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    Opinión¿Puede ganar Fernando Alonso la Indy 500? ¡Y tanto que sí!

    Alonso observa la pieza que falta en su palmarés, el Borg-Warner TrophyIndyCar Media

    Las opciones del español no parecían muy elevadas fuera de un gran equipo, pero el buen inicio de McLaren SP invita al optimismo.

    Con dos compañeros ambiciosos y un equipo asentado, 2020 no debería parecerse a 2019, aunque aún existen dudas fundamentales.

    La frase que encabeza este artículo es la misma que se me pasó por la mente cuando, hace ya tres años, McLaren anunció por sorpresa la asociación que llevaría a Fernando Alonso a disputar sus primeras 500 millas de Indianápolis con el equipo Andretti Autosport. ¿Por qué no iba a pensarlo? Piloto campeón del mundo, equipo ganador con múltiples coches de los que obtener datos... Las piezas estaban ahí, y el propio Alonso demostró, durante 27 vueltas, que aquello era una posibilidad. Ni siquiera el hecho de que su rotura de motor se produjese cuando estaba algo lejos de la cabeza con pocas vueltas por delante cambia esa percepción.

    La frase que encabeza este artículo no es, ni por asomo, la que se me pasó por la mente cuando McLaren anunció el año pasado su intención de competir como equipo independiente en la Indy 500, brindando a Alonso una segunda oportunidad tras priorizar Mónaco en su año de despedida de la Fórmula 1. ¿Por qué iba a pensarlo? Equipo completamente nuevo e inexperto, sin compañeros, piloto sin referencias válidas con un chasis muy cambiado... Las piezas no estaban ahí, y el propio Alonso experimentó, tras su accidente y los despropósitos posteriores de su equipo, que hasta quedarse fuera de la carrera era una posibilidad. Ni siquiera los mejores esfuerzos del asturiano sirvieron para cambiar el nefasto destino de esta aventura.

    La frase que encabeza este artículo, admito, tampoco es la que se me pasó por la cabeza cuando McLaren SP, la nueva asociación en IndyCar entre McLaren y el equipo Schmidt Peterson, confirmó el pasado mes de febrero que Alonso sería su tercer piloto para las 500 millas, tras el colapso del acuerdo con Andretti. ¿Por qué iba a pensarlo? Schmidt no tiene un récord muy lustroso en Indianápolis en años recientes, sus compañeros son novatos en la carrera... Pero los acontecimientos de los últimos dos meses me han llevado a replantearme mi propia postura. Aún no sabemos con certeza si las piezas están ahí o no, pero hay indicios claros de que la esperada victoria del piloto español puede ser una posibilidad, si nos fiamos de lo que McLaren SP ha hecho hasta la fecha.

    Ya en su primera carrera, el equipo llevó al noveno puesto al rookie Oliver Askew (vigente campeón de Indy Lights) en el óvalo de Texas, y este logró clasificar quinto para el GP de Indianápolis, aunque se estrellaría en una carrera en la que su compañero, Pato O'Ward (campeón de Indy Lights en 2018), acabó octavo, igual que en la primera carrera de Road America. Sería en la segunda cita de ese fin de semana donde McLaren SP y el mexicano dejarían su impronta, al conseguir la pole position y liderar casi toda la carrera, cediendo solo ante Felix Rosenqvist en las vueltas finales.

    La buena inercia de McLaren SP prosiguió en Iowa, un óvalo donde habitualmente Schmidt rendía con gran tino. Askew se llevó el segundo podio del equipo por delante de un O'Ward al que solo una mala detención privó de pelear por la victoria. En la segunda carrera, el mexicano fue el único en amenazar el triunfo de Newgarden... y de nuevo una mala parada le condenó, esta vez sacándole de un top 10 en el que sí estaba Askew. Con todo, O'Ward se mantiene como la sensación de la temporada, ocupando la cuarta posición en la general y siendo uno de los dos pilotos del top 10 (junto a Graham Rahal, 6º) que no corren para el Big 3 de Penske, Andretti y Ganassi.

    La incógnita del rendimiento del equipo en los óvalos de gran velocidad sigue presente. La referencia de Texas no es realmente válida, ya que ninguno de sus pilotos había corrido en un superspeedway y su mala clasificación se vio influida también por tener que hacerla con el setup de carrera (precaución por norma) y por el pobre agarre de la pista. Indianápolis es otro monstruo, uno al que es muy difícil adaptarse. Pero los resultados de O'Ward, hasta la fecha, están a la altura de las mejores actuaciones individuales registradas por pilotos de Schmidt: Simon Pagenaud (2012-2014, top 5 en la general en todos ellos) y Robert Wickens (sexto en 2018 hasta su lesión), e invitan a ser optimistas.

    El rendimiento de McLaren SP, en general, parece acorde al de un gran equipo de la categoría, habiendo exhibido incluso menos problemas que una Andretti Autosport liderada en puntos por un Colton Herta más efectivo que espectacular en 2020. Aunque el rendimiento general de sus coches en Indianápolis ha dejado que desear con los nuevos chasis, costando a Hinchcliffe la eliminación de 2018 y su susto del año pasado, ese garaje también ha sabido encontrar el setup apropiado para carrera, como atestiguan Wickens (noveno en 2018) o un Marcus Ericsson que rodaba séptimo en 2019 hasta su error en los pits. Pueden ir rápido, y el salto adelante de 2020 solo puede ayudar a consolidarlo.

    No, no situaría a Alonso entre los grandes favoritos para ganar esta carrera. No estoy en condiciones de descartarlo, pero tampoco nos llevemos a engaño. Al igual que en el equipo de Fórmula 1, los errores en los pits de McLaren SP han sido frecuentes, y este es un aspecto fundamental en la Indy 500. A su vez, el menor tiempo de práctica (nueve días en 2017, seis en 2020) no será la situación más óptima para un Alonso que será el 'piloto experimentado' del equipo, por mucho que cuente con dos voraces aprendices. Extraer esas millas por hora finales será ahora su responsabilidad final, y la preparación del resto de equipos en cuanto a experiencia y recursos prácticos no es en absoluto baladí.

    Nada me gustaría más que ver a Fernando Alonso y al novato Álex Palou (una lástima la ausencia de Oriol Servià) sorprender a todos y aspirar a la victoria, o quien sabe si obtenerla. Que para algo el piloto de Sant Antoni de Vilamajor tiene ya un podio... pero al mismo tiempo, no dejo de pensar en que sería un poco triste. Esta Indy 500, que a nivel competitivo y de exigencia será igual que cualquier otra, no será igual a ninguna otra. No hay pompa, no hay desfiles, no hay entusiasmo general. No habrá 250.000 almas intimidando a los 33 competidores el día de la carrera, obligándoles incluso a modificar sus referencias visuales.

    Es una Indy 500, sí, pero no es el Month of May, y se notará. Los libros de historia hablarán del ganador de esta carrera en la misma línea que se habla de los grandes ganadores o de aquellos de ediciones menos recordables, como las trágicas de 1964 y 1973, o la polémica de 1996 con el primer vencedor (Buddy Lazier) al que 'nadie' en América conocía ni conoció. Pero el ambiente general es más de celebrar la carrera por imperativo de supervivencia (tanto para la categoría como para varios equipos) que otra cosa. Es por eso que creo que la primera victoria española, y más concretamente la posible obtención de la Triple Corona, quedaría poderosamente deslucida en esta situación y este contexto. ¿Es mucho pedir que Alonso siga volviendo en el futuro? Renault, tu m'écoutes? ¿Y si ocurre con Ferrari...?

    Fotos: IndyCar Media

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