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    IndyCarIndyCar no contempla permitir que Ferrari diseñe un chasis propio

    En la era del GP de los EE.UU en Indianápolis, las banderas de Ferrari inundaban el mítico óvaloIndyCar Media

    La categoría ultima ya la introducción del nuevo modelo de Dallara para 2022, con un nuevo plan basado en actualizaciones anuales.

    IndyCar reconoce "comunicaciones", pero una implicación como motorista parece la opción más plausible.

    Se ha valorado la posibilidad de permitir modificaciones independientes en las nuevas partes.

    La posible vinculación de Ferrari en la IndyCar Series sigue siendo, a día de hoy, una opción remota con muchas complicaciones para llevarse a cabo, incluso a pesar del supuesto interés manifiesto de la compañía italiana en destinar recursos a un programa competitivo en la disciplina. Aún así, cuesta vislumbrar una participación que vaya más allá de un suministro de motores, debido a las idiosincrasias de ambas partes.

    Por un lado, Ferrari es una marca que se enorgullece en fabricar y competir con sus propias máquinas. Aunque en años recientes se haya limitado a la Fórmula 1 y a los programas de GT, sus vehículos han pasado por numerosas categorías a lo largo de la historia, y es prácticamente su principal impulso para invertir decenas de millones en el automovilismo. Por otro lado, IndyCar lleva ya 13 años disputándose con un modelo de chasis estándar, o 'spec', que ha resultado un salvavidas para la sostenibilidad económica de sus equipos, y un aliciente para su producto competitivo.

    ¿Sería así un posible IndyCar de Ferrari? / @ Reddit (u/MattTheMilkaCow)

    Incluso con la introducción de una nueva generación de chasis a la vista en 2022 por parte de Dallara, la escalada de costes derivada de coordinar ese cambio con los nuevos motores ya es de por sí elevada, más aún en el actual contexto económico post-pandémico. Introducir un chasis rival, además de desnivelar la balanza competitiva, también desequilibraría la económica, forzando de paso a Dallara a priorizar de nuevo la velocidad del coche para poder competir (en lugar de su seguridad, aspecto o la facilidad de rebufo), y conduciendo a un potencial empeoramiento del espectáculo en pista, similar al de la era de los aerokits en 2015 y 2016.

    Estas, y otras razones, pesan mucho en la toma de decisiones de IndyCar, que otorgó el contrato exclusivo a Dallara, tanto en el chasis de 2012 como en el futuro de 2022 pese a contar con oponentes rivales. En el caso de que esta supusiese la diferencia fundamental entre contar con Ferrari o no, el quebradero de cabeza estará en valorar si declina más la balanza la publicidad, prestigio y estatus de contar con la Scuderia, solventando además la cuestión del esquivo tercer fabricante de motores, que todos los beneficios anteriormente mencionados del modelo 'spec'.

    Mark Miles, al ser preguntado por el Indianapolis Star, reconoció que la categoría ha mantenido «comunicaciones» con Ferrari, aunque con la vaguedad acostumbrada a la hora de hablar de potenciales nuevos fabricantes. Lo que sí reafirmó fue la intención de la categoría de mantener su modelo de funcionamiento actual... aunque abriendo la puerta a un posible compromiso intermedio que hasta ahora no se había planteado. «Lo más probable es que tengamos un solo suministrador, pero añadiendo alguna ventana de oportunidad para que los equipos puedan desarrollar el chasis ellos mismos».

    Todo ello forma parte del nuevo plan de la categoría para la introducción de su nuevo modelo, con el que IndyCar busca reducir el elevado gasto económico de adoptar chasis y motores nuevos el mismo año. «Nos reunimos con los jefes de equipo en Austin, les contamos que buscábamos hacer ingeniería inversa con el coche, y les preguntamos si estaban interesados y si era el enfoque correcto. De cara a 2027, tendríamos por completo el coche nuevo a base de actualizaciones anuales, en vez de tener todo un coche nuevo de una vez. Todos dijeron que era algo que querían hacer, así que tenemos tres o cuatro modelos de cómo podríamos hacerlo».

    Estos cambios se aplicarían sobre la base actual del Dallara IR18, permitiendo a los equipos conservar sus chasis existentes y ahorrarse la compra obligada, hasta que en 2027 no quedase ninguna parte original del coche, o de su modelo base (DW12). A su vez, en 2022 está también prevista la introducción de los nuevos motores V6 doble turbo de 2.4 litros (200cc más que los actuales), que contarán con una unidad híbrida para alcanzar los 900 CV de potencia. Previendo la posible compatibilidad de componentes, ya se había determinado que los nuevos motores contarían con los mismos puntos de montaje que los actuales, algo que facilitaría el proceso en teoría.

    Miles, además, reconoció que el efecto económico del COVID-19 no ha hecho más que reforzar la creencia en la necesidad de llevar a cabo la introducción del chasis de esta forma. «Las economías importan, y la pandemia no ha hecho más que empeorarlo. No queremos hacer las cosas más difíciles para nadie. La ventaja es que mantiene los modelos a la última cada año, a la vez que no supone un gran impacto económico para los equipos y los fabricantes. Todo se ha ralentizado, pero se pondrá en marcha en cuanto estemos todos juntos de nuevo».

    Fotos: IndyCar Media

    Fuente: Indianapolis Star

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