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    El PP propondrá en el Congreso retirar el impuesto de matriculación y cambiarlo por una tasa anual

    Un viejo BMW 318i va camino del desguaceTxemari (Flickr)

    Actualmente los españoles pagamos impuestos al matricular un vehículo de turismo (una sola vez) por sus emisiones. ¿Y si se suprime el impuesto a la compra y se cambia por una tasa anual que penaliza la posesión de vehículos menos seguros y más contaminantes? Eso propondrá el PP mañana.

    Aunque la actividad parlamentaria está totalmente abierta a la ciudadanía a través de las páginas web del Congreso y del Senado, el español corriente y moliente es incapaz de encontrar las cosas que se traman allí aunque utilice un buscador. Usando pico y pala puede encontrarse la última propuesta no de ley del PP.

    Mañana el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso va a proponer en la Comisión de Industria, Comercio y Turismo la iniciativa 161/002287, que puede consultarse en el Boletín Oficial de las Cortes Generales. Seguramente su tramitación no llegue muy lejos, pero lo importante es el concepto que se propone: poner patas arriba la fiscalidad del automóvil en España.

    En la sesion 18 de la citada comision, a partir de las 16:00 de mañana, martes 6 de abril, se votará en septimo lugar el paquete de medidas de los populares «sobre medidas fiscales para reactivar el sector de la automoción». Sumariamente, se trata de que se vendan más vehículos nuevos dificultando la posesión a largo plazo. Dice así:

    La edad del vehículo y sus emisiones de CO2 homologadas -o estimadas, en el caso de los más antiguos- aumentarán la cuantía de dicha tasa cuando se acabe el periodo de transición

    «[...] Es clave modificar la tributación de los vehículos, reduciendo el peso de la tributación en la compra para reconducirlo al uso, reformando la tributación sobre el uso y fomentando la compra de vehículos más eficientes que permitan mejorar la calidad -en términos medioambientales y de seguridad vial- de nuestro parque automovilístico.»

    La Proposición no de Ley tiene como objetivo avanzar en la transición a las «energías limpias», matizando que la transición debería ser «progresiva, consensuada con el sector y realmente accesible para los ciudadanos», lo que a su juicio no sucede. ¿Y cómo pretenden llevar eso a cabo? La proposición pivota sobre cinco ejes:

    • Ayudas directas a la compra de vehículos nuevos de bajas emisiones (o 100% eléctricos), con mayor ayuda si se achatarra uno de más de 10 años
    • Exención de tributar en el IRPF por dichas ayudas, ya que por regla general las ayudas son ganancias patrimoniales
    • Suprimir el impuesto de matriculación y reemplazarlo por un impuesto medioambiental
    • Bonificar el IVTM a híbridos y eléctricos -ahora es voluntario-
    • Para las empresas, posibilidad de amortizar a mayor velocidad las inversiones en vehículos más eficientes

    Entremos al detalle.

    Indudablemente los coches nuevos son más eficientes y más seguros por término medio, pero cada vez son menos accesibles a la población general, especialmente en un contexto de recesión económica tan devastador

    Si se suprime el impuesto de matriculación para vehículos de uso particular es obvio que se favorece la compra, y por tanto que se reduzca la edad media del parque automovilístico por haber más vehículos jóvenes. La edad media de los vehículos españoles ronda los 13 años. Y hace 13 años, en 2008, se cambió la fiscalidad para vehículos nuevos por el CO2 que emiten, antes era por cilindrada. Eso por comprarlos, no por mantenerlos.

    El impuesto de matriculación (IEDMT) lleva años cayendo por las bajas emisiones declaradas por los fabricantes, lo cual WLTP ha corregido y en 2021, a efectos prácticos, este tributo recauda un poco más

    Las ayudas a la compra son sinónimo de un replanteamiento/reformulación del Plan Moves III -próximo a anunciarse su tercera fase- y de lo que fue el Plan PIVE con sus numerosas prórrogas. Recordemos que el PIVE fue, a efectos prácticos, una reducción encubierta de impuestos a los automóviles nuevos por la subida del IVA del 18 al 21% en septiembre de 2012, ya que las ventas cayeron a plomo.

