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¿Qué es la plataforma de un coche?

La plataforma MQB del Grupo Volkswagen sirve de base para muchos modelos diferentes.

En los inicios del automóvil, la estructura o esqueleto del automóvil era el chasis o bastidor, que servía para sostener el resto de elementos: suspensiones, motor, transmisión o carrocería, entre otros. Actualmente es más propio de los vehículos industriales, utilizando los automóviles modernos la figura de la plataforma.

La plataforma es algo así como un chasis evolucionado, una base sobre la que se asientan todos los componentes del automóvil, pero adaptado a las necesidades empresariales de las marcas, que buscan abaratar los costes de producción y simplificar las cadenas de montaje.

Elementos

En esencia, una plataforma comprende los siguientes elementos:

  • La base, que sirve como soporte para los componentes mecánicos y estructurales.
  • Los ejes delantero y trasero.
  • El mecanismo de la dirección y el tipo de dirección asistida.
  • El tipo de suspensión delantera y trasera.
  • La ubicación y elección de motor y otros componentes del tren motriz.

Antiguamente, las marcas debían construir un chasis específico para cada modelo que quisieran lanzar al mercado, lo que hacía que dicha empresa fuera económicamente arriesgada. Pero poco a poco se fueron incluyendo variantes de un mismo chasis a través de carrocerías diversas: hatchback, sedán o familiar, por ejemplo.

En este caso la distancia entre ejes y los anclajes permanecían invariables, pero se modificaba la parte trasera para adaptar la carrocería a las cotas requeridas. Todo lo que fuera un vehículo deportivo o un monovolumen, es decir, un vehículo que se saliera de lo habitual, debía amortizarse alargando su vida comercial todo lo posible.

Esfuerzo conjunto

Sin embargo, en la actualidad las marcas utilizan la figura de la plataforma, que además en muchas ocasiones es desarrollada conjuntamente entre varios grupos empresariales que posteriormente la utilizan para varios modelos. Como ejemplo, el Grupo Volkswagen desarrolló la plataforma denominada MQB que posteriormente sirvió de base para el Golf, el Audi A3, el Seat León y el Skoda Octavia.

Además, las plataformas actuales son de estructura variable, permitiendo modificar distancias entre ejes y otras características para así ser válidas para un mayor rango de modelos de diferentes marcas. Ello permite que, por ejemplo, un Renault Clio parta de la misma plataforma que un Renault Captur.

Por lo general, las marcas desarrollan elementos fijos como el subchasis delantero, en el que se anclan el motor y demás elementos adyacentes. Así, todo modelo que utilice esa plataforma concreta deberá tener colocado el motor y la caja de cambios en la misma posición, aunque posteriormente la distancia entre ejes y otras cuestiones puedan ser diferentes.

Ventajas

La primera ventaja obvia de la plataforma es la reducción del coste derivado de su desarrollo, pues por un lado es compartido por varias marcas y por otro su polivalencia permite su uso en varios modelos. Además, ello permite que muchas piezas sean comunes a esos modelos, por lo que la factura del proveedor será siempre más ajustada.

Ello no evita que puedan plantearse diferentes variables a la hora de diseñar un modelo, pues la plataforma permite diferentes cotas a partir de elementos comunes, pudiendo adaptarse a vehículos de diferente segmento o tipo de carrocería. Incluso, permite diferentes tipos de suspensión en función de las necesidades o pretensiones del modelo en cuestión, así como posiciones de conducción a diferentes alturas para combinar berlinas con SUV o monovolúmenes.

El Renault Captur (SUV) y el Clio (compacto) comparten plataforma.

Todo ello permite que diferentes modelos compartan línea de montaje en las factorías, haciendo posible reducir aún más los costes y automatizar muchos de los procesos, pudiéndose además flexibilizar la producción en función de las circunstancias del mercado.

El siguiente paso evolutivo ha sido la creación de plataformas por módulos o plataformas modulares, lo que permite ampliar aún más la polivalencia de las mismas hasta el punto de conseguir una adaptabilidad casi total de cada modelo a las necesidades o preferencias del mercado y la marca.

No cabe duda, actualmente el secreto del éxito de una marca no está sólo en saber interpretar el mercado y lo que el cliente demanda, sino en desarrollar una plataforma eficiente, polivalente y válida a largo plazo.

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