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La Unión Europea exige una reducción del 40 por ciento en las emisiones de CO2 para 2030

Cada vez se pone más duro el asunto de las emisiones de CO2. Si actualmente el valor promedio de CO2 en Europa es de 118,5 gramos por kilómetro y en 2021 se reducirá hasta un máximo de 95 gramos, ahora la Unión Europea exige que este valor se reduzca nada menos que un 40 por ciento más para el año 2030.

El transporte pesado por carretera y los coches de combustión son los grandes responsables de la emisión de gases de efecto invernadero en Europa, según la UE

Nada menos que una docena de años nos separan de 2030, un plazo muy largo como para saber dónde estaremos algunos entonces, como se suele decir comúnmente. Pero la Unión Europea ya está trabajando en los límites de las emisiones de CO2 para ese año, exigiendo que el valor máximo al que tendrán que hacer frente los fabricantes sea de un 40 por ciento menos que en 2020.

Esta medida, que afectará sólo a los vehículos completamente nuevos, será debatida por los eurodiputados en el Parlamento Europeo superando en un diez por ciento la propuesta de Alemania que situaba esta reducción en un 30 por ciento. Pero las medidas no se quedan sólo en este punto; van más allá requiriendo a las marcas que el 35 por ciento de las ventas en 2030 correspondan a vehículos con cero o niveles extra-bajos de emisiones de carbono.

Esta medida más estricta se basa en una mayor protección del medio ambiente y en una lucha casi contrarreloj contra el cambio climático -se reunirán el próximo 9 de octubre para fijar una posición común entre los países- y sólo es posible potenciando las ventas de coches eléctricos o o propulsados por hidrógeno, ya que hoy, la gran mayoría de clientes prefieren comprar modelos con motores de combustión interna.

Todos los nuevos modelos que salgan de producción en 2030 verán reducido su límite de emisiones de CO2 hasta un 40 por ciento, si la Unión Europea aprueba la medida

La Unión Europea apunta que, casi una cuarta parte de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, proviene del sector del transporte situando a los automóviles y camiones "muy por delante" de los aviones y los grandes buques de carga, por lo que se hace necesario tratar nuevos límites promedio de CO2 de la flota para los automóviles nuevos, incluyendo también furgonetas, por lo que en un segundo nivel se definen también los valores propios para cada fabricante.

Hoy, el valor promedio de las emisiones de CO2 en Europa es de 118,5 g/km. En 2021, este valor se reducirá todavía más hasta situarse en 95 gramos por kilómetro. Y los fabricantes ya lo tienen asumido, algunos de ellos adaptando gran parte de su flota a este límite más estricto a poco más de dos años de la entrada en vigor. En 2030, si se aprueba la medida, el límite será de 38 g/km.

Nunca llueve a gusto de todos. Los fabricantes ya avisan de "objetivos irreales", mientras los Verdes apuestan por incrementar la reducción hasta un 60 por ciento menos

Pero nunca llueve a gusto de todos, aunque no se haya fijado todavía la nueva propuesta. De un lado, las organizaciones que velan por el medio ambiente apuntan que el Parlamento Europeo puede exigir más todavía a los fabricantes llevando una propuesta para que esta reducción aumente hasta el 60 por ciento, considerando que es igual de técnicamente viable.

Por el otro lado, los fabricantes ya han comenzado a transmitir sus quejas a ACEA, organismo que considera que se trata de una medida "extremadamente agresiva que nos obliga a un cambio importante en un tiempo récord", al mismo tiempo que también anuncian que tendrá consecuencias directas sobre los empleos.

Los fabricantes alemanes, que llevan la voz cantante, también han manifestado su posición diciendo que "el Parlamento de la UE establece objetivos completamente irreales ignorando la viabilidad técnica y económica. Los objetivos no se podrán alcanzar durante este período, ya que incluso la muy ambiciosa propuesta de la Comisión Europea no garantizaría el logro de los objetivos climáticos de la Unión".

Lo cierto es que el principal problema para los fabricantes es que los clientes están dando, cada vez más, la espalda al diésel y apostando por motores de gasolina con mayores emisiones de CO2, mientras que países del Norte de Europa como Dinamarca pretenden tomar medidas más drásticas que sus homólogos de Centroeuropa o el sur del continente: prohibir los coches con motores de combustión de las calles estimando que, en 2030, no se vendan modelos con motores de combustión interna.

Esta dura medida todavía no está tramitada legalmente en el país danés, pero Noruega sí lo ha hecho ya; en 2025, no se podrán matricular modelos nuevos con motor térmico, sólo híbridos o eléctricos, la misma opción que también se valora desde Bélgica y Francia, que planean implantar la medida a partir de 2030 y 2040, respectivamente.

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