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    Amores de juventud: el Citroën 2CV

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    El Citroën 2CV, muy apreciado por la juventud de varias generaciones.

    Esta es la historia de un «paraguas con ruedas» desarrollado en medio de la Segunda Guerra Mundial y que nació con el objetivo de impulsar las ventas de Michelin. Un coche mítico que aguantó contra viento y marea durante 42 años en el mercado.

    Entre 1948 y 1990, Citroën comercializó algo más de cinco millones de unidades del famoso 2CV, uno de los coches más simples y austeros de la historia. ¿Cómo es posible que tuviera tanto éxito? Te contamos su historia.

    La empresa francesa Citroën, fundada en 1919 por André Citroën, estaba sumida en importantes deudas cuando en 1935 Pierre Michelin se hizo cargo de la misma para intentar reflotarla.

    Llegó la Segunda Guerra Mundial y las 250 unidades ya ensambladas tuvieron que ser desmontadas y destruidas

    La apuesta de Citroën de comercializar sus vehículos a precios muy contenidos había fracasado y el lanzamiento del Traction Avant suponía el último salvavidas al que agarrarse. Lo cierto es que el coche fue un éxito, pero su coste de fabricación también, por lo que finalmente Michelin tomó el control de la empresa y nombró a Pierre Boulanger como director general.

    El primer proyecto de este debía servir para impulsar las ventas de neumáticos y fue lo que la propia marca denominó como «un paraguas con ruedas» en la publicidad de los años 60. Esto es: un turismo de cuatro plazas capaz de transportar 50 kg de equipaje, provisto de un motor de 2 CV fiscales, tracción delantera, velocidad máxima de 60 km/h, caja de cambios de tres marchas, un consumo aproximado de 3 l/100 km y una suspensión que permitiera atravesar un arado con una cesta de huevos sin que estos se rompieran.

    En resumen, debía ser un coche austero, sencillo, barato y que cualquier principiante pudiera conducir; un vehículo destinado al mundo rural.

    La Segunda Guerra Mundial

    Boulanger nombró a André Lefebvre, creador del Traction Avant, como diseñador del ‘deux chevaux vapeur’ y el proyecto TPV comenzó a andar. La suspensión era uno de los elementos estrella del coche y el magnesio fue el material elegido por sus artífices, Pierre Meyer y Alphonse Forceau.

    Sin embargo, el resto del vehículo buscaba ser lo más barato y ligero posible, por lo que el techo era de lona y las ventanas de mica. Por su parte, la carrocería era de chapa ondulada de aleación de aluminio.

    Conozcamos de cerca este bonito Citroën 2CV.

    Pero llegó la Segunda Guerra Mundial y las 250 unidades ya ensambladas y aprobadas para su comercialización ese 1 de septiembre de 1939, tuvieron que ser desmontadas y destruidas, aunque algunas de ellas fueron escondidas en áticos y sótanos de los edificios de la marca gala.

    Durante el inicio de las escaramuzas, la fábrica de producción del 2CV pasó a fabricar tanques Renault y los alemanes ofrecieron a Boulanger un intercambio: los planos del proyecto TPV a cambio de los del Kdf-Wagen (origen del Volkswagen Escarabajo). El francés declinó la oferta y relanzó el proyecto en secreto en 1941.

    Lanzamiento al mercado

    Cuatro años después finalizaba la Segunda Guerra Mundial y el Citroën 2CV veía intensificado su desarrollo, ahora sí, sin trabas. Por el camino se quedaba la suspensión de magnesio, pero se mantenía el motor de 9 CV (2 CV fiscales) y 375 cm3 refrigerado por aire (el original estaba refrigerado por agua).

    La caja de cambios pasaba a tener cuatro velocidades, mejorándose también los asientos y adoptándose la técnica del estampado para la creación de la carrocería, lo que permitía formas más redondeadas.

    El bastidor fue reforzado para mejorar su rigidez y la suspensión, aunque ya no estaba fabricada en magnesio, adoptaba un sistema sofisticado de brazos tirados y muelles helicoidales horizontales, así como amortiguadores de fricción y batidores de inercia. Además, gracias a la relación directa con Michelin, el 2CV fue el primer vehículo de serie equipado con neumáticos radiales.

