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24 horas de Le MansToyota rompe su maleficio en Le Mans con Alonso como gran estrella

El equipo japonés cumplió con las expectativas y se llevó, por fin, una victoria absoluta en las 24 horas de Le Mans, aunque no sin tensión.

Fernando Alonso ya tiene dos de las tres patas de la 'Triple Corona'.

Antonio García y Miguel Molina, lejos del podio

Fernando Alonso, Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima se han proclamado los vencedores de la 86ª edición de las 24 horas de Le Mans. El trío del Toyota 8 ha superado a sus 'hermanos' del 7, pilotado por Kamui Kobayashi, Mike Conway y 'Pechito' López.

El gran protagonista de la prueba fue un Fernando Alonso que, en tres stints y más de 2.000 kilómetros dados demostró no sólo que está totalmente adaptado a la Resistencia, sino que es capaz de ser el mejor de su equipo gracias a una memorable actuación en la noche de Le Mans, gracias a la cual acabó con una maldición que perseguía a los nipones desde hace años.

Alonso no sólo fue protagonista mediático, sino que mejoró sus prestaciones notablemente. Primero, salvó los muebles para su lado del equipo en el primer stint, hecho a mitad de la tarde del sábado. El español cogió el volante del TS050 8 en segunda posición y lo soltó primero. Pechito López fue su víctima, como después también lo fue por la noche.

Especialmente crítico fue ese momento. Alonso se subió al coche rondando las dos y media de la madrugada. Antes, su compañero Buemi había cometido un error que le costó una sanción de 'stop&go': se pasó de velocidad en una 'slow zone' e hizo perder a los suyos más de dos minutos con respecto al Toyota 7.

Ahí comenzó el reto de Alonso. El asturiano empezó a sacar un ritmo infernal, imposible de aguantar para Conway, primero, y sobre todo para un 'Pechito' que vio cómo el otro hispanohablante del equipo le arrebataba toda la ventaja obtenida en una memorable actuación hasta dejar esos más de dos minutos en apenas 45 segundos.

Kobayashi la lía... dos veces

Sin restar ni un ápice de mérito a la labor del coche 8, el coche 7 le puso las cosas bastante en bandeja. En varias ocasiones durante la carrera tuvieron la oportunidad de dar un puñetazo sobre la mesa, pero cada vez que pudieron, apareció Kamui Kobayashi.

Primero, el nipón persiguió a su compatriota Nakajima cuando este se pasó de velocidad en una slow zone, provocando el segundo 'stop&go' para el coche 8 después del despiste de Buemi y por el mismo motivo. Eduardo Freitas, director de carrera, castigó a ambos coches con la misma sanción, en una salomónica decisión.

Sin embargo, a Kobayashi le dio por aumentar el drama cuando estaba todo listo para un cómodo doblete: a falta de hora y media se despistó y no entró a poner combustible para llegar, con lo que dio una vuelta completa en modo ahorro y generando el pánico en su lado del motorhome de Toyota.

Para más inri, a falta de 45 minutos fue sancionado porque en esa parada le cargaron demasiado combustible y le metieron otros 10 segundos de penalización. Aunque su ventaja fue total, no evitó un cierto mal regusto para el 7, mientras que el 8, pilotado por Nakajima, se iba plácido hacia la victoria.

El podio de LMP1 lo completó el Rebellion 3 de Laurent, Beche y Menezes, que en ningún momento dieron muestra de esa presumible posibilidad de romper el dominio de Toyota.

LMP2, LMGTE-Pro y LMGTE-Am: menos batalla que de costumbre

Aunque, en términos generales, no fue una gran carrera en términos de pelea en ninguna de las categorías, en las que tradicionalmente dan espectáculo como LMP2 o LMGTE-Pro fue especialmente monótona.

El mal rendimiento de los DragonSpeed dejó al G-Drive de Rusinov, Pizzitola y Vergne una cómoda ventaja para llevarse la victoria en LMP2, por delante del Signatech Alpine de Lapierre, Negrao y Thiret.

En LMGTE-Pro, el dominio de Porsche en su 70 aniversario fue tal que la única duda estuvo en qué coche, si el 92 con la decoración 'cerdo' o el 91 con la 'Rothmans', acababa al frente. Al final fue el primero, por delante del segundo, quien se llevó el gato al agua con Christensen, Estre y Vanthoor.

Los españoles no tuvieron su día. El Corvette 63 de Antonio García, Jan Magnussen y Mike Rockenfeller acabó quinto de su categoría, mientras que el Ferrari 71 de Miguel Molina, Sam Bird y Davide Rigon se conformó con la 10ª posición de su clase.

Los amateur estuvieron también más grises que de costumbre, y la victoria fue para el Dempsey-Proton de Campell, Ried y Andlauer.

Fotos: Toyota Gazoo Racing / Porsche

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