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    Palier: qué es, cómo funciona y qué tipos hay

    Conjunto formado por las juntas homocinéticas (cubiertas por fuelles de transmisión), palier y eje de la rueda.

    Para que el motor de un vehículo transmita movimiento a las ruedas son necesarios múltiples elementos. Uno de ellos es el palier, que conecta el diferencial con las ruedas para que estas reciban movimiento de la transmisión.

    Desde el motor hasta las ruedas, intervienen elementos tan relevantes de la mecánica de un vehículo como el embrague, la caja de cambios, el diferencial y el palier. Este último elemento es el último de la cadena con el objetivo de hacer girar las ruedas.

    Cada vehículo tiene un palier para cada rueda motriz

    Por tanto, el palier o semieje es la pieza encargada de transmitir el giro desde el diferencial, al que va unido por un extremo, hasta las ruedas, a las que va unido por el otro. Dicha unión es posible gracias a las juntas homocinéticas, que a su vez están protegidas por los fuelles de transmisión.

    Cada vehículo tiene un palier para cada rueda motriz. Por tanto, en un vehículo de tracción delantera habrá dos palieres en el eje delantero. En uno de propulsión trasera, habrá dos palieres, uno para cada rueda trasera. Y en un vehículo de tracción total, habrá cuatro palieres.

    Cómo es un palier y tipos

    Lo cierto es que el palier es, en esencia, la barra metálica que une las juntas homocinéticas del diferencial y la rueda, aunque en muchas ocasiones se denomina palier a todo el conjunto. No en vano, es la unión de todos estos elementos la que hace posible el giro de la rueda, así como la subida y bajada a través de la suspensión o la rotación sobre su eje.

    Los palieres deben hacer frente a tensiones considerables, por lo que deben ser muy resistentes.

    El palier debe soportar muchas tensiones y par motor, por lo que debe estar fabricado en un material muy resistente. No en vano, si se dobla, dejará de transmitir correctamente el movimiento. A lo largo del tiempo el palier ha evolucionado considerablemente, por lo que podemos nombrar varios tipos:

    • Semiejes no articulados

    Este tipo de palieres se utilizan en los ejes rígidos motrices y van conectados por un extremo a una prolongación del diferencial llamada trompeta mediante estrías, mientras que el otro extremo encajan en el cubo de la rueda de manera solidaria.

    • Semiejes articulados

    Utilizado por los vehículos de tracción delantera o de tracción trasera con suspensión independiente o eje de Dion, llevan el diferencial o el transeje fijado al chasis, por lo que el palier necesita de una articulación en cada uno de sus extremos. Dicha articulación es la junta homocinética de la que ya hemos hablado anteriormente.

    • Sistemas modernos

    En la actualidad, las suspensiones de tipo McPherson, de triángulos superpuestos o multilink, es decir, las suspensiones independientes, son la norma habitual y su recorrido es eminentemente vertical. Esto requiere la utilización de palieres con juntas en la unión al diferencial, que primero fueron cardanes y en la actualidad son juntas homocinéticas.

    También existen los palieres que actúan como brazo de suspensión, superiores en el caso de los triángulos superpuestos o inferiores en el caso del sistema McPherson. En estos casos, los semiejes o palieres deben soportar esfuerzos transversales, debiéndose utilizar juntas de cardán. En lo que respecta al extremo de la rueda, se hace necesaria la articulación, ya que la rueda está guiada por un triángulo superpuesto o por un conjunto muelle-amortiguador conectado a una mangueta.

    Avería en el palier

    Se trata de un elemento muy resistente que conviene controlar periódicamente, pero que debería aguantar toda la vida útil del vehículo si nos aseguramos de mantener en buenas condiciones los fuelles de transmisión. En caso contrario, la suciedad entrará en la junta homocinética y la grasa se perderá, propiciando que el palier acabe doblándose.

    Esto también puede suceder al golpear el palier con una piedra, por ejemplo. En caso de doblarse, notaremos vibraciones que irán a más a medida que cojamos velocidad y que acabarán dañando, no sólo la junta homocinética, sino incluso el diferencial.

    La junta homocinética ha supuesto un gran avance.

    También puede ocurrir que se genere una holgura en el eje, lo que se manifiesta con un golpe seco al acelerar o frenar. Tanto en este caso como en el anterior, es evidente que nos conviene solucionarlo inmediatamente para no generar problemas más graves y costosos en otros elementos.

    Otros síntomas de problemas, en este caso en las juntas homocinéticas son un traqueteo al girar el volante circulando a baja velocidad. Generalmente esto sucede porque el fuelle de transmisión que la protege se ha roto.

    De igual modo, el propio palier puede llegar a romperse, aunque esto ya es a consecuencia de una situación extrema. En este caso, el susto será considerable al transmitirse toda la potencia de giro al palier que no esté dañado, algo especialmente crítico en vehículos sin ESP y con diferencial autoblocante.