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IndyCarUn mínimo de 34 coches buscarán clasificarse para la Indy 500

Mark Miles, jefe ejecutivo de la IndyCar, ha asegurado que la categoría ha recibido 34 inscripciones para la prueba.

Quedando aún tres meses para su disputa, este número podría aumentar hasta 36.

Oriol Servià, gran favorito para pilotar un tercer coche en el equipo de Rahal.

Una de las costumbres más arraigadas de las 500 millas de Indianápolis es su parrilla fija de 33 coches, un número que se ha mantenido inamovible desde 1948. Solo se han dado dos excepciones en 1979 y 1997, ediciones en las que se permitió competir a 35 monoplazas debido a controversias derivadas de reglamentos excluyentes y disputas entre organismos rivales con la Indy 500 como arma arrojadiza. La tradición y atractivo de la prueba solía hacer que más de 40 coches y 50 pilotos buscasen competir cada mayo, y el Bump Day (día de eliminación) se convirtió en una de las 'competiciones' más dramáticas del mundo del automovilismo.

Historias de grandes fracasos e inesperadas hazañas se han producido en los Bump Day; pocas tan recordadas como la de 1995, en la que el Team Penske, tras dominar la edición de 1994 merced a un motor que sería ilegalizado a posteriori, no pudo clasificar a ninguno de sus dos pilotos, los campeones Emerson Fittipaldi y Al Unser Jr, llegando a usar coches prestados por el equipo de Bobby Rahal sin éxito alguno. Los vaivenes de la IndyCar desde entonces y las dificultades económicas de esta década parecían haber enterrado esta tradición durante un buen tiempo, pero la edición de este año podría tener, por fin, un Bump Day digno.

Contando desde este viernes, quedan 100 días para la disputa de la Indy 500, y la IndyCar ha aprovechado para llevar a cabo un evento en Indianápolis, con el objetivo de espolear la venta de entradas y generar más expectación. En él, el jefe ejecutivo de la categoría, Mark Miles, ha asegurado que, a día de hoy, quedando algo menos de tres meses para el inicio de los entrenamientos oficiales, se han registrado un total de 34 inscripciones, algo que garantizaría que, al menos, un piloto se quedase fuera de la prueba, y que implicaría el regreso del Bump Day.

Cómo se ha llegado a 34, y cómo se podría ir a más

Aunque la era de los acuerdos millonarios con tabacaleras ya son historia, un número inusualmente alto de patrocinadores han firmado acuerdos durante este invierno, y los equipos han llenado con una velocidad inusitada sus alineaciones, aprovechando la inercia positiva de la categoría en los últimos años. Todo ello, sumado al nuevo aerokit único que reduce el coste de competición y la entrada de cuatro nuevos equipos (dos de ellos a tiempo completo), han compensado la reducción de coches de los gigantes Penske y Ganassi, y han propiciado que, a estas alturas, ya haya más coches inscritos de los que la Indy 500 requiere.

A día de hoy, un total de 28 pilotos han confirmado de forma oficial su presencia en la Indy 500. 22 de ellos lo harán en monoplazas que compiten a tiempo completo en el campeonato; Kyle Kaiser y Jack Harvey correrán en equipos con programa parcial, mientras que los populares Hélio Castroneves y Danica Patrick, además de Carlos Muñoz y Stefan Wilson, lo harán en coches adicionales, alineados expresamente para la Indy 500. Los restantes seis pilotos serán anunciados en próximas semanas, con acuerdos que, en su mayoría, son vox populi o han sido publicados en la prensa estadounidense como altamente probables.

Así, el español Oriol Servià es el gran candidato para pilotar un tercer coche en Rahal, Pippa Mann mantendría su volante anual en un tercer Coyne, Schmidt está muy cerca de poder cerrar la participación de un tercer monoplaza (para el que suenan pilotos como Jay Howard, Katherine Legge y James Davison) y Conor Daly contaría con el apoyo de Thom Burns Racing, una estructura con un patrocinador de corte militar, siendo un cuarto Coyne la opción más probable. A todo ello hay que sumar la participación de Dreyer & Reinbold, equipo que ha competido en los últimos años en la prueba con el joven Sage Karam, y que ha adquirido un segundo monoplaza, en el que numerosas fuentes sitúan a J. R. Hildebrand.

