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Punto muerto: qué es y qué peligros tiene abusar de él

Marta López
Marta López
4 min. lectura
Conducir en punto muerto puede llegar a producir averías graves en distintos componentes del vehículo.

El punto muerto en el mundo del automóvil hace referencia a la nula transmisión entre el motor y las ruedas, de esta manera se fuerzan otros elementos del vehículo provocando averías. No es recomendable conducir en punto muerto.

¿Qué es el punto muerto?

El punto muerto de un coche es el momento en el que el motor se encuentra desconectado de las ruedas, por lo que deja de existir conexión entre ambas partes. Esto se debe a que, aunque el motor esté encendido, no se produce ningún tipo de transmisión de movimiento a las ruedas.

En momentos donde tenemos que hacer uso del embrague, por ejemplo durante los atascos o mientras estamos parados, poner el coche en punto muerto es muy útil. En estas situaciones, evitamos estar pisando continuamente el embrague, y a su vez podemos seguir con el motor encendido sin necesidad de apagar el coche.

Existen mitos que aseguran que conducir en punto muerto es bueno para el consumo del vehículo, lo cual no es cierto. Además, el uso del punto muerto en bajadas puede producir averías graves en los frenos.

El punto muerto está situado en la palanca de cambios, sin estar engranada en alguna de las marchas. Donde más utilizamos el punto muerto es cuando estacionamos, ya que quitamos las marchas y dejamos la palanca de cambios en el centro.

Una de las ventajas del punto muerto es evitar estar encendiendo y apagando el motor en caso de tener el vehículo parado. Nos sirve también para descansar el pie durante los atascos.

¿Qué peligros tiene conducir en punto muerto?

Conducir en punto muerto puede ocasionar accidentes, sobre todo en bajadas de pendientes. Es más fácil de perder el control del vehículo ya que no hay transmisión de movimiento entre el motor y las ruedas.

A diferencia de lo que se piensa, conducir en punto muerto no ahorra combustible. Además hacemos una fuerza sobre los frenos convencionales ya que el freno del motor no se encuentra disponible por la falta de conexión con las ruedas. El uso continuado de los frenos convencionales conduciendo en punto muerto, acabará desgastándolos más rápidamente y más en bajadas largas y pronunciadas.

Por otro lado, el motor también sufre daños a la larga, ya que al encontrarse al ralentí, éste no funciona correctamente. El motor durante la conducción en punto muerto no se lubrica y no se refrigera como debe hacerlo, por lo que puede averiarse fácilmente.

Para evitar daños innecesarios en otros componentes del vehículo debemos de limitar el uso del punto muerto. Podemos utilizarlo solo en contadas ocasiones, siempre y cuando sea necesario. De esta manera evitaremos reparaciones costosas que conduciendo de manera correcta no tienen por qué producirse.

Pero lo más importante de todo es que evitar conducir en punto muerto reducirá el riesgo de accidente por un descontrol del vehículo.

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