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    Marc Márquez vive en Portimao uno de sus Grandes Premios más emocionantes

    Marc Márquez vive en Portimao uno de sus Grandes Premios más emocionantes
    Marc Márquez está de vuelta, pero el Marc que ha regresado no es el Márquez de hace un año.
    Redacción
    Redacción3 min. lectura

    Marc Márquez consiguió completar el GP de Portugal tras nueve meses de inactividad en una positiva y meritoria séptima posición.

    El piloto del Repsol Honda se mostró visiblemente emocionado a su llegada al box y durante la rueda de prensa posterior.

    Marc Márquez cumplió un sueño en Portimao. Puede ser una exageración utilizar esta manida expresión, pero el #93 pudo por fin subirse a la Honda RC213V tras nueve meses de inactividad por la lesión de su húmero. Nueve meses en los que a buen seguro soñó con el momento de enfundarse el mono y ponerse el casco, pero en los que realmente no imaginó como iba a ser. Y es que, tras el séptimo puesto obtenido en el GP de Portugal, Márquez explotó y se mostró más humano que nunca, sabiendo que estar encima de la moto era el mayor paso dentro de una recuperación que ha sido agónica.

    De hecho, Marc Márquez se deshacía en lágrimas a llegar al box, situación que se repetía en su intervención ante la prensa: «Soy a persona a la que le gusta mantener las emociones dentro, pero cuando llegué al box con todos mis mecánicos allí, simplemente exploté. Esta vez no pude controlar las emociones. Ha sido un tiempo muy largo el que he esperado para estar aquí y acabar una carrera de MotoGP. Es el paso más grande en mi rehabilitación. La recuperación ha sido muy larga y sentirme de nuevo piloto de MotoGP es un sueño. Eso es lo que he vivido hoy. Ha sido una explosión de emoción que no he podido controlar».

    En esta línea, Márquez añadía: «Quizá lo más duro fueron las primeras vueltas porque yo no estaba en el sitio lógico. Sabes que cuando estás en la escuela y juegas al fútbol con chicos mayores, ellos hacen lo que quieren. En las primeras vueltas me sentía fuera de lugar, no tenía el ritmo, el control de la moto y todos me adelantaban. Luego fue todo más tranquilo, me puse en mi lugar y poco a poco fui aumentando el ritmo. Hice mi mejor vuelta personal al final de la carrera. Al final me sentí mejor, pero cuando trataba de alcanzar a Aleix Espargaró, mi cuerpo me pidió frenar. Lo importante era terminar y hacerlo a 13 segundos de Quartararo es increíble».

    Fotos: MotoGP