Hasta 5.000 millones euros perdidos en impuestos al CO2 en España desde 2010

Actualmente en España se paga un impuesto de matriculación en Península y Baleares ligado al CO2 por kilómetro que emiten los coches. Muy pocos lo pagan por homologar menos de 120 g/km, lo cual ha supuesto pérdidas millonarias en recaudación, porque deberían haber pagado más.

El problema va a persistir hasta que las emisiones por ciclo WLTP sean las de referencia para calcular el tributo

En numerosas ocasiones hemos destacado en Motor.es que existe un abismo entre las cifras de homologación de CO2 de los coches y lo que realmente están emitiendo. Esta discrepancia supone mayor contribución real al calentamiento global y el cambio climático, pero tiene consecuencias más tangibles en el bolsillo.

Para el consumidor, es un fraude, ya que las emisiones de CO2 están ligadas directamente con el consumo: a mayores emisiones, mayor consumo. Por ejemplo, el que compra un coche que supuestamente gasta menos de 4,5 l/100 km de gasóleo no ve muy normal que el consumo real difícilmente baje de 6 litros en la misma distancia.

Nadie se ha hecho responsable por esas discrepancias, que han costado a los europeos decenas de miles de millones de euros

Dejando al margen esto, y sabiendo que los consumos homologados en ciclo NEDC tienen menos valor que los envoltorios de los chicles ya abiertos, hay otro gran problema, y eso afecta a todo un país: se han perdido miles de millones de euros en recaudación de impuestos, ya que se han abonado menos de los que deberían.

El partido de Los Verdes en el Parlamento Europeo ha sacado un revelador informe, en el que se han considerado las emisiones reales de los coches contra las homologaciones. Solo en 2016 se dejaron de recaudar en la Unión Europea 10.000 millones de euros por esto. La diferencia entre consumo/emisiones NEDC y la realidad supera el 40%.

En el caso concreto de España, el informe estima que se han perdido entre 2.500 y 5.000 millones de euros desde 2010. Solo en 2016 la pérdida de recaudación del impuesto de matriculación (Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte) ascendió a más de 500 millones de euros.

Teniendo en cuenta que España es un país con un déficit estructural en lo público y lo privado y que hay dolorosos recortes en sanidad, educación, dependencia y pensiones, esto debería preocuparnos más. Se podrían haber hecho muchas cosas con esos 2.500-5.000 millones de euros perdidos en recaudación.

En morado, las emisiones homologadas en 2016, en azul, las reales. Obsérvese la magnitud del engaño. Fuente: ACEA, EEA y ICCT/TNO

Recordemos cómo funciona el sistema impositivo español. Salvo excepciones, se tienen en consideración los gramos por kilómetro emitidos de CO2 según procedimiento en laboratorio, el ciclo NEDC. Los fabricantes se las saben todas para bajar estas cifras al mínimo, incluso con trampas rastreras pero permitidas por la normativa.

De 0 a 120 g/km de CO2 no hay que pagar nada, aquí entraron el 78% de las matriculaciones del 2016: gasolina, diésel, híbridos, híbridos enchufables y eléctricos. En algunos casos, para cumplir con los 120 clavados (hasta 4,5 l/100 km de gasóleo o 5,3 l/100 km de gasolina) se alteraron para mal las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) y demás gases tóxicos.

De 121 a 160 g/km se paga un 4,75%, banda en la que deberían encontrarse la mayoría de matriculaciones. Por ejemplo, los híbridos enchufables solo tienen bajas emisiones cuando dependen mucho de sus baterías, pero en trayectos de más de 100 kilómetros las emisiones se disparan. Afortunadamente, hablamos de pocos vehículos, el fraude gordo está en gasolina y diésel normales.

El fraude no habría sido tal de tener desde el principio un sistema basado en emisiones reales, teniendo en cuenta parámetros fuera de laboratorio. WLTP empieza a tener vigencia ahora

Entre 161 y 200 g/km de CO2 el impuesto sube al 9,75%, y por encima de 200 gramos es el 14,75%, un 2% en algunas autonomías para recaudar más. Estas bandas del impuesto no se han alterado desde su instauración en 2008, cuando había pocos modelos que se colasen por debajo de 120 g/km.

El impuesto tiene una naturaleza mixta para Estado y autonomías

Los impuestos dejaron de pagarlos los compradores de esos coches, no los fabricantes, ya que se repercute en la compra. Seguramente muchos españoles se habrían replanteado sus compras. Por ejemplo, un modelo de marca X que se colaba en banda de 4,75% realmente consumía menos que un competidor de marca Y que no pagaba nada.

Es una auténtica lástima que se haya perdido toda esa recaudación, pero también hay que tener en cuenta que los impuestos tuvieron muchísimo que ver en los últimos años de matriculaciones. Desde 2012 el IVA subió al 21% (cuarto trimestre), por lo que para no desplomar las matriculaciones el PP tuvo que recurrir al truco del Plan PIVE para efectuar una rebaja encubierta de impuestos ante Bruselas, pero eso es otro tema que merece un análisis aparte.

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