Informe F1 ¿Qué ha hecho Williams para merecer esto?

  • En la Fórmula 1 actual existen tres equipos míticos sobre los que se sostiene la historia de la competición: Ferrari, McLaren y Williams.
  • El conjunto fundado por Sir Frank Williams y Patrick Head corre el peligro de revivir una crisis que contribuye aún más a borrar un recuerdo repleto de éxitos.

La llegada del nuevo reglamento de motores híbridos a la Fórmula 1 en 2014 supuso para Williams un punto de inflexión notable, pasando de la novena posición del campeonato de constructores, tras conseguir únicamente cinco puntos, a la tercera después de lograr nada menos que 320.

En aquel momento, contar con el motor Mercedes era sinónimo de asegurarse los puntos en prácticamente cada carrera y sólo Red Bull y Ferrari consiguieron opositar en cierta medida a la legión de equipos suministrados por los alemanes: McLaren, Force India y el mencionado Williams, más el equipo oficial de la marca de la estrella.

Williams había logrado resucitar e invertir una tendencia decadente iniciada en 2006 tras la marcha de BMW como motorista en exclusiva, pero a medida que el resto de fabricantes fueron recuperándose del shock provocado por el reglamento de motores más complejo de la historia de la categoría, la formación afincada en Grove ha demostrado que los vicios del pasado permanecen intactos.

Una filosofía sin base

Históricamente, Williams ha sostenido que los pilotos son una herramienta más hacia el éxito y no el eje central sobre el que debe pivotar un equipo de Fórmula 1. El equipo siempre ha gustado de contar con buenos pilotos, pero escasas han sido las ocasiones en las que ha considerado que merecía la pena destinar una cantidad mayor de la normal del presupuesto a atraer o mantener a los pilotos estrella de la categoría.

Tras proclamarse campeón en 1996, Damon Hill se fue a Arrows ante la negativa de Williams de adecuarle el sueldo a su nuevo estatus.

Y su aplicación a los nuevos tiempos en los que, tras la mencionada marcha de BMW, Williams volvió a convertirse en un modesto equipo privado, lo de no pagar el precio de mercado correspondiente a campeones como Damon Hill o Juan Pablo Montoya, terminó derivando en priorizar la llegada de pilotos de pago que reforzaran el presupuesto para potenciar el desarrollo del monoplaza.

Debido a ello, nombres del corte de Kazuki Nakajima, Pastor Maldonado, Bruno Senna, Lance Stroll o Sergey Sirotkin han pilotado para un equipo que pretendía mantenerse entre los mejores con mimbres carentes de calidad suficiente o, en el mejor de los casos, sin la experiencia requerida para extraer todo el potencial del conjunto.

Motor y poco más

Felipe Massa y Valtteri Bottas carecieron en 2014 y 2015 del mordiente suficiente para darle a Williams mayores momentos de brillantez, pero el motor Mercedes les permitió ofrecer probablemente la falsa imagen de recuperación en un equipo que lleva demasiados años arrastrando dos problemas fundamentales: la incapacidad para construir un coche que genere niveles aceptables de carga aerodinámica y un programa de desarrollo constante y efectivo durante la temporada.

El primer resultado del prestigioso ingeniero ha sido uno de los peores coches de los últimos años

Sin pilotos experimentados y/o competentes, un motor cada vez menos dominador y coches limitados tanto en su base como en su desarrollo, Williams parece haber vuelto en 2018 al fondo de un pozo al que no hace mucho tiempo cayó. La llegada de Paddy Lowe -uno de los artífices del dominio de Mercedes en la Fórmula 1- en enero del año pasado prometía ser toda una declaración de intenciones acerca de lo que Williams quería construir en el futuro con un motor fiable y potente como base, pero el primer resultado del prestigioso ingeniero ha sido uno de los peores coches de los últimos años -y eso en el caso de Williams es realmente grave-.

Los malos resultados no pueden excusarse con falta de rodaje, pues Williams supera con creces este año el kilometraje de 2017.

El propio Paddy Lowe, que ejerce como director técnico y forma parte de la junta directiva del equipo, afirmó en la presentación del FW41 en febrero que se había optado por un concepto totalmente nuevo para esta temporada. Tras años de la búsqueda de la eficiencia aerodinámica como filosofía de partida -esto es, buscar un coche con poco drag que sea rápido en recta a costa de sacrificar un poco de carga aerodinámica-, Lowe quiso que el equipo optara por buscar la mayor carga aerodinámica posible, confiando en que el poderío del motor Mercedes hiciera su parte en las rectas.

Sin duda es un concepto que los clientes de la marca alemana se han podido permitir en los últimos años y tenía toda la lógica del mundo, pero la ejecución ha resultado ser nefasta y la presencia de dos pilotos inexpertos lo agrava todo aún más.

