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    Tracción: qué es y diferencias entre delantera, trasera y total

    5 min. lectura
    La tracción (o propulsión) determina el nivel de agarre en aceleración, así como el comportamiento dinámico.

    Los vehículos necesitan impulso para mover las ruedas, pero este puede dirigirse únicamente hacia un eje o a varios. En el siguiente artículo vamos a ver qué es la tracción y qué tipos hay.

    Según el diccionario de la Real Academia Española, la tracción es la acción y efecto de tirar de algo para moverlo o arrastrarlo. Y en su segunda acepción, dicho término hace referencia también al sistema mecánico que aplica la potencia del motor a las ruedas del vehículo.

    Por tanto, todo vehículo consta de tracción a través de las ruedas, que son movidas por el motor y se agarran a la superficie para iniciar el movimiento del mismo. Pero esta tracción puede venir de uno o varios ejes, denominándose en dichos casos de manera diferente.

    Tracción delantera

    Como su propio nombre indica, los vehículos con tracción delantera son aquellos cuyo eje motriz o eje que recibe la potencia del motor es del delantero. Es el tipo de tracción más habitual y coincide con el eje directriz, el que mueve la dirección.

    Los vehículos de tracción delantera gastan más los neumáticos delanteros y tienden a sufrir subviraje

    Por normal general, los vehículos de tracción delantera permiten un control sencillo y ágil. Además, no necesitan de árbol de transmisión (el túnel situado bajo el suelo del coche y que cruza longitudinalmente el interior del habitáculo), permitiendo una mayor habitabilidad en las plazas traseras.

    Los vehículos de tracción delantera gastan más los neumáticos delanteros y tienden a sufrir subviraje, algo a tener en cuenta durante el mantenimiento y la conducción.

    Tracción trasera

    Siendo estrictos, y recurriendo de nuevo al diccionario de la RAE, la trasera no debe ser denominada realmente tracción, sino propulsión. Esto se debe a que no se tira del vehículo, sino que se impele o impulsa hacia delante.

    Aclarado este punto, llegamos a la conclusión obvia de que el movimiento lo ejercen las ruedas traseras, un tipo de ‘tracción’ típico de vehículos comerciales y deportivos.

    En este último caso, se busca sobre todo la agilidad en la conducción y un mejor equilibrio de pesos, aunque a ritmo alto es necesario contar con pericia al volante a consecuencia de un comportamiento en curva más delicado.

    Esto se debe a que el coche de propulsión trasera suele ser sobrevirador, es decir, tiende a perder agarre del tren trasero. ¿Quieres saberlo todo sobre el subviraje y el sobreviraje? No te pierdas el siguiente artículo, en el que hablamos en profundidad de ello.

    Tracción total, 4x4 o integral

    Finalizamos este repaso con la tracción total o tracción a las cuatro ruedas, que proporciona potencia a todas las ruedas del vehículo.

    Es la utilizada en todos los vehículos con aspiraciones camperas y que quieren desenvolverse bien en superficies deslizantes. Es el caso de los todoterreno o algunas rancheras pensadas para el uso rural.

    La tracción a las cuatro ruedas es requisito indispensable en superficies muy deslizantes.

    Las ventajas de este tipo de vehículos son un agarre muy superior en las condiciones mencionadas, además de un comportamiento en general más equilibrado en carretera (siempre y cuando se trate de un coche pensado para ello y no un todoterreno con suspensiones de gran recorrido o mucha altura libre al suelo). Además, suelen ser más resistentes a la torsión.

    Por contra, cuentan con un comportamiento menos eficaz en frenada y son más pesados.

    Además, existen mecanismos que contribuyen a mejorar la tracción, consiguiendo con ello una conducción más segura y eficaz. Hablamos de los sistemas electrónicos de control de tracción, de los que puedes conocer más en este enlace.