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Opinión F1¿Era realmente Fernando Alonso el mejor piloto de la parrilla de la Fórmula 1?

En todo hogar en el que durante estas fiestas haya una reunión familiar a la que un aficionado a la Fórmula 1 asista, su cuñado, su suegra o su hermano le formulará la misma pregunta. “Pero, si Alonso es el mejor, ¿por qué no le han querido los mejores equipos?”. Las respuestas serán variadas, pero pocas admitirán que quizá el español no era en realidad el mejor de la parrilla.

Fernando Alonso es ya historia de la Fórmula 1 tras su retirada en el Gran Premio de Abu Dhabi celebrado el último fin de semana del pasado mes de noviembre. El piloto español se ha despedido con honores, siendo reconocido como una de las personalidades más influyentes de las últimas décadas y tras innumerables alabanzas de compañeros, rivales y, en general, representantes de todos los gremios asociados al mundo de las carreras.

Pero no por esperada y anticipada durante los últimos años, su marcha debe considerarse una simple cuestión de ley de vida, pues Fernando Alonso ha dejado claro durante cada metro que ha recorrido a bordo de un coche de competición que sigue contando con la ambición, la determinación y el talento que hace años le colocaron en lo más alto.

Alonso ha dado muchas explicaciones sobre su marcha y, aunque no hay una respuesta breve y precisa, todos tenemos más o menos claro que a Fernando ya no le compensa el extremo sacrificio que supone rendir al máximo nivel en la Fórmula 1 -el único que él concibe- sin la recompensa de los podios, las victorias o, al menos, la simple ilusión de optar a ello.

Pero, si Alonso es considerado por muchos el mejor de la parrilla o, como mínimo, uno de los dos o tres grandes, ¿por qué Mercedes o Ferrari no le han ofrecido un asiento? Lo cierto es que ni siquiera la justificación de la incompatibilidad de contratos supone una explicación en este caso, pues el español ha tenido total libertad para elegir destino en los dos últimos años y tanto los italianos como los alemanes han contado con la opción de modificar su pareja de pilotos al completo.

Incansable hasta el final, Fernando Alonso ha dicho finalmente adiós a la Fórmula 1 sin haber cumplido plenamente sus objetivos.

Lewis Hamilton y Sebastian Vettel renovaron su contrato recientemente, mientras que Kimi Räikkönen y Valtteri Bottas han ido extendiendo su relación con sus respectivos equipos año a año. Incluso, Kimi ha sido relevado por Charles Leclerc de cara a 2019.

No seré yo quien discuta el talento de Fernando Alonso, al que profeso una profunda admiración como piloto y con el que me he emocionado como con ningún otro al que jamás haya visto competir en mi vida. Pero lo cierto es que una cosa es ser el mejor piloto dentro de un coche -o en la pista y dentro del garaje- y otra es ser “el mejor piloto”. Así, sin peros.

En ocasiones el camino del éxito no es el aparentemente más sencillo o evidente, tampoco la línea recta que une dos puntos

Toto Wolff y Maurizio Arrivabene (o en su momento Sergio Marchionne), no son tontos y no han renunciado al mejor piloto por una mera cuestión de aleatoriedad o animadversión personal. Ambos dirigen estructuras concebidas para ganar y lo contrario es considerado un fracaso.

Pero en muchas ocasiones el camino del éxito no es el aparentemente más sencillo o evidente, tampoco la línea recta que une dos puntos del modo más rápido o corto. Y ambos equipos decidieron hace mucho tiempo que ese sendero victorioso pasaba por contar con un piloto referente de medio o largo recorrido (Hamilton, Vettel) acompañado por un escudero aplicado y con un marcado espíritu de equipo (Bottas, Räikkönen). Puede considerarse una falta de valentía la de Wolff y Arrivabene, pero dudo que a ninguno de los dos se les pueda echar en cara optar por una fórmula que ha demostrado su eficiencia y lógica.

Fernando Alonso se ajustaba perfectamente a las necesidades de McLaren, pero no a las de un equipo ganador.

¿Tiene sentido para Mercedes poner en peligro la armonía y la inercia ganadora para contar con los dos mejores pilotos de la parrilla? Necesario no es, eso es evidente. ¿Debe Ferrari hipotecar su futuro prescindiendo de su referente actual por un piloto de corto recorrido -tanto por edad como por objetivos deportivos- o cortar la progresión de Leclerc, llamado a ser el futuro de la Scuderia durante los próximos cinco o diez años, poniendo así en peligro la estabilidad por un par de años a lo sumo? No parece lógico tampoco.

Así pues, quizá Fernando Alonso fuera el mejor piloto de la parrilla, el más rápido o el más completo. Probablemente. Pero es evidente que no era el mejor piloto de la parrilla para un equipo ganador. Ni por antecedentes, ni por edad, ni por aspiraciones personales.

Fotos: McLaren Racing

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