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    Qué es la descarbonización, qué la provoca y cómo se consigue

    David Plaza
    David Plaza
    7 min. lectura
    El Acuerdo de París inició la carrera de la descarbonización del planeta.

    La descarbonización es un proceso que consiste en reducir las emisiones de carbono que generan el transporte, la industria y otros sectores a la atmósfera. Este término surge tras el Acuerdo de París de 2015, suscrito por 195 países de todo el mundo.

    En los últimos años, una gran mayoría de países, organizaciones y empresas de todo el mundo han comenzado a actuar con el objetivo final de descarbonizar el planeta. Pero, ¿qué es la descarbonización?

    Cómo surge la descarbonización

    Actualmente, la atmósfera terrestre recibe enormes cantidades de emisiones de carbono, la mayoría en forma de dióxido de carbono (CO₂), pero también en forma de monóxido de carbono (CO).

    Estos dos compuestos formados por moléculas de carbono y oxígeno son perjudiciales de un modo distinto: el CO₂ es un gas de efecto invernadero que impide que el calor generado en la Tierra escape al espacio, mientras que el CO es tóxico e incluso mortal para los seres vivos.

    Las ciudades se han convertido en los principales focos de emisiones de carbono.

    A consecuencia de estas emisiones de carbono descontroladas en las últimas décadas por el transporte y la industria principalmente, surgió una preocupación medioambiental que propició un momento histórico: el Acuerdo de París, jurídicamente vinculante, que suscribieron 195 países y que aprobó limitar el incremento de temperatura global a 2ºC a finales de siglo con respecto a la era preindustrial, reduciéndolo preferiblemente a 1,5 ºC.

    Fruto de este acuerdo surge la carrera de la descarbonización, un término que hace referencia a la progresiva eliminación de emisiones de carbono a la atmósfera.

    Principales fuentes emisoras de carbono

    Aunque procesos naturales como los volcanes, la descomposición de las plantas o los incendios forestales producen CO₂, estos se equilibran con los sistemas naturales del planeta, principalmente a cargo de plantas y océanos.

    El problema deriva de los 42.000 millones de toneladas adicionales de CO₂ que se estima que emitimos a la atmósfera, aproximadamente 11 kg. por persona. Pero, ¿cuáles son las principales fuentes emisoras de carbono del planeta?

    Producción energética

    Es la más importante de todas (entre el 60 y el 80%) y abarca la generación de energía y electricidad mediante el uso de combustibles fósiles, entre los que destacan el carbón, el petróleo y el gas natural. Para intentar descarbonizar estas actividades, han surgido las energías renovables (principalmente eólica y solar) para generar electricidad limpia o hidrógeno verde.

    Industria del petróleo

    La producción de combustibles fósiles y otros compuestos relacionados con el petróleo también es un importante emisor de carbono (un 31%). Para descarbonizar este sector, en el que tienen cabida las actividades relacionadas con el gas, el petróleo y sus derivados, vuelven a tomar protagonismo las energías renovables y el hidrógeno verde.

    El transporte

    Se estima que el transporte es responsable de un 24% de las emisiones de carbono del planeta. En esta cifra tienen cabida el transporte ligero y pesado por carretera, pero también el ferroviario, marítimo y aéreo. Además, la combustión del diésel y la gasolina genera emisiones de CO y óxidos de nitrógeno (NOx), nocivos para la salud.

    El transporte se está haciendo más sostenible, pero aún tiene mucho camino por delante.

    Para descarbonizar el transporte, se están empleando dos vías principales: la electrificación para el transporte ligero y el ferroviario, y el hidrógeno verde para el resto de opciones. De nuevo, son vitales las energías renovables, pues sólo con ellas es posible marcar la diferencia en el proceso de obtención de electricidad e hidrógeno. También los combustibles sintéticos, que sobre todo contribuyen a equilibrar la balanza de emisiones de los vehículos.

    La moda y alimentación

    Estos dos sectores también son responsables de una notable cantidad de emisiones de carbono a la atmósfera.

    El de la moda utiliza grandes cantidades de agua y sustancias químicas, pero también procesos industriales muy contaminantes. En el caso de la alimentación, la industria agroalimentaria y cárnica, la pesca, la silvicultura o la conversión de tierra en cultivo suponen una importante cuota de emisiones de carbono a la atmósfera.

    Medidas contra la descarbonización

    Hemos hablado de las principales fuentes de carbono actuales, así como de algunas soluciones para impulsar la descarbonización. Además, estas son algunas claves que las diversas organizaciones relacionadas han puesto en marcha para conseguir la neutralidad de carbono:

    • Fomentar la movilidad sostenible en todos los ámbitos, pero especialmente en el privado.
    • Establecer ayudas y apoyos al sector industrial para avanzar en la transición energética.
    • Promover el consumo responsable y una alimentación más sostenible, menos dependientes de la ganadería y agricultura intensivas.
    • Impulsar nuevos desarrollos tecnológicos relacionados con la captura, uso y almacenamiento del carbono (CCUS), así como las llamadas Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN)
    • Regular el precio del coste de las emisiones
    • Desarrollar proyectos de I+D centrados en la creación de nuevos negocios de bajo carbono.
    • Impulsar la economía colaborativa.
    • Potenciar un plan de rehabilitación de edificios para reducir emisiones, apoyado en el uso de energías limpias como la energía solar, la hidráulica, la eólica o la geotérmica.

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