El Toyota #8 de Alonso, Buemi y Nakajima gana unas 1.000 millas de Sebring de infarto

  • Un toque de López con un doblado y la lluvia en los instantes finales de la prueba marcaron el resultado final de una carrera muy complicada.
  • Alonso dio una nueva lección de pilotaje nocturno. El Ferrari de Molina, 6º, y el Corvette de García, 8º.

Fernando Alonso, Sebastien Buemi y Kazuki Nakajima han conquistado las 1.000 millas de Sebring, sexta prueba de la supertemporada del WEC, tras una carrera de infarto decidida en dos momentos: un toque de 'Pechito' López con un GT doblado y la lluvia de los instantes finales de la prueba, que obligó a desplegar el coche de seguridad.

La carrera comenzó con relativa tranquilidad. El Toyota #8, que había logrado una magnífica pole, dominó durante toda la prueba, incluidos los primeros compases en los que un pequeño fallo o avería podía dar al traste con sus opciones. Es lo que le ocurrió, por ejemplo, al Rebellion #1 de Beche, Senna y Jani, que ya arrastró problemas durante toda la prueba.

Con Buemi al volante, el Toyota #8 emprendió el objetivo de lograr su primera victoria desde Le Mans, algo que entre sus compañeros y los comisarios de Silverstone se les había privado. No lo tuvieron fácil, ya que primero Conway y después Kobayashi dieron respuesta al gran rendimiento del suizo y de un Fernando Alonso que desde el principio se mostró letal.

No fue, sin embargo, hasta que rondaba la noche en Sebring cuando se produjo el primer golpe de guión de la carrera. 'Pechito' López, al volante del Toyota #7, estaba recortando toda la distancia con el Toyota #8, cuyo rendimiento había quedado lastrado por un día no demasiado brillante de Kazuki Nakajima. Hasta el punto de que si Alonso había gozado de casi 15 segundos de ventaja sobre sus perseguidores, el argentino llegó a ponerse a menos de 2.

En esas estaba cuando uno de los doblados le pasó factura: López, que ya fue protagonista por un trompo en Le Mans, tuvo que entrar a boxes a que le repararan la parte trasera izquierda de su prototipo, lo que le hizo perder todas las opciones. Por mucho que Mike Conway, con mucho el mejor del Toyota #7, apretase las tuercas, las dos vueltas que cedieron frente al líder fueron demasiado para darle la vuelta a la carrera.

Así, Fernando Alonso sólo tuvo que aguantar, no equivocarse y disfrutar lo que los baches y lo complicado de Sebring le dejaba para dar otra lección de pilotaje nocturno.

Nakajima y la lluvia final: combinación peligrosa

Cuando todo parecía destinado a un final anodino para que Toyota consumase otro doblete, la lluvia, que había aparecido ya de día de manera tímida, irrumpió con fuerza en el aeródromo de Sebring.

Faltaba una media hora para el final, cuando Eduardo Freitas, director de carrera, anunciaba por radio que el final quedaba declarado en agua. Quienes quisieran arriesgarse a seguir en pista con neumáticos de seco podían hacerlo, pero quienes quisieran, podían entrar a boxes a cambiar. En cualquier caso, no se iba a detener la prueba.

Los 'microinfartos' se sucedieron en todos los coches de todas las categorías. Empezando por el del líder, ya que Nakajima tuvo una salida de pista justo antes de entrar a boxes. En el muro del Toyota Gazoo Racing les hicieron entrar dos veces a cambiar neumáticos: cuanto más tiempo en boxes, menos en pista y, por tanto, menos probabilidad de fastidiar el doblete.

No fue hasta que Loic Duval se estrelló con el Oreca #28 del TDS Racing cuando se hizo salir el coche de seguridad y, con él, el definitivo banderazo a cuadros.

Espectácular Antonio García... sin premio

La victoria en el resto de categorías estuvo marcada también por la lluvia, si bien incluso sin ella la categoría de LMGTE-Pro fue un espectáculo durante las 8 horas que duró la carrera. 

El 'BoP', que no se tocó desde Shanghai, dio como resultado una emocionante lucha por la cabeza de carrera desde los primeros compases, en los que el español Antonio García fue protagonista. El adelantamiento por fuera con su Corvette #63 a uno de los Ford ya es una de las escenas de la temporada.

La victoria no fue para él, no obstante, ya que el ímpetu del arranque de la carrera le destrozó los neumáticos y acabó lastrado. Él, Jan Magnussen y Mike Rockenfeller firmaron un 8º puesto antes de tomar un sueño reparador y pensar en las 12 horas de Sebring que disputan este mismo sábado. Ganó el Porsche #91 de Lietz y Bruni, no sin sustos, tras una gran pelea con el BMW #81.

En la categoría LMP2, casi por eliminación, venció el Oreca #37 del Jackie Chan DC Racing de King, Heinemeier-Hansson y Stevens, por delante del Alpine #36 de Lapierre, Negrão y Thiriet y del DragonSpeed de González, Davidson y Maldonado, pese a un golpe del venezolano que estuvo a punto de dejarles en la cuneta.

Por último, pero no menos emocionante, los LMGTE-Am se decidieron a favor del Porsche #77 del Proton-Dempsey Racing de Andlauer, Ried y Campbell, por delante del Ferrari #54 del Spirit of Race de Fisichella (que fue sancionado por echar de pista a otro coche), Castellacci y Flohr, y del Porsche #56 del Team Project 1 de Bergmeister, Lindsey y Perfetti. 

Fotos: Toyota Gazoo Racing

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