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    Ford mira a las categorías LMDh y GT3 para volver a la resistencia

    El Ford GT fue el protagonista del programa GTE de la marca del óvalo hasta 2019.

    Ford abandonó el WEC e IMSA, pero el fin de su programa GTE no significa que la marca no siga interesada en la resistencia.

    La firma del óvalo ha sido parte de las reuniones técnicas de la categoría LMDh y valora la creación de un vehículos GT3.

    Ford decidió poner punto final a su programa GTE en 2019, cogiendo la puerta de salida tanto en el WEC como en el IMSA WeatherTech SportsCar Championship. La firma del óvalo optaba por reorientar sus esfuerzos deportivos, manteniendo su asociación con M-Sport en el WRC, su programa en NASCAR y su proyecto en los Supercars como únicos programas de peso a nivel internacional. Sin embargo, Ford no ha perdido la vista de la evolución que se está gestando en las carreras de resistencia, hasta el punto de estar presente en las reuniones técnicas que se han llevado a cabo para el desarrollo de los futuros LMDh.

    La categoría LMDh cada vez tiene más fabricantes implicados. Audi, Porsche y Acura han sido las tres primeras marcas en confirmar el desarrollo de su propio prototipo de cara a 2023, pero no son las únicas firmas que orbitan en torno a la nueva plataforma global diseñada entre IMSA y ACO. Y dentro de este escenario, Ford no descarta la opción de poder desarrollar su propio LMDh, ya que la filosofía de la categoría se ajusta a la perfección con los objetivos del fabricante a nivel comercial por la presencia de tecnología híbrida y en el mundo de la competición por su carácter global.

    Pese a que la clase LMDh supone un proyecto realmente atractivo por sí mismo, Ford incluso miera otras vías para volver a competir en resistencia. La llegada de la clase GTD Pro al IMSA colocará a los GT3 como vehículos de referencia en detrimento de unos GTE que quedarán limitados al WEC en 2022. Una circunstancia que abre la posibilidad de ver un Ford Mustang GT3 en el futuro como evolución natural del Mustang GT4. Al final es una forma efectiva y económica de tener un vehículo con presencia global. Un proyecto que con la deriva del IMSA toma aún más sentido y que puede tener a M-Sport como cooperador necesario como en el WRC.

    Fuente: Racer / Fotos: IMSA