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    IndyCarJames Davison, al asalto del sueño americano: Indy 500 y NASCAR en Daytona

    El piloto australiano competirá en las dos carreras más mediáticas de los Estados Unidos gracias a una asociación entre dos equipos de óvalos de tierra.

    La sexta participación de Davison en las 500 millas de Indianápolis se hará como estructura satélite de una formación aún por determinar.

    Apellidarse Davison es sinónimo de pertenecer a una familia con raigambre en el mundo del automovilismo australiano. Lex Davison inició la saga, siendo campeón australiano y múltiple vencedor del Gran Premio nacional a finales de los años 50, y su hijo Jon, quien también compitió, encontró más éxito a nivel organizativo. Sus hijos revivieron los logros en pista: Will es un destacado piloto del exitoso certamen nacional Supercars, y Alex ha tenido una larga trayectoria en GTs y resistencia. Ninguno, no obstante, ha disfrutado de la proyección internacional y polivalencia del más joven de los tres, James Davison.

    Habiendo competido allí desde 2005, su segunda temporada en circuitos, James Davison ya es prácticamente un piloto estadounidense más, como demuestran sus subcampeonatos en Star Mazda e Indy Lights, repetidos intentos parciales en IndyCar y un camino algo más provechoso en IMSA y el Pirelli World Challenge (actual GT World Challenge America). Pero en años recientes, Davison ha extendido sus tentáculos hacia el lado más sureño de las carreras americanas, disputando algunas pruebas de NASCAR e incluso rondas de la USAC Silver Crown, la principal división de sprint cars en óvalos de tierra. En este 2020, Davison tendrá la oportunidad de combinar ambas facetas.

    En un anuncio altamente inusual, se ha confirmado que Davison participará en las dos pruebas más mediáticas del automovilismo estadounidense: las carreras de 500 millas en Indianápolis y Daytona, combinando IndyCar con la principal división de NASCAR, la Cup Series. Todo ello, gracias a una asociación entre dos formaciones habituales del circuito USAC de tierra: Byrd Racing, equipo para el que ha competido en la Indy 500 los dos últimos años, y Hayward Motorsports, quienes también alinearán a Davison en algunas carreras de sprint car durante 2020. Una aventura que, en los tiempos que corren, quizá solo encuentra equivalencia en los periplos automovilísticos de Fernando Alonso durante los últimos tres años.

    2019 fue el mejor año, tanto en clasificación como en carrera, para James Davison en Indianápolis. ¿Top 10 en 2020? / © IndyCar Series

    La fórmula de este programa pasa por firmar un acuerdo de "estructura satélite", alquilando en ambas carreras el coche de una formación ya existente a cambio del aporte económico y de recursos humanos, aunque por el momento se desconoce con qué equipos se llegará a realizar. Byrd Racing ya ha seguido esta metodología con Davison en las dos últimas temporadas, con una pobre participación en 2018 con Foyt (temprano accidente causado por falta de velocidad) y una tentativa más pulida en 2019, terminando 12º con el equipo Coyne.

    Atacar Indy y Daytona en el mismo año es una empresa de tal calibre hoy en día que resulta poco convencional incluso en Estados Unidos, donde son más propensos a la ocasional polivalencia de determinados pilotos, con un componente marketiniano de por medio al que solo suelen sacar partido las grandes estrellas. La última piloto en combinar Indy y Daytona en el mismo año fue Danica Patrick, en la que fueron sus dos últimas carreras como piloto profesional en 2018, mientras que el campeón de NASCAR Kurt Busch lo hizo en 2014, realizando además el famoso 'Double Duty" al competir en las 600 millas de Charlotte horas después de acabar la Indy 500.

    40 coches compiten en las 500 millas de Daytona, la carrera de automovilismo más vista en los Estados Unidos cada temporada / © NASCAR

    «Las grandes categorías no pueden existir sin la base», asegura David Byrd, que ha heredado la tradición de combinar tierra con Indy que su padre Jonathan Byrd cultivó durante años. «Desde la intensidad de la competición hasta la pasión de los fans, todo se filtra hacia arriba. Ya sea en IndyCar o NASCAR, el mundo del motor se refuerza cuando alguno de sus pilotos mantiene una conexión con los cientos de aficionados apasionados que llenan las gradas de los óvalos cortos cada semana en América. Queremos desarrollar pilotos que tengan la habilidad de aparecer en ambos mundos».

    Para Davison, la Indy 500 será su octava carrera en IndyCar y su sexta participación en la gran prueba, en la que solo se ha ausentado una vez (2016) desde su debut en 2014, siendo el 12º de este año su segunda bandera a cuadros y su mejor resultado en el certamen. Por el contrario, Daytona supondrá su debut en la NASCAR Cup Series, tras haber disputado cuatro carreras de circuito convencional en la inferior Xfinity Series, con dos top 10. La fórmula satélite, además, ofrece pocas garantías en NASCAR debido a su estructura de franquicias, lo que priva a Byrd de asociarse con un equipo establecido.

    Hasta 1970, IndyCar incluía carreras en óvalos de tierra, con coches específicos que han evolucionado por separado hasta los modelos actuales de la USAC Silver Crown / © United States Auto Club

    Los coqueteos de Davison con el mundo de los óvalos de tierra resultan similares a los de Conor Daly, quien en los últimos años ha disputado varias carreras de midgets del circuito USAC. Sin asiento a tiempo completo en ningún sitio por entonces, ambos pilotos se aventuraron a combinar dos disciplinas que, hasta comienzos de los años 80, se nutrían entre sí en Estados Unidos. La especialización de los monoplazas de motor central con alerones y el incremento de las carreras en circuito fue derivando a los pilotos de tierra hacia una NASCAR más adecuada a sus habilidades, y que, además, era más viable comercialmente.

    En dirección contraria (de la tierra a los monoplazas), los casos más recientes fueron los de dos campeones: Bryan Clauson, que disputó tres Indy 500 antes de su muerte en una carrera de midgets en 2016, y Chris Windom, que ha participado dos veces con muy poca fortuna en la Freedom 100, la carrera de Indy Lights en el óvalo de Indianápolis. Clauson-Marshall, otro equipo de USAC que disputó la Indy 500 este año con Pippa Mann, tenía la intención de llevar a Windom a la gran carrera en un futuro, pero Hayward parece haberse adelantado al ficharle para la Silver Crown en 2020, añadiendo también al joven campeón de midgets Tanner Thorson.

    Fotos: IndyCar Media / NASCAR / USAC

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