La culpa (no) es de los pilotos

“Todo el mundo tiene sus problemas, pero nosotros tenemos uno más grande”, afirmó Paddy Lowe tras el Gran Premio de Bahréin en el que incluso Sauber batió con claridad a los Williams. “Una pareja de jóvenes pilotos no ayuda cuando el coche no funciona. Tal vez sean rápidos, pero también es importante desarrollar el coche en la dirección correcta. Hubo muchos problemas durante todo el fin de semana en Bahréin y no han podido resolverlos, les falta experiencia”.

El mismo Paddy Lowe que se pasó toda la temporada 2017 intentando vendernos las proezas de Lance Stroll en cada Gran Premio -sin excepción- y que tanto alabó las cualidades de Sergey Sirotkin en el test de Abu Dhabi y la pretemporada para justificar la no elección de Robert Kubica como piloto oficial, de repente señaló a los pilotos como una de las principales causas de tan embarazoso inicio de temporada. “Se necesitaría tiempo para realizar un seguimiento de Sergey Sirotkin, pero él necesita cada kilómetro que pueda rodar en pista para aprender. Sería una pena perder la fe. Si trabajamos de manera eficiente, podemos cambiar las cosas”, comentó sobre el ruso cuando se le cuestionó la idoneidad de subir a Kubica al coche en algunos entrenamientos libres.

Felipe Massa ofreció a Williams un rendimiento discreto en competición, pero siempre fue una referencia fiable a nivel técnico.

Y, aunque el discurso del propio Lowe fue matizado en China, sin duda sus palabras evidencian una mezcla de frustración y reproche hacia aquella facción del equipo que quiso priorizar la llegada de más dinero en detrimento de la experiencia y consistencia de Felipe Massa, al que Lowe siempre apoyó como referente en pista. “Nuestros pilotos no tienen experiencia, pero estamos contentos con su trabajo y su profesionalidad. No podemos dejar de pensar en el hecho de que hemos construido un monoplaza que no es lo suficientemente bueno. Lo que quiero decir es que, cuando el coche es conducido por los pilotos reales, hay que tener en cuenta la calidad de quien está al volante. Los pilotos son diferentes e interpretan el monoplaza de manera diferente”, señaló Lowe en Shanghái.

¿Estaría mejor Williams con pilotos más experimentados?

Sí y no. Es evidente que el monoplaza británico es un fiasco en todos los sentidos y ningún piloto del mundo podría llevarlo a los puntos en las condiciones actuales, ni mucho menos disputar la cabeza del grupo intermedio como Williams pretendía. Pero, del mismo modo, es innegable que lo peor que puede sufrir un equipo en situación crítica es no tener claro en qué punto está realmente el coche y la magnitud de los cambios implementados en el mismo. Eric Boullier siempre ha alabado de Fernando Alonso que, cuando sale a pista con el McLaren, el equipo sabe de inmediato el nivel real del coche y puede trabajar desde esa base con la seguridad de que se trata de una medida precisa de la situación.

A pesar de la evolución de los neumáticos y los monoplazas de este año, Williams ha sido más lento que en 2017 en dos de los tres Grandes Premios disputados.

Valtteri Bottas y Felipe Massa han ejercido ese mismo papel en el pasado en Williams porque, aunque no cuenten con la misma velocidad que el español, siempre han sido pilotos fiables y capaces de establecer un punto de partida sobre el que trabajar, además de dar informaciones precisas basadas en la experiencia y los conocimientos adquiridos durante años de competición. Williams era consciente de que, sin Massa, sería vulnerable en los circuitos y eso fue lo que propició que Robert Kubica tenga tanto protagonismo en el equipo, siendo un piloto muy activo en el simulador y viajando a todos los Grandes Premios para formar parte de cada reunión técnica junto a Stroll y Sirotkin.

Robert Kubica ejerce de piloto de desarrollo mientras Lance Stroll y Sergey Sirotkin, que entre ambos suman 26 Grandes Premios disputados, intentan que Williams deje de ser el único equipo sin puntos este año.

La Fórmula 1 ha demostrado en numerosas ocasiones a lo largo de su historia que el presupuesto determina los resultados en la pista, pero únicamente si cuentas con las herramientas necesarias para exprimirlo, tanto dentro como fuera de ella. Williams cuenta este año con pilotos que han permitido que dicho presupuesto sea al menos 40 millones mayor. Pero sin el talento necesario para operar con ellos, el resultado es preocupante y pone en peligro a un equipo que llegó a ser orgullo de la Fórmula 1.

Fotos: Williams Racing

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