico o el GLC 400.

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Aunque el GLC eléctrico y el GLC de combustión comparten nombre y categoría, Mercedes los ha querido diferenciar lo máximo posible. ¿Acierto? ¿Error? No creo que sea ni bueno ni malo. El GLC a pilas es diferente, pero no quiere decir que sea feo. Mi opinión sobre él depende desde el punto de vista desde el que lo vea. Por delante me gusta, por detrás no. El antifaz negro que une ambos laterales me resulta excesivo. En cambio, la parrilla con 942 ledes me parece muy acertada. El conjunto es bueno. Podría ser peor, mira el nuevo SUV eléctrico de AMG.

De puertas para dentro el aspecto es imponente gracias a la cada vez más dominante presencia de pantallas. El ya conocido concepto Hyperscreen de Mercedes sube de nivel. Los acabados básicos presentan un panel corrido con tres pantallas bien segmentadas (instrumentación, sistema multimedia y copiloto). De forma opcional, por 1.512 euros adicionales, los alemanes nos dan la opción de montar el sistema MBUX Hyperscreen con un único panel de 39,1 pulgadas con igual número de segmentaciones. No me parece muy caro para lo que es habitual en una marca premium.

El sistema Hyperscreen de Mercedes es impresionante, pero totalmente prescindible.
La tercera pantalla se ha puesto de moda, aunque es totalmente prescindible.

Insisto que la presentación interior del GLC es impresionante, pero sigo echando de menos más calidad en los materiales empleados. Demasiadas superficies plásticas presentan un tacto cutre. Se notan y se palpan como plásticos de baja calidad, o al menos no de la calidad debida para un coche que cuesta como mínimo 77.200 euros. La construcción es sólida, pero la clave reside en los detalles y ahí Mercedes sale perdiendo con respecto al resto de sus rivales: BMW iX3, Audi Q6 e-tron y Volvo EX60, principalmente.

Como ya es costumbre en la casa, son varias las presentaciones y/o acabados que se proponen. Diferentes líneas que cambian el aspecto del GLC por dentro y por fuera. El caso de la unidad de pruebas se equipa el acabado AMG Line Plus con llantas de 21 pulgadas. Una excelente propuesta de no ser porque impide llegar a la máxima autonomía posible. Algo de lo que ahora te hablaré. Además de pintoresco, el GLC ofrece muchísimo espacio en sus plazas traseras y en sus maleteros; el trasero con 570 litros y el delantero con 100 litros adicionales.

Es un coche diseñado para que cinco adultos viajen con comodidad. Es la mejor propuesta eléctrica que Mercedes ha puesto sobre la mesa. Un coche eléctrico que puede convertirse sin problema alguno en el único coche en el garaje de una familia de hasta cinco miembros. El problema, como ya he destacado un poco más arriba es el precio. El hándicap monetario del GLC es importante teniendo en cuenta que algunos de sus rivales más próximos -ya mencionados- son más baratos y ofrecen mejores resultados en autonomía y consumos.

Al volante del Mercedes GLC eléctrico

Hace unos meses mi compañero Óscar Magro tuvo la ocasión de probar el nuevo GLC eléctrico. Una breve toma de contacto que nos sirvió para sacar algunas primeras conclusiones. Esto es lo que él comentó: "Tras mi primer contacto con el Mercedes GLC eléctrico mi sensación es que la marca ha dado en el clavo. Han conseguido crear un coche que es profundamente tecnológico pero que no se siente frío ni distante. No da la sensación de llevar un electrodoméstico sin alma. Además elimina de un plumazo esa ansiedad por la carga que todavía frena a muchos compradores."

Por su tamaño se antoja como el coche único de un hogar con hasta cinco miembros.
El GLC eléctrico es más grande que el térmico y también pesa bastante más.

A esto, el bueno de Óscar añadió: "¿Es perfecto? No, claro que no, ningún coche lo es. Es un coche muy pesado, el precio lo aleja de la mayoría de los mortales, estéticamente me falta ese plus de elegancia clásica que tenían las berlinas de antaño y el exceso de pantallas puede asustar a los clientes más tradicionales." Subrayo todas las palabras, aunque ahora, tras tenerlo una semana en el garaje de casa puedo sumar y detallar algunos de los aspectos que él mencionaba.

Lo primero que me ha llamado la atención, positivamente, es el extremado cuidado que Mercedes ha tenido a la hora de ajustar el confort de marcha. Como todo buen vehículo eléctrico ofrece una calidad de rodadura superlativa. Apenas se filtran ruidos o molestias a la cabina. El GLC eléctrico es muy agradable de conducir en todo tipo de circunstancias. La suspensión es blanda, pero contiene perfectamente los 2.535 kilogramos que pesa. No es un coche ligero, como bien dijo mi compañero. Sinceramente no entiendo por qué es tan pesado. Coches similares de su mismo tamaño no pesan tanto.

Dinámicamente hablando es mucho mejor de lo esperado. No se puede decir lo mismo de los consumos.
Realmente me ha sorprendido con la agilidad y dinamismo del GLC eléctrico.

Sin embargo, no se nota en exceso a la hora de conducir. Por fin puedo decir que Mercedes le ha encontrado el punto al tacto del freno. No ocurre como con otros EQ donde la primera mitad del recorrido apenas había respuesta de los frenos. La frenada regenerativa sigue estando ahí, pero las pastillas muerden rápidamente cuando pisamos el pedal de la izquierda. El tacto de la dirección también me ha gustado. Se puede regular su dureza y siempre transmite mucha información. Esto me lleva a la siguiente conclusión: dinámicamente es muy bueno.