    Pero el diablo está en los detalles de la tasa medioambiental, por mucho que sea progresiva y transitoria, pues su objetivo son los vehículos de más de 10 años. La PNL lo justifica en términos de siniestralidad -datos de la DGT- y porque contaminan más que un Euro 6 «independientemente de que este sea gasolina o diésel». Estas dos cosas son muy matizables.

    ¿Podríamos llegar a ver en España algo así, penalizar la posesión a largo plazo de los vehículos por sus emisiones?

    El modelo de fiscalidad propuesto se parece parcialmente al que rige en el Reino Unido, el Vehicle Excise Duty, que penaliza tanto la compra como la posesión de un vehículo particular, aunque pagan menos los que tienen menores emisiones de CO2 o directamente no las tienen. En los primeros años se paga un poco menos.

    Cada año pagamos a los ayuntamientos el IVTM por tener un vehículo dado de alta, las bonificaciones a dicho impuesto son voluntarias y el ciudadano las tiene que solicitar

    Pero parece claro que la «presa» a cobrarse es el típico vehículo que tiene más de 10 años, cuyo usuario no lo cambia por serle satisfactorio, por no necesitar uno más moderno, o por no poderse permitir uno nuevo (con o sin ayudas) que sea más eficiente, más seguro, más alto o más tecnológico. Las ayudas desbloquean algunas compras, pero no son tan decisivas. Las empresas que viven de la suscripción (en definitiva, alquileres más o menos largos) podrán llevarse su tajada.

    Desde luego que esta fiscalidad reduciría mucho las transferencias de vehículos de mayor edad, ya que cada vez tendría menos sentido mantenerlos por los impuestos, sobre todo en relacion a su valor de mercado (ya que el venal/residual o el de Hacienda sería menor de lo que vale al peso como chatarra). Cataluña se adelantó al PP con su tasa anual que grava las emisiones de CO2 de los vehículos ya matriculados, además del IVTM, del combustible, etc.

    Coches con más de 20 años aparcados en la calle - Fotografía: Nacho (Flickr) CC BY

    Ahora bien, si se trata de fomentar la transición hacia las energías limpias, el razonamiento de que hay que ir a por los vehículos menos eficientes y menos seguros no va a carburar bien si no aumenta el poder adquisitivo de la población, y el COVID ha empeorado los coletazos de la crisis del 2008, que no se llegó a superar. Para 2023-2024 habrá algo parecido a la recuperación de niveles pre-pandemia, quizás sí, quizás no.

    La transición ecológica pasaría por forzar a la gente a usar vehículos más modernos... o directamente que deje de usarlos y los mande a achatarrar. Los que tengan valor histórico/clásico se mantendrán pese a los impuestos, y los demás se retirarán, reduciendo la edad media del parque. La idea es buena, pero solo hasta cierto punto.

    Sin embargo, las tendencias en ventas de coches nuevos van desconectando gradualmente de los gustos y necesidades del español medio, que cada vez acude más al vehículo usado o seminuevo. Eso no cambiará con ayudas, lo más seguro es que estas solo distorsionen el mercado durante unos meses. El problema de la alta edad media vehicular española es crónico y llevará mucho tiempo solucionarlo.

    El «pago por uso» o por posesión ya existe: impuestos a los hidrocarburos, al seguro, a la cilindrada (IVTM), a la inspección (ITV), a la transferencia de propietario (ITP), a la plaza de garaje (IBI), a la herencia... y el IVA, claro

    Dudosamente esta PNL llegará a ninguna parte, pero ya se queda el melón abierto. Y de esta PNL habrá que acordarse por si algún día otros grupos parlamentarios «de la competencia» proponen algo parecido y el PP se ve tentado a criticarlo más adelante. Esta noticia no se «perderá» (es un decir) tan fácilmente como una página del BOCG del Congreso de los Diputados y se va para la hemeroteca desde ya mismo.