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    Avería en el motor de arranque: ¿por qué ocurre y cómo evitarlo?

    La llave de contacto inicia el proceso de arranque del vehículo.Pixabay

    El motor de arranque hace posible que el propulsor de nuestro vehículo se ponga en marcha, por lo que un fallo en el mismo nos impedirá utilizarlo. Para conocer más sobre todo ello, vamos a profundizar en su funcionamiento y posibles causas de avería.

    Su nombre no engaña y es evidente que el motor de arranque tiene como función principal poner en marcha nuestro vehículo. Y, para que ello ocurra, hoy en día nos basta con girar la llave de contacto con la caja de cambios en punto muerto (o el embrague pisado). Muy diferente a la puesta en marcha de los primeros vehículos, que hasta 1911 debían arrancarse girando una palanca que se encargaba de hacer girar el cigüeñal.

    Fue General Motors quien patentó el sistema de encendido del motor que ha ido evolucionando hasta nuestros días, instalándolo por primera vez en el Cadillac Touring Edition y, posteriormente, produciéndolo en serie por la filial Delco.

    Cómo funciona el motor de arranque

    El motor de arranque forma parte del sistema de arranque, que se encarga de hacer girar el cigüeñal a través del volante motor, lo que permite iniciar el proceso de combustión. Para ello, utiliza la energía eléctrica de la batería y, tras ese primer paso que da vida al propulsor, este ya es capaz de trabajar por sí solo.

    El proceso es el siguiente: al girar la llave de contacto del vehículo, la corriente de la batería pasa al solenoide, lo que propicia un efecto de palanca sobre el piñón de arrastre del motor de arranque. Esto hace posible su acoplamiento al engranaje de la corona del volante motor para iniciar el movimiento. Cuando la llave de contacto vuelve a su posición de reposo en el bombín, el contactor lo imita y el circuito vuelve a permanecer abierto.

    Las escobillas son los elementos de mayor desgaste, por lo que suele ser necesario sustituirlas a partir de los 150.000 km

    Habitualmente, los motores de arranque actuales son motorreductores, lo que quiere decir que son más pequeños y ligeros y hacen posible un mejor arranque en frío, además de consumir menos energía. El inconveniente de este tipo de motores es que son más complejos que los tradicionales y cuentan con imanes que acaban deteriorándose u oxidándose. Pero antes de profundizar en estas y otras causas de avería, es conveniente que conozcamos qué componentes forman un motor de arranque, así como los elementos que trabajan conjuntamente con él.

    Partes de un motor de arranque

    El motor de arranque forma parte del sistema de arranque, el cual está constituido también por la batería, que se encarga de suministrar corriente eléctrica a los sistemas, y el interruptor de encendido, que regula la liberación de la misma a través del botón de encendido o el bombín de la llave de contacto.

    A su vez, el motor de arranque está formado por las siguientes piezas, que hacen posible que la energía eléctrica proveniente de la batería mueva el cigüeñal:

    • Carcasa: se fabrica en hierro y suele fijarse a la caja de cambios. En su interior se alojan el resto de componentes internos.
    • Horquilla: suele ser de plástico y une el solenoide con ayuda de un muelle de retorno que lo aprisiona. Desplaza el impulsor a la rueda dentada del volante motor.
    • Solenoide: también llamado contactor, activa los bornes de contacto al cerrar el circuito eléctrico del motor de arranque. Conecta el piñón de este al volante motor a través de la horquilla.
    • Tapa lateral: esta pieza une el solenoide al motor eléctrico y permite su anclaje al motor, generalmente sobre la caja de cambios.
    • Impulsor: también llamado bendix, se encarga de transmitir la fuerza de giro del rotor a la corona o volante de inercia del motor térmico.
    • Escobillas: están formadas por pasta de carbón y grafito y emiten energía eléctrica al rotor. Se anclan a unos muelles empujadores para contactar con el colector.
    • Rotor: compuesto por un tambor, un bobinado y un colector, es la parte móvil que transforma la energía eléctrica existente en la bobina en energía mecánica por mediación de la inducción electromagnética.
    • Bobina inductora: formada por alambre dispuesto en forma de hélice, es un componente del circuito eléctrico anclado a la carcasa que almacena energía en un campo magnético gracias a la autoinducción.

