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Ford tendrá un modelo 100% autónomo en 2021

Ford prepara un coche que no tendrá ni pedales, ni volante

La investigación en nuevas tendencias se hace en múltiples frentes, cerca de los campus tecnológicos más punteros

El equipo humano destinado en Silicon Valley se doblará para el año 2017

Ahora mismo Ford está probando unos Fusion (Mondeo) Hybrid en EEUU, pronto serán 30, y llegarán a 90 en 2017

Ford trabaja en lo que será la mayor revolución del transporte privado desde la producción del Model T. Nos remontamos al CES de Las Vegas de 2015, en el que el fabricante anunció sus intenciones de ser el líder en coches autónomos, conectividad, tecnología, etc. A principios de año se inauguró un centro técnico en Silicon Valley con una plantilla de 125 ingenieros e investigadores.

Pero las ambiciones de Ford en estos campos no son precisamente nuevas. Solo en coches autónomos Ford lleva trabajando una década, nos tenemos que acordar de aquellas competiciones que financió el DARPA, dependiente Department of Defense (equivale al Ministerio de Defensa) para estimular el desarrollo de los coches autónomos. Me refiero a la Grand Challenge (gran desafío) y Urban Challenge (desafío urbano).

Por entonces los coches autónomos eran muy torpes, se desorientaban con facilidad, y eran básicamente coches atiborrados de ordenadores y sensores enormes que podían, más o menos, moverse sin conductor en entornos cerrados al tráfico. Aquellas competiciones del DARPA empezaron a dar frutos. Actualmente los prototipos son capaces de moverse en el tráfico, aunque un conductor humano va pendiente de todo.

Prototipos de coches autónomos ya rodaban antes de 2010, pero eran muy rudimentario. Imagen del Urban Challenge de 2007, en una base áerea que simulaba ser una población. Los coches debían respetar las normas de tráfico para llegar a su destino

El salto siguiente en conducción autónoma es un modelo que no necesite un conductor humano para nada, es decir un Nivel 4 de automatización según SAE. Para que eso sea posible, los coches deben probarse y programarse para cualquier tipo de escenario y condición metereológica, ya que no quedará el comodín del conductor humano.

Las primeras generaciones de estos vehículos van a ser muy caras, porque necesitan muchos sensores, hardware especializado y muchísimo dinero en desarrollo. Por lo tanto, para que sean accesibles, los fabricantes han pensado en el uso compartido. En otras palabras, serán como taxis, dando vueltas y llevando gente de un sitio a otro, para que el negocio tenga sentido. Eso será una realidad en 2021.

Más adelante tendrá sentido tenerlos en propiedad, para mover a personas que no tienen la capacidad de conducir por edad avanzada, o para llevar niños al colegio, o discapacitados. Su democratización vendrá con los años, cuando la producción masiva de componentes de conducción autónoma permita precios razonables. Hasta entonces, la fórmula compartida se impone.

Ford trabaja con varias empresas especializadas, universidades, centros tecnológicos, etc. Se acaban de anunciar cuatro colaboraciones con empresas que contribuirán al sueño del coche autónomo:

  • Velodyne: proveedor de sensores LiDAR (Light Detection And Ranging) que investiga con Ford para democratizar esta tecnología
  • SAIPS: es una empresa israelí especializada con visión computerizada y algoritmia, que Ford va a adquirir. El objetivo es que los coches "vean" y "aprendan" del entorno por sí mismos
  • Nirenberg Neuroscience LLC: compañía neurocientífica que trabaja -en exclusiva para Ford- en visión artificial, tanto para personas como para vehículos
  • Civil Maps: empresa pionera en creación de cartografía tridimensional en la que Ford ha invertido. El objetivo es que los coches vayan cartografiando el mundo y puedan orientarse en él aunque las señales convencionales hayan desaparecido (como en una nevada)

Todas estas uniones -y muchas más- acercan a Ford a lograr los hitos que ambicionan. La competición está muy reñida. Tesla y Mercedes-Benz ya tienen en la calle coches que, en determinadas condiciones, pueden conducir solos, bajo la supervisión de un humano. Los sistemas están aprendiendo según se usan, y se van perfeccionando. Ford quiere un sistema 100% autónomo que no dependa de humanos, no servirá si está maduro solo al 98%. Tecnológicamente es un reto titánico.

Los ingenieros de Palo Alto trabajan en muchos frentes: interfaz hombre/máquina (diseño de salpicaderos, controles de voz), simuladores de conducción, conectividad exterior, experiencia de usuario, asistencias a la conducción, etc. Los coches han dejado de ser simples coches.

A finales de 2017 estarán trabajando en Palo Alto más de 250 ingenieros e investigadores. Ford cuenta que el desarrollo de tecnologías y servicios está acelerándose por estar en un centro tan importante de innovación como es Silicon Valley. Actualmente se trabaja con 40 empresas tecnológicas innovadoras o start-ups.

Pero Palo Alto es solo uno de los más de 10 centros que tiene Ford repartidos por el mundo para investigación, innovación, informática e ingeniería; simplemente es el más moderno. La competencia de Ford no está dormida, tiene a fabricantes (como Tesla), a tecnológicas (como Apple), proveedores (como Continental), etc.

El futuro del automóvil está llamando a la puerta, ya está aquí.

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