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    Qué es el ciclo de carga de una batería y cómo se carga correctamente

    David Plaza
    David Plaza
    7 min. lectura
    Los ciclos de carga de los coches eléctricos son sensibles al modo en que los cargamos. Foto: Freepik

    La vida útil o duración de las baterías se mide en ciclos de carga. Un ciclo de carga se completa cuando toda la energía de la batería se ha consumido. Esto es algo que puede hacerse en varias operaciones de carga.

    Las baterías tienen una vida limitada, no duran para siempre. Lo mucho o poco que duren ofreciendo un rendimiento óptimo va a depender del número de ciclos de carga que sean capaces de soportar.

    No todas las baterías aguantan el mismo número de ciclos de carga, del mismo modo que el modo en que se consumen dichos ciclos influirá mucho en la degradación de la batería. Te contamos las claves de todo ello.

    Qué es el ciclo de carga de una batería

    Un ciclo de carga es el proceso durante el cual se consume toda la energía de una batería completamente cargada. Esto no equivale a la descarga realizada entre un proceso de recarga y el siguiente, sino el equivalente al 100% de la batería.

    Imagina que un día cargas una batería al 100 %, pero sólo gastas el 62 % antes de volver a conectar el cargador y recargarla de nuevo. No habrás completado un ciclo de carga hasta haber consumido otro 38 % de energía.

    Qué pasa cuando se cumplen los ciclos de carga de la batería

    Si una batería tiene una vida útil estimada de 4000 o 6000 ciclos de carga, como estas baterías estacionarias. Esto no significa que, cuando completen dicha cifra, dejen de funcionar y haya que tirarlas, sino que es el tiempo estimado durante el cual conservan un rendimiento superior al 80 % de su capacidad total. A partir de ahí, se prevé que su degradación ya es excesiva y es recomendable cambiarla por otra nueva.

    Está demostrado que las cargas rápidas o ultrarrápidas son perjudiciales para las baterías

    Esto es algo muy habitual en los teléfonos móviles, tablets u ordenadores portátiles. Cuando notamos que la batería dura mucho menos es porque sus ciclos de carga recomendados ya han pasado. Incluso, llegará un momento en el que la batería no será capaz de recargarse y el dispositivo sólo funcionará enchufado al cargador.

    Cómo reducir la degradación de la batería

    Existen varios condicionantes que afectan negativamente a las baterías y provocan una degradación prematura. Es decir, acortan el número de ciclos de carga que esta es capaz de soportar. Entre ellos se encuentran las temperaturas extremas, tanto el exceso de calor como el frío.

    Otro de esos condicionantes, quizá el más importante, es el modo en que cargamos las baterías. Y es que hay maneras mejores y peores.

    Los cargadores rápidos deben utilizarse sólo de forma esporádica.

    La mayoría de los coches eléctricos actuales cuentan con dos sistemas para prevenir estos problemas:

    • Sistema de Gestión Térmica (TMS), que ayuda a mantener la batería en un rango de temperatura lo más óptimo posible.
    • Limitador de índice de carga, que puede ser configurable o no y que mantiene el nivel de carga en un rango determinado.

    ¿Por qué es necesario esto último? Porque los estudios indican que es mejor cargar una batería parcialmente muchas veces que completar un ciclo completo de una sola vez. Es más, está demostrado que cargando una batería hasta el 80% y permitiendo que esta se agote permite triplicar los ciclos de carga que si se carga al 100% y luego se consume hasta el 20% antes de volver a cargarla.

    Según un estudio del fabricante de baterías BMZ, en una batería de 50 kWh el tipo de carga afecta del siguiente modo:

    • Descarga de 100 a 0%: 500 ciclos, 25.000 kWh.
    • Descarga de 100 a 20%: 1000 ciclos, 50 kWh.
    • Descarga de 90 a 10%: 1500 ciclos, 75.000 kWh.
    • Descarga de 90 a 20%: 2000 ciclos, 100.000 kWh.
    • Descarga de 80 a 20%: 3500 ciclos, 175.000 kWh.
    • Descarga de 70 a 10%: 5500 ciclos, 275.000 kWh.
    • Descarga de 70 a 20%: 6000 ciclos, 300.000 kWh.

    Es obvio que cuando hablamos de un coche eléctrico, agotar la batería por completo no es una opción viable porque nos quedaríamos tirados en la carretera. Por tanto, lo ideal es hacer coincidir la operación de recarga con un 10 o 20% de la capacidad de la batería y nunca cargarla hasta el máximo.

    Aunque, como ya hemos indicado, hoy en día muchos vehículos eléctricos incluyen el limitador de índice de carga que corta el proceso cuando esta llega a un porcentaje concreto. Ejemplos de ello son el Chevrolet Bolt, que autolimita su carga al 75 % o el Hyundai Kona Electric, que incluye una función mediante la cual el usuario establece el porcentaje máximo que considera oportuno.

    La velocidad de carga

    Otro de los aspectos que influye en los ciclos de carga de las baterías es la velocidad con la que la carga se produce. Como sabes, existen varios tipos de cargadores en función de lo rápido que son capaces de cargar la batería.

    Está demostrado que las cargas rápidas o ultrarrápidas son perjudiciales para las baterías, ya que las degradan prematuramente. Por esa razón es mejor recurrir a estos dispositivos sólo de manera puntual, cuando estemos en mitad de un viaje o tengamos prisa por reemprender la marcha.

    En el día a día, lo mejor es disponer de un punto de carga lenta o media en el trabajo o en casa que maximizará la vida útil de las baterías. Tardaremos más horas en completar la operación, pero preservaremos la vida útil de nuestras baterías.

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