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Por qué ahorrar combustible conduciendo a bajas revoluciones es una idea nefasta que te va a salir carísima

Te lo piden la DGT, las autoridades e, incluso, tu propio coche. Pero conducir a bajas revoluciones sin entender cuándo se puede hacer sin dañar el motor puede salirte muy caro. Te explicamos por qué no debes hacerlo por costumbre.

Por qué ahorrar combustible conduciendo a bajas revoluciones es una idea nefasta que te va a salir carísima
Circular con el motor muy bajo de vueltas puede salirte muy caro a largo plazo. - Freepik

11 min. lectura

Publicado: 16/06/2024 10:00

En plena era de transición al coche eléctrico, y con el precio del combustible tan alto, se ha instalado entre nosotros la obsesión por reducir el consumo y las emisiones de nuestros vehículos con motor de combustión. Y lo cierto es que es importante, pues no está la vida como para ir regalando euros sin necesidad o contaminar por capricho.

Pero, cuando estamentos públicos, teóricos expertos o los propios fabricantes de vehículos te dicen que hagas algo para ahorrar dinero y salvar el planeta, lo lógico es que sea cierto no sólo a corto plazo, sino también a medio y largo plazo. Y ahí es donde la recomendación de circular con el motor a bajas revoluciones encierra una trampa realmente desagradable y costosa.

La temperatura del motor

Todo motor de combustión debe alcanzar una temperatura óptima para poder funcionar correctamente. Obviamente, un motor frío también funciona y hace que el coche se mueva, pero sufrirá, consumirá y contaminará más mientras no se caliente como es debido.

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Cuando el motor alcanza su estado térmico ideal, es cuando el proceso de combustión se realiza de forma completa, redundando en un mayor rendimiento, menor consumo y también menores emisiones contaminantes.

La temperatura del vital influye en varios procesos del funcionamiento de un motor.

Esta es una de las razones por las que siempre te recomendamos que seas cuidadoso con el coche mientras el motor esté frío. Pero hay situaciones en las que no basta con esperar a que la aguja del termostato nos indique que el motor está caliente. Y la culpa de esto la tiene el filtro antipartículas.

Cuidado con el filtro antipartículas

El filtro antipartículas (también llamado FAP o DPF) lleva muchos años presente en los coches con motor diésel, y algunos menos en los de gasolina. Esto se debe a las normativas anticontaminación que han ido llegando con el objetivo de reducir las emisiones.

Y es que la función del filtro antipartículas es precisamente la de reducir la emisión de partículas sólidas y NOx. El problema es que no es un sistema que, de cara al usuario, no está tan afinado como debería.

¿Por qué? En esencia, el filtro antipartículas atrapa las partículas contaminantes para, posteriormente, incinerarlas y hacerlas desaparecer. Sin embargo, para que eso ocurra, es vital que los gases de combustión tengan la temperatura adecuada.

Esto suele ser complicado que suceda cuando circulamos en ciudad o tramos urbanos, ya que se producen muchos parones, se completan trayectos cortos o el motor no se revoluciona durante el suficiente tiempo.

A su vez, esto provoca que las partículas no queden incineradas por completo, acumulándose en forma de hollín en el filtro antipartículas. Cuando la cantidad de hollín es muy elevada, el filtro se obstruye, provocando pérdida de potencia en el motor y, en muchos casos, una avería. Que además es sumamente costosa, pues puede superar los 1.000 euros con bastante facilidad.

Utilizar correctamente el cambio de marchas redunda directamente en la salud de tu coche.

Por qué conducir a bajas revoluciones puede salirte muy caro

Ahora que tenemos claro el proceso de funcionamiento del filtro antipartículas y qué relación tiene con la temperatura del motor, vamos a comprender con facilidad por qué conducir a bajas revoluciones por costumbre resultará nefasto para nuestro motor, y también para nuestro bolsillo.

Regeneración del filtro antipartículas

Cuando lo hacemos, el motor no mantiene su temperatura óptima todo el tiempo, ya que la exigencia demandada es baja. Esto, como ya hemos visto, hace que la incineración del filtro de partículas no se produzca o sea incompleta, almacenando hollín de forma progresiva.