Todo ello completaría el total de 34 monoplazas: 19 coches con motor Honda y 15 con motor Chevrolet. No obstante, la cosa podría no quedarse ahí. Según una información de RACER, el sempiterno Buddy Lazier, que mantiene en pie su equipo familiar, está en disposición de adquirir el nuevo aerokit para participar en la prueba, y Harding se ha mostrado dispuesto a poner en pista un segundo monoplaza, al que los mencionados Davison, Legge, Howard o Daly podrían opositar, además de otros pilotos en busca de plaza como Mikhail Aleshin, Juan Piedrahita, Sebastián Saavedra o R. C. Enerson.

¿Por qué ha sido tan difícil tener un Bump Day estos años?

Hasta 1995, la Indy 500 no tuvo nunca problemas para atraer suficientes participantes. No obstante, el fatídico 'Split' (la creación de la IRL, que dejó a la IndyCar/CART sin la Indy 500) que dividió a los monoplazas estadounidenses entre 1996 y 2007 dañó seriamente el poder de convocatoria de la Indy 500, y forzó a que la categoría, en varias ocasiones, tuviese que financiar la participación de algunos pilotos y/o equipos para tener 33 coches. Esto fue especialmente notorio en la edición de 2003, en la que la parrilla se llenó a falta de solo dos horas para el final, gracias a dos coches pagados por la categoría a última hora.

La reunificación de 2008 espoleó de nuevo las listas de inscritos, y en la edición de 2011, la última con el chasis introducido en 2003, seis coches y ocho pilotos se fueron a casa, pero aquella edición vio como Bruno Junqueira tuvo que ceder su posición ante el 'bumpeado' Ryan Hunter-Reay, dos años después de hacer lo propio con su compañero Alex Tagliani, una circunstancia totalmente legal (en Indianápolis, los clasificados son los coches, no los pilotos). En un escenario económico mucho más duro que el de los años dorados, tanto por la economía global como por la menor audiencia y relevancia, los grandes patrocinadores exigían estar en la carrera a toda costa, lo que complicaba la existencia de un Bump Day que ya no volvería a ser igual.

Honda, que fue el único suministrador de motores durante seis años, no tenía problemas en suministrar cuantos motores se solicitasen, pero con la entrada de Chevrolet en 2012, ambas marcas alcanzaron un pacto de caballeros que limitaba a 18 los motores que cada una podía suministrar, para reducir los altos costes en ingeniería de soporte para los equipos. Ya en 2012, la escuálida aportación de Lotus, que desapareció al terminar el año, dio solo para tener el número justo de 33 coches: con velocidades nada competitivas, los dos coches motorizados por Lotus fueron retirados de la carrera antes de 10 vueltas.

Durante estos años, la categoría, Honda y Chevrolet habían apuntado a la necesidad de contar con un tercer motorista para tener más participantes, pero ninguno se ha sumado hasta la fecha. La introducción de los costosos 'aerokits de fabricante' en 2014 no solo espantó a potenciales interesados, si no que hizo que los motoristas se conformasen con compensarse el uno al otro, sin intentar siquiera acercarse al límite. Así, en los últimos seis años, solo ha habido más de 33 coches en dos ocasiones: en 2013, año en el que Michel Jourdain Jr. renunció a clasificar por falta de velocidad, y en 2015, con un poco competitivo Buddy Lazier protagonizando el único 'bump' del último lustro, pese a un dramático intento final con un coche totalmente desprovisto de aerodinámica.

La pérdida de lustre del Bump Day, llamado así por tener su propio día en tiempos pasados, ha hecho que, en el actual formato de clasificación de la Indy 500, esté integrado dentro del Pole Day en términos de reglamento. Así, esta tradición ha pasado a ser una sesión especial que solo se disputa si hay más de 33 coches clasificados, a partir del 31º clasificado. Por ello, en 2015 cuatro coches pelearon por esas tres posiciones. Esta situación se repetirá este año si el número de inscritos se mantiene, pero un par de inscripciones adicionales podría propiciar una situación mucho más interesante. En una época en la que el sistema de franquicias ha hecho que la NASCAR no tenga más de 40 coches para las 500 millas de Daytona, resulta hasta difícil de creer.

Potencial lista de inscritos de la Indy 500 de 2018

(en cursiva, pilotos o coches no confirmados oficialmente)

Fotos: IndyCar Media

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