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    Volkswagen estaba interesada en invertir en la privatización de Tesla

    Según algunos medios estadounidenses el grupo Volkswagen era uno de los pocos inversores interesados en financiar la carísima privatización de Tesla. Sin embargo, al parecer, el recelo de Elon Musk con los nuevos inversores le hizo recular y desistir del proyecto de privatizar Tesla.

    Elon Musk.

    Si hay algo que ha quedado bien retratado durante el proceso (o la polémica) de la supuesta privatización de Tesla han sido dos cosas, el carácter caprichoso de Elon Musk y que la junta directiva de la compañía no tiene fuerza alguna, pues son meros títeres a merced de los antojos y desvaríos de Musk.

    Según van pasando los días, vamos conociendo más detalles de esta extraña jugada de Elon Musk (ahora privatizo, ahora no) y uno de los que más ha llamado nuestra atención esta semana era conocer que sí que había inversores dispuestos para pagar semejante capricho. Aunque no los inversores anunciados por Musk -los saudíes nunca lo fueron, confirmado por ellos a pesar de las palabras posteriores de Musk- y que al parecer tampoco eran del agrado del CEO de Tesla.

    Según informan algunos medios como The Wall Street Journal, con acceso a fuentes internas, solo después de que todo el mundo comenzó a preguntarse donde estaba el dinero que Musk afirmaba haber asegurado en el célebre tweet del 7 de agosto, Tesla contrató a más de media docenas de firmas de Wall Street y abogados especializados en este tipo de transacciones, entre las que se encontraban Goldman Sachs y Silver Lake. Estas no solo debían actuar como asesores y arquitectos de la operación, sino que también se les encargó la tarea de encontrar a los propios inversores. Pues realmente no había fondos para esta transacción y mucho menos asegurados.

    Para Elon Musk el dinero no era el problema

    En apenas unos días, estas compañías consiguieron lo que ni los más optimistas pensaron que se podía lograr, encontrar varias compañías dispuestas a poner hasta 30.000 millones de dólares para financiar la privatización. No es una errata, eran 30.000.000.000 $ por un pedazo de una compañía que no ha logrado hacer un solo céntimo en 15 años y que tiene una deuda superior a los 10.000 millones de dólares . Esa cantidad es más que suficiente para adquirir más de la mitad de la capitalización bursátil (el total de su valor en bolsa) de compañías como General Motors (50.860 millones $ a 31 de agosto) o la gran mayoría de Ford Motor Company (37.780 millones $ a 31 de agosto). Compañías que no solo tienen miles de veces más activos que Tesla, sino que cuentan con beneficios multimillonarios.

    Esa montaña de dinero no venía de un solo inversor interesado sino de varios y entre las firmas más importantes encontramos al grupo Volkswagen AG y la propia Silver Lake. Se desconoce por el momento la cuantía que pensaba aportar cada inversor y hasta ahora el grupo VAG no ha realizado ninguna declaración al respecto, ni confirmando ni desmintiendo el informe de TWSJ.

    Tras haber vendido las bondades de privatizar Tesla a medio mundo, ¿qué hizo Elon Musk al conocer la existencia de estos inversores interesados?, recular y darle marcha atrás a todo.

    Planta de Volkswagen en Chatanooga, Tennessee.

    Sospechosamente justo en el momento que sí había dinero para hacerlo o al menos una intención real para ello. Pues la excusa de Musk para asegurar los fondos inicialmente ni siquiera fue una propuesta real, sino una simple conversación sobre el tema.

    La reunión en la que Silver Lake presentó dicha propuesta de inversión tuvo lugar el miércoles de la misma semana que Elon Musk anunció que había cambiado de opinión y que no iban a privatizar. Aunque los motivos que alegó Elon Musk en esa comunicación son bien distintos a los que señalan medios como TWSJ. Según Musk, no pensaba que una transacción de decenas de miles de millones de dólares en la que se iban a ver involucrados los cientos de inversores de Tesla le fuera a consumir demasiado tiempo. Y al parecer, solo tras iniciar el proceso Musk descubrió que le iba a suponer un gran esfuerzo y mucha dedicación.

    Esta explicación que suena a chiste es muy distinta de la que nos llega ahora a través de los medios estadounidenses. Al parecer, a Elon Musk no le hacía gracia que otro fabricante de vehículos “se aprovechara del halo de Tesla”, además de que la propuesta de inversión venía con condiciones, que no fueron aceptadas por Musk. Se desconocen qué condiciones para invertir habrían exigido estas compañías, pero teniendo en cuenta la errática trayectoria de la compañía y de su CEO podemos pensar en considerables cambios en la gestión de la marca.

    La nueva plataforma MEB para eléctricos de Volkswagen.

    Según estos informes, solo 24 horas después de escuchar la propuesta de inversión Elon Musk comenzó a tener dudas y solo 24 horas más tarde él y su junta decidieron paralizar el proceso de privatización, o mejor dicho, Elon Musk lo decidió y la junta le secundó mayoritariamente sin rechistar. Por lo que necesitaron solo 48 horas para perder la que más que probablemente era una de las mayores oportunidades que tendrán Musk y Tesla en su vida: asegurar el éxito y la supervivencia de la financieramente errática Tesla.

    Independientemente del porcentaje de Tesla que pensara adquirir VAG, esta no pretendía tener el papel que tuvieron Daimler o Toyota en el pasado, que fueron en su día inversores minoritarios de Tesla sin voz ni capacidad real para influenciar en el destino de la compañía. Por lo que de entrar en la órbita de VAG, que es presumiblemente lo que pretendía el grupo alemán, Tesla se habría asegurado un aliado con un músculo financiero y tecnológico sin igual, que precisamente se encuentra ahora invirtiendo fuertemente en materia de eléctricos.

    Fotos: Wall Street Journal