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La Unión Europea define las sanciones a los excesos de emisiones de CO2 en el nuevo ciclo WLTP

En las últimas semanas te hemos venido contando todas las novedades de los fabricantes en torno al nuevo ciclo de mediciones de consumo y emisiones WLTP, cómo algunos están reduciendo modelos con pocos meses en el mercado o cómo otros están tratando de cumplir con los plazos de la Unión Europea, la mejor forma de protegerse de multas millonarias.

El Porsche 718 Cayman, equipado con un dispositivo portátil para medir emisiones

El tiempo apremia, los fabricantes se las están viendo casi negras para cumplir con los plazos que la Unión Europea marcó en 2016 para que todos los modelos estuvieran listos para cumplir con una de las normativas anti-contaminación más restrictivas de los últimos tiempos -la Euro 6c entra en funcionamiento el 1 de septiembre- o de los contrario se enfrentarán a duras sanciones económicas.

Europano va hacer excepciones a la hora de aplicarlas, apuntando que han tenido tiempo de sobra para realizar las adaptaciones pertinentes en los motores de gasolina y diésel aplicándose a rajatabla e inmediatamente. Aunque todos somos conscientes de que debemos luchar por un medio ambiente más sostenibles, más de un responsable de los diferentes fabricantes se estará acordando de que es una consecuencia directa del escándalo de Volkswagen, que acaba de ser sancionada.

Al mismo tiempo, habrás podido comprobar que en los dos últimos años, los coches eléctricos se están convirtiendo en la estrella de las marcas anunciando modelos a mansalvas y es que la electricidad es la salvación a la futuro norma Euro 6d-Temp de 2020. Si las marcas ahora están viendo las orejas del lobo asomar, en un año verán todo su cuerpo con el ciclo WLTP en todo su esplendor.

Recreación del nuevo y futuro Vauxhall eCorsa, la versión eléctrica del modelo de Opel que ya ha sido confirmado

El límite máximo en septiembre de 2019 serán 95 g/km de CO2, y por cada gramo que sobrepase esta cifra, los fabricantes pagarán una multa de 95 euros. Pero, como bien sabes, el hecho de que se sobrepasen los gramos no ocurre en una, dos o un centenar de unidades, sino en miles.

La cuenta es sencilla: suponiendo que un fabricante homologa una cifra y se detecta que no es real, pongamos una cantidad de 100 g/km, esos 5 gramos extra se multiplican por los 95 euros de sanción por gramo y multiplicando nuevamente por el número de unidades vendidas el año anterior el año anterior en la Unión Europea, por lo que el resultado será absolutamente monstruoso, y para algunos un problema si los beneficios no son muy elevados.

Hay quien puede pensar que la Unión Europea está acosando a los fabricantes y son las propias marcas las que lo piensan aunque todas estén de acuerdo con las nuevas medidas para favorecer una movilidad sostenible mayor. O, al menos, de cara a la galería de los lectores pueda parecer en algunas declaraciones. Pero lo cierto es que las sanciones serán aplicadas con rigor. El caso Volkswagen no puede repetirse más.

Las reglas del juego han cambiado. Pero no para todos; hay excepciones

Audi, BMW, Mercedes-AMG, Porsche, Aston Martin... La lista es muy larga como para enumerarla entera pero estos disponen de versiones y modelos muy potentes en el mercado. A partir del próximo año, el 95 por ciento de todos sus modelos no podrán superar el límite máximo de los 95 g/km quedando un pequeño cinco por ciento que corresponde a los modelos más exclusivos. Y éstos podrán "desaparecer" de la oferta durante un año más.

En 2021, una de dos: o desaparecen completamente o pasan por el aro y se adaptan, porque la Comisión Europea hará cumplir los límites a todos los modelos de cada marca. Lógicamente, afecta a los deportivos de la talla del R8, Lamborghini Huracán y compañía, por lo que están obligados a la electrificación de alguna forma posible. Las reglas del juego cambian.

Pero no son para todos las mismas, porque hay condiciones especiales y, si no al tiempo, más de uno pondrá en jaque a la Comisión Europea en algún momento. Y es que marcas como Bugatti, cuya producción anual no alcanza el millar de unidades, están fuera de esta regulación; pero si el volumen anual es de hasta 300.000 unidades, entonces se puede solicitar una reducción de hasta un 45 por ciento en las emisiones promedio para salir de ese límite de 95 g/km de CO2.

La solución alemana: un certificado de calidad

Aparte de la nueva regulación en la materia, otros van por su cuenta proponiendo ideas que poco sentido tienen viendo los acontecimientos en los últimos meses. Pero, ¿recuerdas el famoso "made in Germany"? Hecho en Alemania. Si lo repites, trata de sonar como algo importante, algo realmente bueno y que nadie más puede ofrecer semejante nivel de categoría. Ese es el principio que, una vez más, desde el Ministerio Federal de Transporte de Alemania se pretende transmitir a los fabricantes alemanes y, por supuesto, a todos los clientes europeos.

Porque la última idea de este organismo es un sello de calidad "certificado en Alemania" para los vehículos fabricados en Alemania y cuyos valores de emisiones de gases de escape sean homologados en el país teutón luciendo una enseña que demuestre los limpios que son los coches con el medio ambiente, lo cual califican como una solución -y que no es tanto- teniendo en cuenta cómo algunos de los fabricantes germanos se han saltado a la torera los límites legales en su propio país.

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