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    ¿Qué es un coche zombie?

    6 min. lectura
    A menudo los coches dados de baja son posteriormente utilizados para circular.

    La Dirección General de Tráfico ha comenzado a perseguir activamente los vehículos zombies, pues en los últimos tiempos las estadísticas indican un alarmante incremento de este tipo de vehículos en las carreteras españolas.

    Pero, ¿qué es exactamente un coche o vehículo zombie? Es todo aquel que ha sido dado de baja temporalmente, pero sin embargo sigue circulando, lo que desemboca en infracciones legales y de seguridad por parte del conductor.

    En la época previa a la crisis, las bajas temporales suponían únicamente un 5% de las bajas totales, pero en la actualidad dicha balanza se ha equilibrado hasta llegar al 50%, por lo que la DGT deduce que las carreteras están repletas de este tipo de coches infractores.

    La baja temporal

    Cuando se da un vehículo de baja en la Dirección General de Tráfico, se puede optar por dos tipos: la baja temporal y la definitiva.

    Esta primera es útil cuando el conductor no tiene claro si volverá a utilizar el vehículo o si tiene la certeza de que será así pasado un periodo de tiempo, algo que suele ocurrir por varias razones:

    • No se utilizará el vehículo durante una larga temporada, evitando así los gastos generados (seguro, ITV o impuestos).
    • El propietario viajará al extranjero y no utilizará el vehículo en su país de residencia.
    • El vehículo ha sido robado, pero existen esperanzas de que este sea recuperado.
    • Se hace necesario reducir gastos y se ha decidido no circular con el vehículo para ello, pero el propietario no quiere desprenderse de él.

    En el caso de que tomemos la decisión de dar de baja el vehículo por estas u otras razones, el coste es escaso, pues la DGT sólo cobra 8,50 euros en concepto de tasa para realizar la tramitación.

    Además, y esto es muy importante, la baja definitiva es irreversible y el único destino posible para el vehículo una vez dado el paso es el desguace. Ello suele ocurrir tras un accidente en el que el seguro declara el vehículo siniestro total por la gravedad de los desperfectos o porque el coste de la reparación supera el valor venal del vehículo.

    Por qué se persiguen los coches zombies

    Las razones son variadas, pues circular con un coche zombie supone la violación de varias infracciones. Además de la evidente: que el propietario no tributa por un vehículo que utiliza, existen otras razones que han llevado a las autoridades a poner en marcha un dispositivo contra este tipo de práctica ilícita:

    • No tienen seguro en vigor, por lo que suponen un riesgo para posibles contrarios en un incidente o accidente.
    • No pasan la ITV, por lo que pueden estar en mal estado y ser peligrosos para los ocupantes y el resto de usuarios de la calzada.
    • No se lleva un control de las emisiones, por lo que su deterioro no controlado puede suponer un grave perjuicio para el medio ambiente.
    • La baja temporal facilita las transacciones fraudulentas a través de la venta ilícita de piezas (ilegal entre particulares desde 2017) o la exportación a otros países para su posterior venta en el mercado negro.

    En ocasiones, se genera un vehículo zombie de manera involuntaria, pues un conductor solicita la baja temporal y tiempo después vende el vehículo pensando que el nuevo titular lo dará de alta o sin avisar al mismo de que debe hacerlo. También se producen casos en los que un propietario entrega el vehículo a otra persona para desguazarlo, pero esta decide utilizar las piezas sin tener la obligación de cumplir las normativas de descontaminación.

    Consecuencias de circular con un coche zombie

    Actualmente, la infracción por utilizar un vehículo sin la ITV en regla es de 200 euros. Además, hacerlo sin seguro puede subir hasta los 2500 euros y, finalmente, hacerlo con el vehículo dado de baja incrementaría la multa en 500 euros más, por lo que el coste final sería probablemente de más de 3000 euros en el caso de que no se haya visto envuelto en ningún accidente o infracción adicional.