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    Qué es el balancín del motor de un coche

    7 min. lectura
    Los balancines forman parte del sistema de distribución del motor.- Unsplash.com.

    Los balancines de un coche se sitúan en el motor e interactúan con el árbol de levas y las válvulas. Su intervención es primordial en el proceso de combustión del propulsor y no suelen necesitar mantenimiento a lo largo de la vida del mismo.

    Como ya hemos hecho patente en muchas ocasiones en esta sección, el motor térmico de un vehículo es un extraordinario conjunto de piezas interconectadas entre sí para conseguir un objetivo final: generar movimiento en las ruedas.

    Por tanto, todas ellas son imprescindibles para conseguir dicho objetivo y los balancines forman parte de ese conjunto. Esto se debe a que el balancín forma parte de la distribución del motor y es la pieza encargada de transmitir el movimiento desde el árbol de levas hasta las válvulas de admisión y escape situadas en la cabeza del cilindro.

    Los balancines contactan con los taqués por un extremo y por el otro quedan acoplados a las válvulas

    Resumiendo brevemente el proceso, cuando el cigüeñal comienza a girar, traslada el movimiento al árbol de levas a través de la correa o cadena de distribución. Este árbol o eje, dotado de resaltos o levas, es el encargado de sincronizar la apertura y cierre de las válvulas de admisión y escape que permiten completar el proceso de combustión en el interior de los cilindros.

    Pero esto no se produce por contacto directo, sino con la intervención de los balancines, que por un lado contactan con los taqués y por el otro quedan acoplados a las válvulas de admisión y escape. ¿Quieres saber más sobre los taqués? No te pierdas este artículo en el que te lo contamos todo.

    Cómo funciona un balancín del motor

    Ya hemos anticipado que los balancines se sincronizan con el árbol de levas. El nombre de nuestra pieza protagonista viene porque se asemeja a un balancín o columpio, pues está fijado por el centro y se mueve hacia arriba y abajo por los extremos.

    Cuando el árbol de levas se mueve, las levas accionan los taqués hidráulicos, que a su vez mueven los balancines y permiten la apertura y cierre de las válvulas de admisión y escape. Este movimiento se produce de manera alterna, es decir, uno de los extremos sube y el otro baja, generando un movimiento periódico y controlado en perfecta sincronización para garantizar un proceso de combustión eficaz.

    A la izquierda, dos balancines de tipo rolado para moto.

    Cada balancín va montado sobre un eje, de forma que cada balancín incorpora un cojinete antifricción o un rodamiento de agujas para facilitar el movimiento basculante del mismo y reducir el desgaste por rozamiento.

    Para hacer posible el retorno de las válvulas a su posición, un resorte ayuda a ello, moviendo también los balancines y permitiendo reiniciar el proceso. Todos estos elementos deben ser altamente resistentes, pues el ciclo se produce miles de veces por minuto.

    Por tanto, no es de extrañar que los materiales utilizados para fabricar los balancines sean generalmente diferentes aleaciones de acero o aluminio que garantizan una resistencia y vida útil acorde a las exigencias actuales. El proceso suele ser el estampado en caliente o el de chapa embutida, ambos seguidos de una posterior operación de temple.

    Tipos de balancín

    Como ocurre con casi todas las piezas que componen un motor, los balancines pueden ser de varios tipos:

    • Balancín plano: es el tradicional y transmite el movimiento a través de un patín.
    • Balancín rolado: el tipo de balancín más utilizado, pues permite reducir la fricción a través de su rodillo, lo que deriva a su vez en una mayor eficiencia, durabilidad y rendimiento.
    • Balancín tipo dedo: es un tipo de balancín que, en lugar de estar fijado a un eje en su parte central, se apoya en un extremo. De ese modo, el balancín absorbe todas las fuerzas laterales y transmite únicamente las axiales, es decir, las longitudinales.

    Averías en los balancines

    Como ocurre con todos los elementos que componen un sistema de distribución, una avería o rotura pueden generar consecuencias muy graves para el motor.

    La lubricación de los balancines es delicada a consecuencia del movimiento alternativo y de su escaso recorrido, por lo que el método más habitual es la lubricación directa en los cojinetes a través de un tubo derivado del circuito principal de lubricación. Es por esto que en ocasiones es necesario revisar el desgaste de manera periódica, para lo cual es necesario desmontar el eje de balancines y extraer los mismos.

    Casi siempre el síntoma de un problema en los balancines es el ruido generado por ellos. Algunas causas pueden ser un desgaste excesivo, en cuyo caso hay que cambiarlos y, posteriormente, comprobar las válvulas. Si el problema es que se han roto, entonces será necesario comprobar si hay restos en el cárter.

    Si el ruido es en forma de golpeteo, el problema es una holgura en las válvulas, que deben ser ajustadas. También pueden haberse roto los muelles de las válvulas o faltar aceite en los balancines.