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    Amores de juventud: el Honda Integra Type-R

    Amores de juventud: el Honda Integra Type-R
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    El Honda Integra Type-R estuvo poco tiempo en el mercado, pero dejó una huella imborrable.
    David Plaza
    David Plaza6 min. lectura

    La saga Type-R es una de las más icónicas del automovilismo y el Integra tiene mucho que ver en el prestigio que ha ido acumulando con el paso de los años. Este exclusivo modelo fue comercializado en los años 90 en muy escasas unidades.

    Cuando hablamos de Honda y la saga Type-R, lo normal es que nos acordemos del Civic o de su primer modelo, el NSX. Sin embargo, el Integra es uno de los más insignes miembros de tan exclusiva familia por derecho propio.

    Honda lanzó el Integra al mercado en 1985, pero este era muy distinto a nuestro protagonista de hoy. Se trataba de una berlina de 3 y 5 puertas del segmento C destinada a un uso modesto, principalmente en Japón y Estados Unidos (bajo la marca Acura).

    No fue hasta 1993, coincidiendo con el lanzamiento de la tercera generación, que la marca japonesa convirtió al Integra en un coupé de tres puertas que tres años más tarde disfrutaría de la versión Type-R, que llegaba tras haberse originado poco antes de la mano del mítico Honda NSX.

    Los ojos de insecto

    A finales del 95, Honda presenta el Integra Type-R para el mercado japonés y pronto empieza a hacerse conocido y apreciado en el mundo gracias a sus múltiples atributos. Uno de ellos, el de las dos parejas de faros redondos del frontal, no gustó nada en el país asiático, por lo que pocos meses después Honda tuvo que sustituirlos por unos convencionales rectangulares, aunque mantuvo los originales en el resto de mercados.

    Pero el Integra Type-R era mucho más que unos faros curiosos, destacando mecánicamente por su excepcional motor atmosférico capaz de llegar a unas espectaculares 8600 rpm.

    Honda fabricaba 25 unidades diarias, con tratamientos como el pulido de los asientos y conductos de las válvulas de admisión y escape realizados a mano

    Se trataba del bloque B18C, un motor de 1,8 litros con doble árbol de levas situados en las cabezas de los cilindros (DOHC) que en el mercado japonés arrojaba 200 CV (algo menos en Estados Unidos y Europa a consecuencia de las normativas anticontaminación).

    Este propulsor era una delicia a la hora de estirar las marchas, pues ofrecía su par máximo a 7300 rpm y venía acompañado de la distribución variable VTEC. Honda sabía de la calidad de este motor, por lo que lo trataba con especial mimo y se limitaba a fabricar 25 unidades diarias con tratamientos como el pulido de los asientos y conductos de las válvulas de admisión y escape realizados a mano. Esto ayudaba a conseguir un rendimiento espectacular en la cámara de combustión, permitiendo así un régimen de giro tan elevado.

    Un fórmula de tracción delantera

    El comportamiento dinámico del Integra Type-R era tal que fue apodado por la prensa de la época como el «fórmula de tracción delantera». Así de efectivo era su eje motriz, que eliminaba por completo el subviraje gracias, entre otras cosas, al diferencial de deslizamiento limitado tipo Torsen, la sutil pero cuidada aerodinámica (que en movimiento reducía un 30% de la distancia al suelo detrás y mejoraba la estabilidad delante), el chasis reforzado o la barra de unión para las torretas de la suspensión delantera.

    Esto, en la práctica, hacía del Integra Type-R un verdadero animal de circuito, capaz de devorar curvas con la efectividad de un vehículo de competición, dando con ello suma satisfacción a su conductor.

    Así de bien suena un Honda Integra Type-R en la carretera.

    Inicialmente, el Integra Type-R llegó al mercado con barras estabilizadoras más gruesas, discos de freno más grandes y amortiguadores regulables en altura y dureza, además de sufrir una cura de adelgazamiento que lo dejaba en sólo 1125 kg. de peso.

    Ya en 1998, el coche sufrió una actualización conocida como ‘98 Spec R, en la que se rediseñaron los paragolpes traseros, se introdujeron llantas de 16 pulgadas con neumáticos 215/45, se modificaron las relaciones de cambio y se añadió un colector de escape para mejorar el par a menos revoluciones.

    Todo ello hizo del Integra Type-R uno de los coches más efectivos de la historia y, quizá, el mejor con tracción delantera. Honda lanzó la cuarta generación en 2001, pero esta no llegó a Europa y, tras decir adiós en todo el mundo en 2006, ahora la marca japonesa ha confirmado su plan para revivir el Integra. ¿Mantendrá el espíritu deportivo de los años 90?

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El interior del Integra Type-R era típicamente japonés.

    No te pierdas el resto de clásicos recordados en nuestra sección, Amores de juventud.

    Fotos: wheelsage.org

    Amores de juventud: el Honda Integra Type-R