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Técnica F1[Vídeo] Análisis técnico del Toro Rosso STR14: más Red Bull que nunca

La escuadra italiana ha presentado su nuevo monoplaza ante la prensa y los aficionados en lo que será su segunda temporada junto a Honda.

En 2019 recibe más influencia técnica que nunca de su hermano mayor, algo que se ha dejado notar en algunos aspectos del monoplaza.

Toro Rosso siempre ha sido una referencia de innovación en la parrilla, pues ha conservado su independencia técnica de la mano de un ingeniero audaz como James Key. Sin embargo, de cara a 2019, dicha situación ha cambiado radicalmente, pues se han producido dos sucesos que han obligado a ello.

Por un lado, James Key decidió aceptar la oferta de McLaren y, aunque aún no se ha incorporado a su nuevo equipo, hace meses que fue relegado de un cargo de director técnico que no ha sido cubierto por otro ingeniero. La razón es que Red Bull comenzará a competir este año con Honda.

El hecho de que ambos equipos compartan tren de potencia permite que Toro Rosso pueda adoptar lo que hemos denominado como ‘método Haas’, es decir, comprar todo lo que permite el reglamento a terceros (excepto el monocasco, las estructuras de impacto, los radiadores y la carrocería), ahorrando así tiempo y dinero. Como es obvio, en este caso Toro Rosso se sirve de Red Bull, que le ha proporcionado una buena parte de elementos del RB14 del año pasado y eso se ha dejado notar en el coche de este año.

Decoración idéntica

Ya desde el punto de vista estético podemos observar que el STR14 presenta pocos cambios con respecto al monoplaza de 2018. La decoración es exactamente igual y el alerón delantero cambia por exigencias del nuevo reglamento, pero sin presentar ninguna solución innovadora, sino más bien un diseño muy básico.

El alerón cuenta con los cinco planos obligatorios (1-naranja) y está anclado al morro por unos soportes que este año han sumado una branquia más (2-verde) a las dos ya utilizadas en 2018. En esta primera imagen también podemos observar cómo los perfiles inferiores (3-amarillo) han pasado de cinco a dos por exigencia reglamentaria.

Ya en la aproximación al cockpit, podemos ver la salida del conducto S (4-azul), en este caso mediante una pestaña mucho más pequeña que en el Haas presentado el pasado 7 de febrero.

Paso atrás

Una de las cosas llamativas del monoplaza presentado por Toro Rosso es la renuncia a un innovador diseño que el equipo de Faenza introdujo en la Fórmula 1 en 2017 y mantuvo el año pasado: la suspensión delantera elevada con la inclusión de una rótula en L. El STR14 no la lleva y opta por un brazo de suspensión convencional (6-amarillo), quizá debido al nuevo alerón delantero o a la búsqueda de una mayor fiabilidad, pues el año pasado Toro Rosso sufrió varias roturas en esta zona.

En lo que respecta a los conductos de refrigeración de los frenos (5-rojo), el reglamento también exige una simplificación notable con respecto a la temporada pasada, con la intención de reducir las turbulencias y la capacidad de los monoplazas de expulsar el flujo de aire hacia los laterales del mismo.

En los dos tercios posteriores del coche es donde se empieza a notar con más intensidad la influencia del Red Bull RB14 de 2018. La abertura de los pontones cambia radicalmente y pasa de ser triangular a adoptar algo similar a un rectángulo (7-amarillo) con el extremo superior externo redondeado (7-turquesa), lo que propicia que se gane mucha altura y se estreche más la base, lo que se denomina undercut(11-morado). El retrovisor también se aleja del cockpit por exigencias del reglamento, ganando por ello un segundo soporte (8-verde).

Además, el capó motor cambia radicalmente de concepto y adopta la característica caída de Red Bull que se recuperó el año pasado en el RB14, y que en lugar de estrechar el pontón en su base, lo ensancha (11-amarillo) a fin de acelerar el flujo que discurre por la parte superior del mencionado pontón.

En lo que respecta a los bargeboards, vemos como Toro Rosso ha elegido un diseño convencional de tres elementos, evitando incluso aprovechar al máximo el reglamento de este año, que permite que la parte más adelantada (9-naranja) crezca en dirección a las suspensiones. Se trata, por tanto, de un elemento que cambiará notablemente en los test de Barcelona. Algo que también podría ocurrir en el caso del deflector lateral suspendido (10-verde), que sustituye al triple de la temporada pasada.

Finalizando este primer análisis del nuevo monoplaza italiano, observamos de nuevo un alerón trasero básico que pierde las ranuras típicas de la parte superior del endplate que la normativa prohíbe este año, pero que utiliza una pestaña (12) a la altura de la doblez en S propia de los alerones actuales (otra exigencia del reglamento). Si bien Haas mostró en su VF-19 una versión avanzada del concepto iniciado por McLaren el año pasado, Toro Rosso ha renunciado a sacarle excesivo partido, al menos en esta primera muestra de lo que será su monoplaza de 2019.

Un coche que sin duda presenta un diseño más sencillo que en temporadas anteriores y que, posiblemente, cambie considerablemente durante la pretemporada, adoptando también más conceptos del que ahora es su modelo a seguir: el Red Bull RB14.

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