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    El gobierno chino teme que Tesla les esté ¿espiando?

    Edificio del ejército popular chino en PekínUS Department of Defense

    Circula por redes sociales chinas lo que parece ser una prohibición de introducir coches de marca Tesla dentro de bases militares chinas, ante el temor de que la compañía californiana esté realizando actos de espionaje. La compañía, lógicamente, lo niega.

    De cara a progresar en esto de la conducción autónoma resulta fundamental que los coches puedan percibir cómo es su entorno para identificar los peligros, por dónde han de ir, o qué sucede dentro del vehículo. Para ello se emplean múltiples sensores, entre los que no faltan cámaras de televisión.

    En principio, el uso de estas cámaras en el caso de Tesla es para un uso totalmente concreto, el asistente de conducción Autopilot y, en el futuro, el sistema FSD. Las cámaras no se usan para recopilar datos, ni para espiar a los usuarios, ni mucho menos a ejércitos extranjeros, pero en China tienen otra opinión.

    Se ha filtrado una orden del ejército chino y a ciertos empleados de empresas estatales por la cual se prohíbe la entrada a complejos y bases militares con los coches de la compañía de Elon Musk, debiéndose estacionar fuera del perímetro, para evitar problemas de seguridad. El quid de la cuestión no es que haya cámaras, es que los chinos no las controlan. La exclusiva la dio el Wall Street Journal.

    En el pasado se han conocido antecedentes de cómo una tecnología aparentemente inofensiva ha supuesto un problema para el mundo militar. Por ejemplo, aplicaciones móviles para registrar sesiones de ejercicio acabaron revelando, sin querer, dónde había bases militares estadounidenses, ya que había personal corriendo para estar en forma y los recorridos se geolocalizaron y compartieron.

    Tanto EEUU como China desconfían de algunas empresas tecnológicas de la potencia rival por razones estrictamente políticas

    Responsables del ejército chino tienen miedo de que las cámaras que llevan los Tesla acaben suponiendo un problema de seguridad, pero sobre todo porque no tienen acceso a las grabaciones de esas cámaras, ni pueden saber si los coches están haciendo labores de espionaje para Elon Musk.

    El sudafricano declaró en el China Development Forum el pasado sábado que su compañía se enfrentaría a problemas en todo el mundo en el caso de que sus coches se estuviesen usando para espiar a alguien. «Nos cerrarían en cualquier lugar», dijo. Bajo ese punto de vista, Tesla sería la primera interesada en respetar la privacidad de terceros, para evitar problemas.

    Detalle de las cámaras frontales de retrovisor que el sistema Autopilot emplea para ver el mundo

    Las cámaras son un asunto peliagudo si no creemos en la honradez de los fabricantes o sus sistemas de seguridad. Por ejemplo, los Tesla Model 3 y Model Y disponen de una cámara oculta en el retrovisor interior, pero que está desactivada en condiciones normales y no resulta funcional (no graba imágenes).

    Dicha cámara se diseñó para tener un vídeo de seguridad en el caso de que se active el futuro modo robotaxi, por el cual un Tesla Model 3/Y puede dedicarse a llevar gente de un lado a otro para ganar dinero para el propietario. El vídeo sería disuasorio por si el pasajero hiciese cualquier tontería, y si no, sería un elemento probatorio contra él.

    Asimismo, dicha cámara se ha activado para conductores del programa beta de FSD (de «Full Self-Driving Capability»), con la finalidad de ver si los conductores iban pendientes de la carretera o no. El propio Musk confirmó vía Twitter que se ha expulsado a conductores del programa de prueba por comprobar que iban distraídos, antes de que nadie saliese herido por ello.

    De acuerdo a Bloomberg, la compañía ha asegurado que ningún Tesla Model 3/Y de fabricación china ha formado parte de la prueba del sistema FSD, por lo que las cámaras interiores han permanecido desactivadas. El portavoz añadió que Tesla respeta toda las normativas en los países en los que opera.

    Si somos muy malpensados, incluso en el caso de que las cámaras de los Tesla respeten a rajatabla la normativa china -o de cualquier otro sitio- sigue habiendo una rendija para la preocupación: un hackeo. Si un atacante lograse control sobre las cámaras y pudiese transmitir imágenes a la red, los usos malvados pueden ser preocupantes.

    Aunque la compañía de Fremont ha puesto mucho énfasis en la seguridad informática, algo vital en cuanto a coches conectados a Internet, siempre puede quedar esa duda. Pero lo cierto es que vivimos en un mundo en el que cada vez hay más cámaras mirando, y que el riesgo de que alguna sea utilizada con malas artes acabará formando parte de un riesgo aceptable en aras del progreso.

    Fuente: Wall Street Journal