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    El desconocido Shelby Cobra Daytona Super Coupé, el misil tierra-tierra de Shelby

    El desconocido Shelby Cobra Daytona Super Coupé, el misil tierra-tierra de Shelby
    Shelby Cobra 427 Daytona Super CoupéRusso & Steele
    Sergio J. Cabrera
    Sergio J. Cabrera8 min. lectura

    El Shelby Cobra Daytona Super Coupé es una de las evoluciones más radicales e impresionantes del programa Shelby Cobra y a pesar de ello es una de las menos conocidas. Esta es la breve historia de la versión de competición más potente y extrema del mítico Cobra.

    Carroll Shelby ideó una versión más radical del Cobra para su asalto a Le Mans en 1965, pero diversos problemas impidieron que esta pudiera estar terminada para esa fecha, lo que unido a su implicación con el programa GT40 provocó que Shelby tuviera que descartar la que iba a ser la variante más poderosa y radical que llevara su nombre, el prácticamente desconocido Shelby Cobra Daytona Super Coupé.

    El éxito inmediato del Shelby Cobra en circuito fue seguido por el de su radical versión coupé, el Shelby Cobra Daytona desarrollado especialmente como una variante más aerodinámica para pistas como Le Mans, en las que el modelo estadounidense se veía superado por la mayor velocidad punta de coupés más estilizados, como el Ferrari 250 GTO, que alcanzaba velocidades superiores en la célebre recta de Mulsanne o Hunaudières, de 6 kilómetros de longitud en aquella época.

    Uno de los Shelby Cobra Daytona convencionales con el motor V8 289.

    Aunque las variantes Daytona del Cobra nunca llegaron a vencer en su categoría de las 24 horas de Le Mans, lo cierto es que ganaron a Ferrari en muchos otros circuitos e incluso se alzaron con el Campeonato del Mundo de Constructores de 1965, arrebatándoselo precisamente a la Scuderia Ferrari, su mayor rival.

    Sin embargo, Carroll Shelby pretendía llegar más lejos y de cara precisamente a la temporada 1965 encargó el desarrollo de una variante más radical que el propio Cobra Daytona. Si este era una avanzada versión coupé del Shelby Cobra roadster dotado del motor V8 289 (4.74 litros), Shelby y Peter Brock decidieron crear una versión similar pero basándose en el nuevo Shelby Cobra 427, equipado con un bastidor más ancho y reforzado para acoger el brutal V8 427 (7.0 litros) de Ford, el mismo motor que llevó al Ford GT40 Mk. II a la victoria en la edición de 1966.

    En principio, el planteamiento era el mismo que había sido empleado para crear los Shelby Cobra Daytona de competición poco antes e incluso su diseñador era el mismo Peter Brock, sin embargo, los planes no salieron como esperaban y el modelo nunca llegó a debutar.

    Esta fue una versión prácticamente desconocida hasta la década de los 80.

    Historia

    Las intenciones originales de este proyecto era que debutará en competición en 1965, de ahí su designación interna, Type 65. Para ello tomaron el bastidor #CSB3054 perteneciente a un Cobra 427 Competition y diseñaron una carrocería aerodinámica notablemente más ancha que la de los Cobra Daytona convencionales que pretendían sustituir. Esta contaba además con una zaga única, estilo kammback, que la diferenciaba notablemente del resto de variantes coupés del modelo.

    Aunque el diseño fue realizado en Estados Unidos por el propio Peter Brock, entonces responsable de los proyectos especiales de Shelby, para la construcción de la carrocería recurrieron a la empresa británica Radford, a quienes le enviaron el bastidor desde EEUU. Sin embargo, esta compañía nunca llegó a terminar el trabajo, por lo que solicitaron que el prototipo, aún inacabado, fuera mandado de vuelta a Estados Unidos para concluir su construcción.

    Al no estar listo el Daytona 427 Super Coupé, durante la temporada de 1965 fueron empleados los mismos Cobra Daytona del año anterior, equipados aún con el motor V8 289, que finalmente se alzaron con la victoria final en la categoría de más de 2.0 litros del Campeonato del Mundo de Sport, por delante de Ferrari.

    Zaga tipo kammback experimental.

    A pesar del retraso, el proyecto Type 65 siguió adelante, sin embargo, fue precisamente en ese momento cuando Shelby American se involucró en el programa GT40 de Ford, lo que a la postre supuso la muerte definitiva de esta variante Coupé del Cobra 427, cuyo único prototipo acabó relegado y sin terminar en una esquina de las instalaciones de Shelby.

    Tras la bancarrota y posterior liquidación de Shelby American, el prototipo y todos sus elementos fueron comprados por un coleccionista particular, quién encargó a Mike Dopudja (en colaboración con el propio Peter Brock) que acabara la fabricación a inicios de los ochenta del único ejemplar existente del Shelby Cobra 427 Daytona Super Coupé. El único ejemplar coupé cerrado del Cobra original dotado de un V8 427.

    Shelby Cobra 427 Daytona (Continuation Series)

    Es conveniente señalar que este proyecto no estaba relacionado con el que presentó Shelby American en 2017, cuando desvelaron el primer ejemplar de una serie de continuación del Shelby Cobra Daytona equipado precisamente con un V8 de 7.0 litros. Esa serie de continuación moderna está basada en un prototipo desaparecido del Daytona convencional que fue desarrollado por Shelby para Le Mans 1964 y que pretendía montar uno de los V8 427 FE en el mismo bastidor de los Cobra Daytona existentes. Por lo que se trataba tan solo de una variante más de esta conocida serie coupé.

    El primer Shelby Cobra 427 Daytona (Continuation Series) presentadeo en 2017.

    Para poder fabricar ese prototipo tuvieron que tomar el bastidor del Cobra Daytona #CSX2286 y alargarlo cerca de 8 cm, ya que de otra manera no hubiera cabido el enorme bloque V8 427. Ese prototipo sufrió un accidente durante un transporte y tampoco llegó a debutar, ya que más tarde fue transformado a sus especificaciones originales y por tanto no quedó ningún ejemplar superviviente de esa peculiar configuración. Con la salvedad de las 6 unidades de continuación creadas recientemente.

    En cuanto al Cobra Daytona 427 Super Coupé, el único ejemplar fabricado ha logrado llegar hasta nuestros días y permanece a buen recaudo en una colección particular. La última vez que volvió al mercado fue subastado por Russo & Steele en 2007, donde alcanzó una puja de 1.32 millones de dólares. Es de suponer que el valor de ese raro ejemplar hoy día debe ser muchísimo más alto dada su rareza e historial.