    Así funciona el motor de arranque.

    Síntomas de avería del motor de arranque

    Cuando nuestro vehículo no arranca, esto puede deberse principalmente a dos factores: la batería o el motor de arranque, pero pueden darse varios factores adicionales que eviten que el motor de nuestro vehículo inicie la marcha:

    • Conexión eléctrica defectuosa: la corrosión o el desgaste del sistema de comunicación entre batería y sistema de arranque pueden hacer que se produzca un fallo, por lo que el primer paso será revisar bornes y fusibles.
    • Batería agotada o en mal estado: si al conectar las luces observamos que la intensidad de las mismas es baja, encender el motor con unas pinzas solucionará nuestro problema y dejará claro que la batería se ha descargado o está en mal estado. Incluso, puede ser necesario cambiarla al no ser capaz de cargarse de nuevo.
    • Sistema de inyección de combustible: si no llega combustible a los cilindros, será imposible que se produzca el encendido.
    • Falso contacto: la suciedad o las irregularidades del terreno pueden hacer que las conexiones eléctricas fallen, para lo cual habrá que limpiar y comprobar de nuevo dichas conexiones.
    • Sensor de presión del embrague: en muchos vehículos, especialmente los dotados de arranque por botón, es necesario pisar el embrague para arrancar el vehículo. Si el sensor que lo controla no funciona, el motor de arranque no recibirá la orden de iniciar el proceso.

    Si a pesar de haber comprobado todo esto el coche no arranca, entonces es evidente que lo más probable es que la causa resida en el motor de arranque. Algunos síntomas son los siguientes:

    • Traqueteos o chasquidos al intentar arrancar: suelen producirse por un desgaste elevado del motor de arranque.
    • Olor a quemado o humo proveniente del motor de arranque: en este caso es probable que haya algún tipo de fallo eléctrico en los cables o conexiones.
    • El coche no arranca a la primera: si el mantenimiento del vehículo está al día, lo mejor es acudir a un taller para confirmar que el motor de arranque falla.
    • Dificultad para arrancar en frío: el sufrimiento que las bajas temperaturas prolongadas provocan en los motores es especialmente acusado en el sistema de arranque.
    • Sonido inusual al girar la llave de contacto: si al arrancar escuchamos un clic o giro dificultoso, podemos pensar que los problemas comienzan a aparecer.
    • Ruidos en el motor de arranque: esto suele ocurrir durante los primeros segundos de funcionamiento del motor y generalmente anticipa un fallo definitivo en el motor de arranque.

    De igual modo, debemos tener presente que las escobillas son los elementos de mayor desgaste, por lo que suele ser necesario sustituirlas a partir de los 150.000 km aproximadamente. Otra opción es la acumulación de suciedad en el rotor, impidiendo que este gire a un mínimo de 400 rpm.

    Finalmente, si la corona se ha desgastado, no podrá engranarse con el volante motor y el giro del cigüeñal no se producirá. En cualquier caso, lo habitual es que, una vez detectado un fallo en el motor de arranque, la opción más sencilla sea sustituirlo por uno nuevo o de desguace con garantías, rondando en todos los casos precios inferiores a los 200 euros.

    Lo que no debes hacer al conducir o el motor de arranque sufrirá

    Como ocurre con casi todos los elementos del motor de un coche, nuestro modo de utilizarlo será vital a la hora de preservar su buen funcionamiento y alargar la vida útil del mismo.

    En el caso del motor de arranque, debemos saber que:

    1. Las bajas temperaturas no son buenas y debemos evitar en la medida de lo posible que el coche permanezca a la intemperie en invierno.
    2. Los trayectos cortos acortan la vida del motor de arranque, por lo que debemos intentar reducirlos en la medida de lo posible.
    3. El arranque y apagado habitual de un vehículo dotado de start & stop, por ejemplo en conducción urbana o en un atasco, acorta también la vida del motor.

    Buenas prácticas para alargar la vida del motor de arranque son el evitar forzar el mecanismo al arrancar o revisar el estado de la batería periódicamente para evitar que el motor de arranque trabaje en exceso. Finalmente, si vemos que el coche arranca, aunque con dificultad, no debemos retrasar la visita al taller para detectar el problema con prontitud.

    Fotos: Pixabay