Me ha sorprendido, no te voy a engañar. No pensaba que iba a ir tan bien. En una conducción más agresiva el GLC eléctrico responde con una naturalidad y una agilidad impropias de su categoría y peso. Es rápido en los giros y los cambios de dirección no suponen ningún problema. Ahí es donde más se nota el buen trabajo de la suspensión. Sin embargo, tengo que contradecir un poco a mi compañero. El GLC es como muchos otros coches eléctricos: responde bien, pero no transmite mucho.

La calidad sigue siendo un punto débil de Mercedes frente a otros competidores premium.
El GLC es muy cómodo. Viajar con él es una auténtica delicia...salvo por el consumo.

Acelera con fuerza, sale de las curvas con ganas y es muy fino cuando la carretera se retuerce, pero más allá de sus capacidades dinámicas -sobresalientes, insisto- no transmite mucho. Le pasa lo mismo al BMW iX3 que probé hace unos meses. Es un problema endémico de los coches eléctricos. Tampoco es un gran inconveniente. Su existencia no se centra en las emociones sino en el ahorro de grandes cantidades de emisiones nocivas a la atmósfera.

Si miramos bajo la carrocería del GLC eléctrico, al menos de la versión 400 4MATIC, veremos una gran batería NCM de 94 kWh de capacidad neta. Se asocia con dos motores -uno sobre cada eje- capaces de generar un rendimiento máximo de 489 caballos. La ficha técnica asegura una autonomía de hasta 666 kilómetros con un consumo medio combinado de 16 kWh por cada 100 kilómetros. Pagando un opcional de 3.200 euros, Mercedes da acceso a la máxima autonomía del GLC 400 4MATIC: 707 kilómetros (WLTP). Un detalle bastante rácano por parte de los alemanes. Cosas así pueden enfadar a los clientes y mantenerlos alejados de la marca.

Tres pasajeros adultos pueden viajar muy cómodos en las plazas traseras.
Las plazas traseras son amplias, aunque no permiten regulación longitudinal.

Como suele ser habitual, las cifras homologadas de un coche eléctrico pocas veces se cumplen. En el caso del Mercedes GLC eléctrico también. Conviene destacar que la unidad de pruebas no disponía del paquete de máxima autonomía -incompatible con el acabado AMG Line-. Eso quiere decir que, en el mejor de los casos 'mi GLC' dispone de 636 kilómetros de alcance oficial. Una cifra que debería ser más que suficiente...si fuese verdad.

Durante mi semana de pruebas ni el gasto ni la autonomía se han acercado a los datos oficiales. Circulando con total normalidad la media se ha situado por encima de los 19 kWh/100 km. Incluso más circulando por autopista a velocidades legales. Obviamente, esto quiere decir que la autonomía real dista mucho de ser la oficial. En mi caso no he sido capaz de superar los 450 kilómetros de alcance. La discrepancia me ha sorprendido. El GLC eléctrico dista mucho de ser el coche eléctrico más eficiente del mercado. Ni siquiera de la categoría.

La familia del GLC crecerá en unos meses con la llegada de versiones más baratas y de menor alcance.
Mercedes ofrecerá versiones más asequibles y de menor rango en unos meses.

Es un problema y no menor. 450 kilómetros es una cantidad respetable, pero no para un coche que promete mucho más. Con un iX3 equivalente en su día fui capaz de alargar el viaje en unos 150 o 200 kilómetros. Y eso que he intentado ser lo más eficiente posible en todo momento. Mercedes instala varios elementos y sistemas de ahorro como los modos de conducción o la regulación de la frenada regenerativa mediante levas. Pero ni con esas he podido bajar el consumo y aumentar la autonomía.

En su favor si debo romper la lanza de la carga. En corriente continua recupera a buen ritmo. Hasta 330 kW según el fabricante. En mi caso tampoco he llegado a ver esas cifras, pero sí debo reconocer que en una parada de unos 10 minutos en un cargador ultrarrápido se puede recuperar unos 250 kilómetros de autonomía. Lo que debería ser más que suficiente para alcanzar casi cualquier punto de la península sin perder apenas tiempo en el viaje. Los desplazamientos no suponen ningún problema.

Lo que realmente nos gusta
  • Confort de marcha
  • Comportamiento dinámico
  • Habitabilidad
  • Tecnología
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Consumos elevados
  • Autonomía real
  • Hay que pagar por liberar toda la autonomía
  • Acabados del interior

Mercedes GLC y sus rivales

P.V.P 59.501 €53.451 €

P.V.P 62.685 €58.006 €

P.V.P 57.731 €44.959 €

P.V.P 67.737 €59.265 €

P.V.P 56.146 €44.398 €

Javier Gómara

La opinión de Javier Gómara

Mercedes ha madurado mucho a la hora de desarrollar coches eléctricos, sin embargo, todavía está uno paso por detrás de sus más inmediatos rivales, a excepción de Audi. El nuevo GLC eléctrico promete cifras impresionantes que en mi caso no he llegado a ver. Su consumo es alto y por ello su autonomía real se resiente. ¿Es posible viajar con él? Por supuesto que sí, pero obliga a parar antes que sus rivales. Sin embargo, debo reconocer que me ha sorprendido mucho su tacto dinámico. Ahí sí que lo veo como uno de los mejores de la categoría. Le falta carácter y algo de emoción en el interior, pero cumple. Tampoco me gusta el hecho de que Mercedes no ofrezca la máxima autonomía desde el principio. Teniendo en cuenta lo que cuesta, debería.