Este problema es especialmente frecuente en los vehículos con motores diésel, ya que en los de gasolina la temperatura de los gases de escape es superior y, además, suelen funcionar a mayores revoluciones por minuto.

En los coches que acostumbran a circular por carretera, esto no es un problema, puesto que además es en esa situación cuando la centralita eléctrónica ordena una regeneración forzada del filtro antipartículas. Pero si no es el caso, esta se interrumpe o no se produce.

Filtro antipartículas obstruido con hollín

Por esa razón, si tienes un coche diésel que pisa la autovía muy poco, es recomendable que al menos una vez cada dos semanas circules a velocidad constante con el motor a unas 2.500/3.000 rpm durante entre 20 minutos y media hora.

De ese modo, la temperatura de los gases de escape será óptima y forzarás la regeneración del filtro. En el caso de un coche de gasolina es igualmente recomendable, aunque el problema suele ser mucho menos frecuente.

Esto, obviamente, genera un mayor consumo en el coche, pero nada comparado con el palo que nos darán en el taller mecánico si fuera necesario reparar o sustituir el filtro antipartículas.

Otros problemas derivados de conducir a bajas revoluciones

El filtro antipartículas no es el único elemento que puede sufrir durante una conducción incorrecta a bajas revoluciones.

Por ejemplo, la batería, ya que si el alternador no funciona adecuadamente, no cargará la misma. También el árbol de levas, que controla la apertura y cierre de las válvulas. En este caso puede producirse una lubricación insuficiente, causando desgaste prematuro.

De igual modo, cuando el motor gira a bajas revoluciones, el flujo de aire en los escapes puede ser reducido, acumulándose gases en el sistema y generando corrosión. Los pistones también pueden acumular carbonilla, afectando al rendimiento del motor y reduciendo su vida útil. Algo que también le puede ocurrir a la válvula EGR.

Cómo acertar con las revoluciones del motor

Si tienes un coche relativamente moderno, es muy probable que este incluya un indicador de cambio de marcha. Este, por lo general, te indica que cambies a una marcha más larga muy temprano, buscando siempre ahorrar el máximo combustible posible y, también, reducir las emisiones contaminantes.

Pero, llegados a este punto, ya tendrás claro por qué no es buena idea hacerle caso. Entonces, ¿cómo saber qué revoluciones y marcha son las correctas?

Cuando circulamos por carretera o autovía y llaneamos a una velocidad normal o elevada, el motor no necesita responder con energía porque se limita a mantener la velocidad.

Es en esa situación cuando no tiene sentido llevarlo revolucionado (excepto si tienes que forzar la regeneración del filtro antipartículas), por lo que resulta ideal utilizar la marcha más larga disponible (sexta si tu coche la tiene), ahorrando combustible y permitiendo al motor respirar.

En cambio, cuando el trayecto nos demanda aceleración y agilidad, es importante evitar que el motor vaya ahogado, pues no tendrá fuerza suficiente y, además de sufrir más vibraciones y no poder realizar la combustión correctamente, consumirá más combustible para intentar compensar.

Esta situación es muy habitual en carreteras sinuosas o en ciudad; a la salida de rotondas, cruces o curvas cerradas. Ese momento en el que aceleramos y nos damos cuenta de que el coche no responde porque vamos en quinta o cuarta marcha, por ejemplo.

Por tanto, y a modo de resumen:

  1. Como regla general, si circulas sabiendo que vas a necesitar buena respuesta del motor, lleva una marcha que así te lo permita. Es decir, entre 2.000 y 2.500 rpm en un coche diésel y entre 2.500 y 3.500 rpm en uno de gasolina).
  2. En cambio, si circulas a velocidad constante en llano o descenso (ligera o nula presión en el acelerador), aprovéchalo y selecciona una marcha larga (sexta en carretera o autovía, cuarta en ciudad) para reducir consumo y desgaste.

Manejar el cambio de marchas de forma correcta no es siempre fácil y suele ser uno de los principales puntos débiles de muchos conductores. Esperamos que todos estos consejos te ayuden a conseguirlo y que, a medio y largo plazo, tu bolsillo lo agradezca.

Fotos: Freepik

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