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    La tecnología de conducción autónoma: ¿devolverá el liderato tecnológico a la industria norteamericana?

    La industria del motor norteamericana fue durante décadas la referencia a seguir, sin embargo desde finales del siglo XX se vió ampliamente superada por la europea y japonesa. Los sistemas de conducción autónoma son la última tecnología que promete cambiar el concepto del automóvil, y por el momento, son empresas estadounidenses las que lideran este campo.

    Las marcas estadounidenses no son el referente tecnológico de antaño.

    Aunque el automóvil pueda considerarse oficialmente un invento europeo, fueron los estadounidenses los que lo popularizaron y convirtieron en lo que es hoy. Un objeto de consumo masivo que transformó la vida y costumbres de la sociedad moderna.

    Esto sucedía durante la primera mitad del siglo XX, y durante décadas fueron las compañías norteamericanas las que estuvieron a la cabeza de esta industria, o al menos, las que encabezaron el desarrollo tecnológico y sentaron las bases de la misma tal y como la conocemos hoy. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo, las marca europeas y japonesas no solo lograron ponerse a la altura de la industria norteamericana, sino que en los últimos compases del siglo adelantaron ampliamente a las excesivamente tradicionalistas y anquilosadas firmas estadounidenses.

    Desde el último cuarto del siglo XX, la industria estadounidense sufría las consecuencias de décadas de políticas proteccionistas del mercado, que provocaban un estancamiento tecnológico debido a la falta de competencia real. Lo que unido al conservadurismo norteamericano, favorecieron que su industria automovilística no fuera capaz de responder con celeridad ante las primeras crisis energéticas de los años setenta, cuando se derrumbaban de un plumazo muchos de los conceptos en los que estaba basado el mercado norteamericano.

    La conducción autónoma es la última frontera tecnológica.

    Aunque ya estamos cerca de cumplir el primer cuarto del nuevo siglo, las compañías estadounidenses siguen, en términos generales, a la zaga de la industria. Las productos estadounidenses de gran volumen solo funcionan en mercados muy concretos, como su propio mercado natal o en China, por nombrar los más importantes. Pero se muestran totalmente ineficaces para poder competir en otras plazas, como el propio mercado europeo, donde siguen siendo considerados productos inferiores y fuera de contexto.

    Sin embargo, la última frontera tecnológica a la que se enfrenta esta industria, los sistemas de conducción autónoma, no solo tienen el potencial para cambiar el mundo del automóvil para siempre sino que puede ser todo un revulsivo para las marcas norteamericanas, que podría volver a situarlas a la cabeza de la industria global.

    Recientemente, os mostrábamos un informe de Navigant que evaluaba el estado de los más importantes proyectos relacionados con esta tecnología. En el que encontrábamos incluso un gráfico que evaluaba el alcance de dichos proyectos en términos de estrategia y ejecución.

    Diagrama del informe de Navigant.

    Este informe nos revelaba un escenario completamente distinto del que cabía esperar. Al contrario de lo que pudiera parecer, el liderazgo de esta tecnología no recae en las start-ups más conocidas, como Tesla o Waymo (Google), sino en las marcas tradicionales estadounidenses. Son Ford y General Motors las corporaciones que disponen de los programas más avanzados actualmente, seguidos de cerca por el resto de grupos automovilísticos conocidos, entre las que ya encontramos los más conocidos proyectos de Silicon Valley.

    El motivo de que para muchos sean precisamente marcas como Uber o Tesla las primeras referencias que vienen a la cabeza cuando se habla de esta tecnología es bien simple, publicidad. Mientras que cada avance, prueba u homologación de estas compañías es ampliamente divulgada en medios y redes sociales, las marcas tradicionales han llevado el desarrollo de sus proyectos como si de cualquier otro se tratara, o sea, en secreto.

    De ahí que poco o nada se sepa de los avances de muchos grandes fabricantes, que en el caso de General Motors a día de hoy pensamos que está montando la mayor flota de vehículos autónomos de pruebas de toda la industria, gracias a las solicitudes que han debido realizar ante las autoridades competentes de los Estados Unidos.

    Son ya muchos los proyectos destinados a crear sistemas de conducción autónoma completa.

