¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
    Autobild.es

    Amores de juventud: el Alpine A310

    Amores de juventud: el Alpine A310
    15
    El Alpine A310, un sugerente 2+2 que no terminó de triunfar.
    David Plaza
    David Plaza7 min. lectura

    El bien ganado prestigio del Alpine A110 no se traducía en grandes ventas a consecuencia de su carácter espartano y exigente en la conducción. Esto hizo que la marca francesa apostara por un sucesor más utilizable en el día a día: el A310.

    Sobre el papel, el Alpine A310 contaba con una filosofía de diseño y concepción que garantizaba su éxito comercial. Su predecesor, el mítico Alpine A110, era un coche muy pensado para los rallies y que además de espartano era más bien radical, tanto en su posición de conducción como comportamiento dinámico.

    La firma francesa necesitaba un vehículo que le proporcionara una buena cifra de ventas. El A310 debía ser ese coche, pues contaba con un tamaño y habitáculo mucho más cómodos y aptos para el usuario medio, aunque sin renunciar por ello a un aspecto deportivo y sugerente como el que la carrocería diseñada por Michel Beligond le confería.

    Una mala decisión

    El Alpine A310 fue presentado en el Salón de Ginebra de 1971 como la alternativa racional al mítico A110, que en cualquier caso siguió vendiéndose hasta 1978. Pronto llamó la atención con su atractivo diseño y sus ¡seis faros! en el frontal.

    Mientras el pequeño y ágil A110 se quedaba en menos de 700 kg, el A310 aguantaba por poco por debajo de la tonelada, ya que su mayor tamaño y filosofía GT así obligaban. Por ello, se hacía necesario un motor más potente y actual con el que mantener las altas prestaciones.

    Un imponente Alpine A310 V6, visto en detalle.

    Sin embargo, Alpine optó por el vetusto motor de cuatro cilindros del Renault 17TS dotado de dos carburadores Weber y que sólo entregaba una potencia de 125 CV. No estaban mal para la época, pero algunas versiones del A110 tenían más y con el menor peso, no había color.

    El propulsor, dispuesto en posición longitudinal trasera (y que, irónicamente para un coche pretendidamente práctico anulaba el maletero), estaba montado sobre un chasis tubular de acero revestido con carrocería de fibra de vidrio de una sola pieza. Las suspensiones eran independientes y la caja de cambios era manual de 5 velocidades.

    En definitiva, era un A110 modernizado y domesticado. Demasiado.

    El Alpine A310 V6

    La marca gala fabricaba el Alpine artesanalmente, por lo que cada unidad necesitaba 130 horas de trabajo. La mayoría de las piezas eran de Renault, pero otras como la cremallera de dirección (Peugeot 504) o los intermitentes (SIMCA 1301) provenían de otras marcas.

    Lo ‘bueno’ es que el éxito comercial del coche no fue precisamente el esperado, por lo que no hubo problemas para satisfacer la demanda. No en vano, sólo se vendieron 2340 unidades en los seis años de vigencia del modelo de cuatro cilindros en sus diferentes variantes.

    Y es que, conscientes del error cometido con la elección del motor, en Alpine decidieron pasarse a un V6 a partir de 1976. Se trataba del popular PRV de 2,6 litros y 150 CV, concebido por Peugeot, Renault y Volvo. Este motor también lo utilizó el DeLorean DMC-12.

    Como es lógico, las prestaciones mejoraron y el A310 pasaba a ofrecer una velocidad punta de 225 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos. Así, las ventas se duplicaron, aunque la falta de actualizaciones del modelo en años sucesivos terminaron por hacer decaer sus ventas de nuevo.

    Para intentar paliar la situación, en 1981 la suspensión pasó a ser la misma que la del Renault 5 Turbo y en 1983 se lanzó el Pack GT, inspirado en el coche del Grupo 4 y que contaba con un mayor paso de rueda, alerones más grandes y motor PRV de 2,9 litros y triple carburador Weber para dar 193 CV de potencia.

    De las diferentes versiones del V6 se vendieron 9276 unidades en 9 años, pero lo cierto es que el A310 nunca llegó a igualar a su predecesor ni en sensaciones, ni en prestaciones, ni en prestigio, despidiéndose del mercado en 1984 y pasando el testigo al Alpine V6 GT. A pesar de eso, contaba con el suficiente encanto como para ser apreciado, algo que con el paso de los años se ha incrementado notablemente en el mercado de los clásicos.

    El interior del A310 era mucho más espacioso y cómodo que el de su antecesor.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    Esquema técnico del Alpine A310 V6.

    No te pierdas el resto de clásicos recordados en nuestra sección, Amores de juventud.

    Fotos: wheelsage.org

    Amores de juventud: el Alpine A310