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    Cuando las marcas copian a otras para esconder sus propios modelos

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    Volkswagen ID.4CarPix

    Hay ocasiones en las que los fabricantes realizan barbaridades de todo tipo tratando de ocultar el aspecto de los prototipos que están probando y en otras auténticas obras de arte, llegando al punto de imitar las carrocerías de otros modelos, incluidos los de sus propios competidores. Este es un breve repaso de las veces que hemos cazado a las marcas usando elaborados disfraces de otros modelos en sus distintos prototipos y mulas de pruebas.

    Hace solo unos días os mostramos uno de los últimos prototipos del nuevo Volkswagen ID.4, un avistamiento de lo más curioso, pues el ejemplar del crossover eléctrico empleaba como camuflaje una carrocería que imitaba al Opel Grandland X, un crossover muy distinto que podemos encontrar en cualquier carretera europea pero que poco o nada comparte con el nuevo crossover eléctrico del grupo VAG.

    El motivo de este disfraz es muy simple, tratar de ocultar a plena vista las verdaderas líneas y rasgos del prototipo que está siendo probado. Tratando de dar esquinazo no solo a los numerosos fotógrafos espía que se encuentran las marcas cada día en prácticamente cualquier carretera del mundo, sino también a los innumerables aficionados que, bien informados y móvil en mano, pueden reconocer rápidamente las unidades de pruebas de un modelo inédito.

    Jaguar XF berlina disfrazado de Jaguar S-Type.

    Desde los inicios de la industria del automóvil los fabricantes han empleado prototipos y mulas de pruebas de todo tipo para desarrollar sus nuevos modelos. Aunque no fue hasta la segunda mitad del siglo XX que se popularizó el empleo de camuflaje en estas unidades de ensayo. Y no solo para evitar las fotos espía de la prensa del motor, sino también el omnipresente espionaje industrial.

    Para esconder sus nuevos diseños los fabricantes emplean numerosos métodos. Desde algo aparentemente tan simple como tapar los prototipos con lonas plásticas o textiles - el método más antiguo y que sigue siendo el más común a día de hoy - hasta ocultarlos tras elementos rígidos como si fuera un traje de cartón. Una de las últimas tendencias es revestir la carrocería por completo en vinilo impreso con intrincados diseños, para tratar de evitar las superficies lisas y así ocultar los rasgos y volúmenes menores. Un método muy eficaz al que cada vez se apuntan más marcas, aunque la solución que más solemos encontrar hoy es la de combinar varios métodos simultáneamente, como es poner algunas lonas en zonas críticas de un prototipo ya vinilado por completo.

    ¿Porque no emplear camuflaje convencional?

    Los motivos por los cuales una marca decide no emplear camuflaje convencional son varios. Comenzando por todas aquellas situaciones en las cuales no pueden montarlo por impedimentos técnicos, tales como necesidades aerodinámicas, de refrigeración o incluso de peso durante los tests. Aunque la más común suele ser la de tratar de ocultar todo lo posible y a toda costa la propia existencia de los prototipos, tratando de hacerlos pasar como modelos convencionales, ya sean propios o de la competencia.

    Mula de pruebas del London Taxi LT5 - CarPix

    Aunque si bien es cierto que en las pruebas iniciales de cualquier modelo solemos encontrar mulas de pruebas primitivas que carecen de la carrocería final del modelo, lo cierto es que en esas ocasiones los fabricantes simplemente recurren a lo primero que tienen a mano. Que por norma general suele ser la carrocería del modelo que va a ser sustituido o de otro con un tamaño similar, por lo que el diseño de estos ‘Frankensteins’ no suele ser demasiado cuidado y en muchas ocasiones también aparecen ocultos con lonas o vinilos.

    Auténticas “Reinas del Carnaval”

    El Volkswagen ID.4 disfrazado de Opel Grandland X que mencionamos anteriormente es uno de los mejores ejemplos que os podemos mostrar de este tipo de elaborados camuflajes, pues trata de reproducir hasta los elementos más insignificantes del modelo de Opel. Como es el caso de los paragolpes, las ópticas delanteras y traseras, o los numerosos accesorios y detalles menores, como el inclinado pilar trasero, el techo de otro color o incluso los elementos cromados del paragolpes y la parrilla. El disfraz es de lo más completo y digno de toda una Reina de este “Carnaval automovilístico”.

    Entre los diversos disfraces o fakes que nos hemos encontrado en los últimos años podemos destacar piezas como el Volvo XC90 que escondía nada menos que el desarrollo de la nueva generación del London Taxi, un modelo que parecía ser un ejemplar más del crossover sueco salvo por la nueva y enorme distancia entre ejes, que obligaba a contar con un paso de ruedas exageradamente amplio. Un ejemplo similar fue el del Renault Espace de batalla extendida que nuestros fotógrafos habían capturado apenas unos días antes.

    Prototipo del SEAT Ibiza - S. Baldauf/SB-Medien

    Este tipo de mulas de pruebas con carrocerías completas de otros modelos es una de las especialidades de Renault, de quienes también hemos llegado a ver mulas de pruebas una falsa carrocería completa del Renault Kadjar. Aunque las mulas más absurdas y extrañas que hemos visto últimamente son las del Plymouth Prowler, los caricaturescos pick-ups que escondían el Ford Bronco o la basada en un Chevrolet Camaro clásico.

    Otras mulas de elaborado y curioso aspecto fueron las que empleó Bentley para desarrollar el Continental Flying Spur a inicios de esta década y que contaba con un elaborado disfraz de Mercedes Clase S, o las que fueron empleadas durante el desarrollo del actual Jaguar XF, que parecían ser ejemplares del antiguo Jaguar S-Type y cuyas imágenes también las tenéis en la galería superior.

    Aunque uno de los camuflajes más elaborados que hemos visto nunca es precisamente un producto nacional, las unidades de pruebas del Seat Ibiza actual que con gran parte de su configuración definitiva eran disfrazadas de Hyundai i20 y que llegamos a ver en varios puntos de Europa e incluso luciendo varios colores. Estos disfraces de Hyundai estaban a la altura del Grandland X de Volkswagen, con gran atención en los detalles. Incluso los más ínfimos, como las rejillas o las ópticas auxiliares.

    Cuando las marcas copian a otras para esconder sus propios modelos