    Al contrario que Tesla con su ya célebre sistema Autopilot, o Mercedes-Benz, que ya lleva años incorporando diversos avances en materia de sistemas de asistencia a la conducción, General Motors aún no ha implementado en sus productos finales ningún sistema realmente novedoso. El primero en llegar será el sistema Super Cruise que estrenará el Cadillac CT6, pero de este se espera que opere de manera similar a otros ya existentes, por lo que no podemos etiquetarlo de auténtica novedad.

    Lo que nos lleva a preguntarnos qué es lo que estará desarrollando General Motors, para que sus estudios en esta materia estén por delante del de otras compañías que llevan ya un tiempo con este tipo de sistemas en el mercado.

    Sistemas de conducción autónoma

    Lo primero que debemos entender es qué es un sistema de conducción autónoma, pues a este respecto existe todavía mucha confusión. Estos sistemas se encargan de realizar o controlar diversas tareas relacionadas con la conducción, como la aceleración o la dirección, y en función de la cantidad de tareas que puedan realizar y sobre todo, el distinto grado de atención humana que precisen, podemos clasificarlos en diversos niveles.

    Los distintos niveles de conducción autónoma pueden ser clasificados en 5 niveles.

    Actualmente existen 5 niveles para poder clasificar estos sistemas, de los cuales solo los dos más altos, 4 y 5, pueden ser clasificados como verdadera conducción autónoma, sin necesidad de intervención humana. El célebre sistema Auopilot de Tesla es de nivel 2 y por el momento, no existen sistemas de nivel 3 en el mercado.

    Por lo que a los sistemas actuales debemos denominarlos “sistemas de asistencia a la conducción”, ya que no permiten que el vehículo conduzca realmente solo y únicamente pueden ser activados en situaciones muy concretas, como en una autopista con tráfico fluido, donde son capaces de mantener el vehículo dentro de su carril, mantener su velocidad e incluso decelerar si es necesario para poder mantener la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede.

    El reto actual para todas las compañías implicadas es conseguir dar el salto hacia la conducción autónoma real, es decir, que el vehículo realmente sea capaz de tomar los mandos por completo en un trayecto, desde el inicio hasta la llegada, y no precise de más intervención humana para realizar esta tarea ni para supervisarla. Según algunas marcas, estamos a muy pocos años de lograrlo.

    La conducción autónoma completa esta todavía a unos pocos años de lograrse.

    Los proyectos actuales contemplan que los nuevos sistemas no solo deban “saber conducir” el vehículo, sino de dotarles de la suficiente inteligencia para poder tomar decisiones por si mismos. Lo cual es imposible para un sistema actual.

    No sabemos precisar a ciencia cierta cuanto han avanzado en este campo los principales fabricantes, pues es un secreto guardado celosamente por las marcas, pero sí sabemos exactamente donde se concentran la mayor parte de estos proyectos, Estados Unidos, donde además encontramos la mayoría de empresas tecnológicas, proveedores de tecnología y software, relacionadas con este industria.

    El informe de Navigant pone de relieve lo que ya era vox populi, es en Norteamérica donde se concentran el mayor número de empresas que dedican esfuerzos a este campo, dibujándonos además un pequeño mapa de cuales son los proyectos más adelantados, entre los que destacan precisamente los de las compañías estadounidenses.

    El futuro reside en los vehículos de conducción autónoma.

    El horizonte temporal declarado por muchos de estos proyectos no está tan lejos, a inicios de la próxima década, por lo que en estos próximos 3 o 5 años veremos verdaderos avances en este campo y sus primeras aplicaciones al mercado. De continuar la tendencia, veremos como son las empresas norteamericanas las que la implementen y evolucionen. Siendo las europeas las que irán a la zaga.

    Solo los grupos Daimler y la alianza Renault-Nissan parecen estar cerca de GM o Ford, pero el resto de grandes grupos europeos y asiáticos parecen estar algo por detrás. Gigantes como VAG, PSA, Toyota o Hyundai aparecen algo por detrás de los primeros, aunque curiosamente no retrasados con respecto a los proyectos más célebres, como el de Tesla.

    Si se cumplen todos los pronósticos y el vehículo autónomo está llegando y se convertirá en el nuevo estándar de esta industria, ¿veremos en la próxima década como Estados Unidos y sus empresas recuperan el liderato perdido décadas atrás?. Todo es posible, pero por el momento este es el escenario que parece estar materializándose.

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