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El Trekka: el todoterreno de Nueva Zelanda antecesor del Škoda Kodiaq

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La llegada del Kodiaq al mercado ha coincidido con el cincuenta aniversario de un de sus antecesores, El Trekka de Nueva Zelanda, un ligero y modesto todoterreno diseñado y fabricado en Nueva Zelanda sobre la plataforma mecánica del Škoda Octavia de los años sesenta.

Disfrutó de numerosas variantes de carrocería.

La firma checa quiere recordarnos el clásico Trekka, uno de los antecesores de su nuevo producto estrella, el nuevo SUV Kodiaq de 7 plazas, que ahora cumple precisamente medio siglo de vida. Aunque llamarle antecesor puede llevarnos a engaño, puesto que la relación que este todoterreno de los años sesenta con la marca checa es meramente circunstancial, ya que el Trekka fue obra de una compañía de Nueva Zelanda, donde fue desarrollado y fabricado, a partir de elementos del Škoda Octavia de la época.

En aquellos años, la década de los sesenta, en Nueva Zelanda había agresivas y gravosas cargas impositivas para la importación y venta de vehículos, incluyendo aquellos fabricados en la vecina Australia, por lo que la fabricación, con elementos bajo licencia en aquel país era una alternativa aceptable, a pesar de que los costos son mayores que los de un fabricante generalista.

Esta fue una de las propuestas que tuvieron lugar en aquel momento, y la más exitosa, puesto que el Trekka es considerado el primer vehículo desarrollado y fabricado completamente en Nueva Zelanda en grandes cantidades.

El Trekka de Nueva Zelanda era un verdadero vehículo de campo.

Para ello emplearon el bastidor acortado del Škoda Octavia de aquella época, así como su mecánica, y con un diseño extremadamente simplista, con más que evidentes parecidos con el mítico Land Rover Series I, era homologado como vehículo rural. Lo que permitía que se saltara las cargas que tenían aquellos vehículos homologados como turismos.

El sistema se basaba en que la mayoría de componentes eran fabricados en la propia Nueva Zelanda, siendo importado tan solo el tren mecánico. Lo que permitía que los costos totales fueran muy bajos, por lo que el Trekka era el vehículo más económico disponible en ese momento.

La compañía neozelandesa responsable se llamaba Motor Lines, compañía que se dedicaba entonces a importar los modelos de la firma checa, y por lo que hemos podido averiguar rastreando un poco en la red, donde existe incluso una web dedicada al modelo, al parecer se basaron en otro proyecto de una empresa similar, con la que inicialmente pretendían asociarse pero una vez llegado el momento de desarrollarlo, Motor LInes llevó el trabajo en solitario, empleando los mencionados bastidor y mecánica de origen checos.

Barato, simple y modular, ideal para la juventud.

No se conoce que en Nueva Zelanda fuera comercializado bajo la marca Škoda, de hecho, en las imágenes de archivo no se aprecia el nombre o emblema de la marca en ningún ángulo. Siendo denominado simplemente como “el Trekka”, que fue presentado al público por primera vez el 2 de diciembre de 1966.

La mecánica era un cuatro cilindros de 1.2 litros que disponía de unos 47 CV y un escueto par de solo 87 Nm, sin embargo, gracias a un extraordinario peso de entre 900 y 1.000 kilos, el Trekka era capaz de alcanzar los 110 km/h con un consumo de unos 11 litros/100km.

Pero a pesar de su bajo precio, lo realmente interesante del Trekka era la modularidad de su carrocería. Su diseño de caja no podía ser más simple y modelable, llegando a ofrecer varias opciones de carrocería, desde habitáculo cerrado hasta versión Pick-up sin techo, pasando incluso por ambulancias, una de las cuales prestó servicio en al guerra de Vietnam. Podía dar cabida de 2 a 8 pasajeros, y su simpleza mecánica hacía que fuera fácilmente reparable, aunque no fiable, ya que la pobre fabricación del modelo provocó que tuviera constantes fallos. Eso sí, muy sencillos de reparar.

Versión Pick-Up, con la caja abierta.

El Trekka puede ser considerado por la historia como el Escarabajo o el 2CV de Nueva Zelanda, siendo incluso importado a otros países, incluido Australia, donde fue todo un fiasco por culpa de su simpleza, ya que el público australiano tenía en el mercado mejores y más robustas opciones disponibles.

En su mercado natal, la isla de Nueva Zelanda, fue todo un éxitocon unos 3.00 ejemplares fabricados. Recordemos que la cifra de población oficial en el momento del lanzamiento en ese país era de unos meros 2.711.300 habitantes, una cifra inferior a la de la Comunidad Autónoma de Madrid, con más de 3 millones de personas a día de hoy.

El éxito del Trekka acabó cuando las restrictivas políticas sobre importaciones acabaron en ese país, en los años setenta, lo que conllevó la llegada de numerosos fabricantes extranjeros, con productos más elaborados y a buen precio, lo que convirtió en obsoleto inmediatamente al Trekka.

El Trekka forma parte de la historia de Nueva Zelanda.

Dentro de la historia de la marca, el Trekka podríamos definirlo realmente como un derivado mecánico de la gama checa, ya que nunca fue comercializado ni fabricado por esta, más que como antecesor real del Kodiaq. Lo que no quita para que sea realmente uno de los primeros vehículos off road, y de relativo éxito, con genes de la casa checa.

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