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    Amores de juventud: el Lada Niva

    Amores de juventud: el Lada Niva
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    El Lada Niva aguanta lo que le echen.
    David Plaza
    David Plaza10 min. lectura

    Pocos todoterreno cuentan con tanta solera en el mundo del automóvil como el Lada Niva, que cuenta ya con 43 años de historia y sigue presente en el mercado. Rudo y robusto como pocos, sin duda merece un hueco entre los modelos más recordados.

    Ya vislumbraba el final del siglo XX cuando me saqué el carnet de conducir y, tras aprobar a lomos de un FIAT Bravo de la época, tuve la suerte de poder conducir vehículos tan variopintos como una Ford Transit, un Ford Mondeo o un Lada Niva antes de tener mi primer coche en propiedad: un Peugeot 205 GRD al que había que le rellenaba, ignorante de mí, el depósito de agua cada dos por tres para no quedarme tirado (¡no le echéis agua al coche nunca!).

    Sin duda, el Lada Niva fue el que más satisfacción me dio. A mí y a mis amigos, pues además de ser prácticamente el único que podía llegar al instituto (aquí un repetidor, sí) en coche los días de lluvia -ya que lo habían estrenado aquel año y aún no había acceso asfaltado-, era un coche espectacular para divertirse por las pistas forestales y los caminos de los alrededores de Rivas-Vaciamadrid, la ciudad en la que vivíamos por entonces.

    Lada sorprendió con la adopción de un chasis monocasco, carrocería autoportante y suspensiones por muelles

    Cierto es que no me divertía tanto cuando iba cada semana a clases de auxiliar de veterinaria en Atocha y tenía que rezar para que no me dejara tirado en la subida de Moratalaz en la A3. Algo le pasaba, que cuando le pisabas a fondo en cuarta (no tenía quinta), comenzaba a dar tirones y perdía velocidad.

    Pero no desvío del tema de este artículo: la historia del Lada Niva, un todoterreno tosco como pocos e igualmente efectivo que AvtoVAZ lanzó al mercado en 1977 y que, desde entonces, se ha hecho con un hueco en la industria del automóvil de un modo, como no podía ser de otro modo en su caso, poco ortodoxo.

    Los primeros automóviles soviéticos

    Los Lada eran la versión occidental de los AvtoVAZ, fabricante ruso de automóviles que además de sus propios vehículos fabricaba o sigue fabricando unidades para marcas del prestigio de Renault, FIAT o Datsun.

    En Rusia, el Lada Niva era llamado VAZ 2121 y era un todoterreno de carrocería autoportante de tres puertas, motor delantero y tracción a las cuatro ruedas permanente en el caso del modelo Niva 1600.

    Si bien el bastidor y la transmisión eran originarios de Lada, los motores del Niva provenían de FIAT, marca a la que recurrió el estado soviético en 1966 para poner en marcha las factorías y la maquinaria necesarias para tener su propia marca de coches.

    Así era el Lada Niva original.

    De hecho, el Niva se fabricaba en la factoría de la marca italiana en Togliatti, ciudad rusa construida expresamente para dicha empresa en honor a Palmiro Togliatti, secretario general del Partido Comunista italiano y que también es sede de AvtoVAZ.

    No es de extrañar, por tanto, que los primeros Lada Niva salieran al mercado con numerosas piezas y accesorios correspondientes a los FIAT de finales de los 60 y principios de los 70, ya que la premisa principal dada por el estado soviético era fabricar un vehículo muy robusto y fiable, además de barato, especialmente pensado para los agricultores.

    A España llegó a finales de la década de los años 70 y siendo junto con otros modelos de Lada el primer modelo soviético en formar parte del mercado español. Ya en aquella época, cuentan los cronistas que la carrocería resultaba anticuada (inspirada en los UAZ militares), lo que nos da una idea precisa de lo que era el Niva, por dentro y por fuera.

    Un offroad muy eficaz

    El Tanque Ruso, como fue apodado contaba con tres palancas de cambio, una para las cuatro relaciones, otra para la caja de transferencia con dos relaciones y una más para el bloqueo manual del diferencial central, que permitía repartir a partes iguales la potencia entre ambos ejes.

    Las primeras unidades no contaban con motor eléctrico de arranque a consecuencia de las bajas temperaturas del país ruso, por lo que había que arrancarlo con una manivela que se introducía en un orificio de la parte delantera.

    Lada sorprendió a muchos con la adopción de un chasis monocasco, la mencionada carrocería autoportante y suspensiones por muelles con esquema independiente delante y eje rígido detrás. Ello le confería una estabilidad encomiable en curvas de alta velocidad lo que, acompañado de su gran altura, le hacía perfecto para circular por caminos angostos e incluso vadear ríos.

    Aunque se trataba de un vehículo pequeño, pues no medía más de 3,59 metros de longitud, el espacio en el interior del habitáculo era notable y permitía viajar a cinco personas con comodidad. Eso sí, a costa de perder capacidad de almacenaje en el maletero, que era más bien escaso.

    El cuadro de instrumentos utilizaba plásticos, algo muy raro en los coches rusos, y elementos como el volante, los interruptores y las palancas de las luces eran los mismos que utilizaba el SEAT 124 (provenientes de FIAT, obviamente).

    AvtoVAZ prepara ya la nueva generación del Lada Niva, que verá la luz en 2024

    A nivel mecánico, el Niva recurría a un motor 1600 de origen FIAT que arrojaba una potencia de 75 CV, y contaba con una dirección precisa y buenos frenos. Otra cualidad del Lada era una calefacción muy eficaz, ¡sólo faltaría tratándose de un coche ruso!

    Las prestaciones del Niva en carretera no eran precisamente apabullantes, aunque sus 130 km/h de velocidad máxima permitían rodar a velocidades legales, eso sí, no sin esfuerzo. Este motor estuvo presente en el coche hasta 1994, aunque la caja de cambios de cuatro velocidades fue sustituida por la de cinco 9 años antes.

    Evolución escasa

    A nivel estético, el Niva comenzó a sufrir algunos cambios estéticos en la parte trasera y en el panel de instrumentos en 1994, coincidiendo con la llegada del motor 1.7 de inyección y 82 CV. También comenzó a fabricarse la carrocería de cinco puertas.

    En 2009, Lada introdujo más cambios estéticos en retrovisores, luces e intermitentes, así como en geometrías y tarados de suspensión, tapicería y guarnecidos interiores o la llegada de ABS.

    Actualmente, el Lada Niva no se vende en la mayor parte de Europa a consecuencia de las exigentes normativas antiemisiones, pero sigue sobreviviendo en países como Alemania gracias a importadores especializados. Y no son testimoniales sus ventas, pues en lo que llevamos de 2021 se han comercializado 1184 unidades, superando a modelos actuales como el Alfa Romeo Stelvio, el Ford Galaxy o el Land Rover Discovery.

    No es de extrañar, por tanto, que AvtoVAZ prepare ya la nueva generación del Lada Niva, que verá la luz en 2024 ya bajo el paraguas de Renault tras la marcha de General Motors, que se asoció con la firma rusa en 2001. ¡Larga vida al Niva!

    El interior del Lada Niva de 2009.

    CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

    El motor 1.7 de 82 CV del Niva.

    No te pierdas el resto de clásicos recordados en nuestra sección, Amores de juventud.

    Fotos: wheelsage.org

    Amores de juventud: el Lada Niva