    Pero este tipo de soluciones debían ser compensadas con otras que equilibraran los costes. Algunas de ellas fueron el utilizar juntas no homocinéticas, la ausencia de delco que obligaba a accionar las bujías con cada revolución del motor o la ausencia de indicador de combustible. También el accionamiento automático del limpiaparabrisas a partir de cierta velocidad.

    Así de simple era el primer prototipo del Citroën 2CV.

    En octubre de 1948, el Citroën 2CV se presenta en París bajo la denominación ‘Tipo A’, una sola versión y color de carrocería, sin cerraduras en las puertas y con un salpicadero únicamente provisto de velocímetro y amperímetro.

    La acogida de la prensa fue bastante negativa y las ventas comenzaron de manera muy pausada, algo a lo que tampoco ayudó que la marca dispusiera de muy poco acero al llegar la mayor parte de las reducidas existencias a Renault por expreso deseo del Gobierno.

    Eso propició plazos iniciales de entrega de entre tres y cinco años y las unidades de segunda mano alcanzaron precios muy superiores a consecuencia de ello.

    El 2CV se asienta en el mercado

    En 1951, Citroën lanza la versión furgoneta y dos años más tarde la fabricación del coche se profesionaliza y automatiza considerablemente, lo que permite incrementar la velocidad de producción y la calidad de fabricación.

    El ‘Tipo AZ’ llega en 1954 con un motor de 425 cm3 y 12 CV de potencia, así como embrague centrífugo (desembraga automáticamente al llegar al ralentí). en 1956, Citroën lanza el AZL (AZ Lujo), que incorpora limpiaparabrisas con resistencia de descongelación, amperímetro iluminado, luneta trasera de gran tamaño y marcos cromados en la carrocería.

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    Un año más tarde, llegó el AZLP, que incorporaba una portezuela en el maletero, y en 1958 se lanzó al mercado el AW o Sahara, que montaba tracción a las cuatro ruedas y un segundo motor de 425 cm3, además de una rueda de repuesto situada sobre el capó motor.

    La mejor época del Citroën 2CV llegó en la década de los años 60, iniciándose con el lanzamiento de varios modelos que mejorarían progresivamente el coche y le permitirían asentarse en el mercado:

    • AZA: 18 CV.
    • AZAM: puertas convencionales (sin desplazamiento hacia atrás), nueva suspensión con reducción de balanceo.
    • AZAM export: nuevo panel de instrumentos y mayor confort.
    • 2CV 4: 435 cm3 y 24 CV.
    • 2CV 6: 602 cm3 y 29 CV.

    El Dyane 6 y el AX

    Sin embargo, el lanzamiento del Citroën Dyane 6 en 1967, un vehículo de cualidades similares a las del 2CV pero mucho más acorde a los tiempos, hicieron mucho daño a las ventas de su predecesor, que desde ese momento se limitó a venderse bajo las variantes 4 y 6 con sucesivos cambios estéticos, pero pocas novedades mecánicas y algunas ediciones limitadas como la SPOT, 007, Dolly, Cocorico o Charleston, entre otras.

    Ya en los años 80, el 2CV se vende muy poco a consecuencia de sus limitaciones mecánicas y de seguridad, a lo que se unió el lanzamiento del Citroën AX. Sin embargo, este luchador incansable aguanta en el mercado y la versión Charleston en negro y rojo Burdeos, propicia un último ascenso previo a la inclusión de los frenos de disco delanteros en toda la gama.

    La versión Charleston, en negro y rojo Burdeos, propicia un último ascenso previo a la definitiva caída del Citroën 2CV

    Ya en 1988, ante la complejidad de adaptar un vehículo tan obsoleto a las nuevas normativas medioambientales y de seguridad, se detiene la producción en la planta de Levallois-Perret -donde comenzó la misma cuatro décadas antes- y en 1990 sale de la factoría de Mangualde la última unidad del mítico Citroën 2CV, en este caso en su versión Charleston.

    Finalizaba así una historia de más de cuatro décadas de duración en la que el Citroën 2CV demostró ser digno representante del concepto para el que nació, convirtiéndose en un coche indestructible ante las adversidades con la sencillez y austeridad como señas de identidad.

    Un icono de las cuatro ruedas que aún hoy nos saca una sonrisa cuando lo vemos circular entre tanto tráfico moderno y sofisticado.

    El habitáculo fue siempre muy espartano.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El motor del 2CV llegó hasta los 29 CV en su versión más potente.

    Fotos: wheelsage.org

    Amores de juventud: el Citroën 2CV